Los atacantes ingresaron al área de cirugía de un hospital de Bahía de Caráquez para rematar a un hombre herido horas antes.

Imagen de referencia.El hombre que fue asesinado en el quirófano había sido herido con anterioridad. Pixabay.
Fuente: infobae.com
La violencia vinculada al crimen organizado volvió a estremecer a Ecuador. La noche del domingo 10 de mayo, un grupo de sicarios ingresó hasta el área de cirugía de un hospital de Bahía de Caráquez, en la provincia costera de Manabí, y asesinó a un hombre que recibía atención médica luego de haber resultado herido en un ataque armado previo.
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El hecho ocurrió pasadas las 19:00 en el hospital Miguel H. Alcívar, ubicado en el cantón Sucre, y generó conmoción entre médicos, pacientes y familiares que se encontraban en la casa de salud. Según reportes preliminares, los atacantes lograron burlar los controles de seguridad y llegaron hasta el quirófano, donde la víctima era intervenida de emergencia.
De acuerdo con información difundida por medios locales, el hombre había sido trasladado al hospital tras resultar herido en una balacera registrada en Pedernales, otro cantón manabita ubicado a unos 90 kilómetros al norte de Bahía de Caráquez. Horas después de sobrevivir a ese primer atentado, fue localizado y ejecutado dentro del centro médico.
Hasta la mañana del lunes 11 de mayo, ni la Policía Nacional ni la Fiscalía General del Estado habían revelado la identidad de la víctima ni reportado personas detenidas por este crimen.

Imagen referencial. Lo sucedido en el hospital no fue el único caso. (Machala Móvil)
El asesinato dentro de un quirófano evidencia el nivel de penetración de las organizaciones criminales en zonas consideradas tradicionalmente seguras, como los hospitales. También expone la vulnerabilidad del personal de salud, que en provincias golpeadas por la violencia se ha visto obligado a atender a pacientes bajo amenaza sin contar necesariamente con protocolos reforzados de protección.
Pero ese no fue el único hecho violento registrado en Manabí durante el fin de semana del Día de la Madre.
Horas antes, en el cantón San Vicente, dos hermanos fueron asesinados a tiros poco después de salir de un centro de salud. Ambos habían sido trasladados al establecimiento médico tras haber resultado heridos en un ataque armado ocurrido en la comuna Moyuyal, en la parroquia Canoa.
Según información preliminar publicada por Ecuavisa, los dos hombres lograron recibir atención médica, pero fueron interceptados por sicarios cuando abandonaban el lugar. Los atacantes les dispararon en repetidas ocasiones, provocando su muerte.
Las autoridades no han informado las identidades de las víctimas ni han establecido públicamente si ambos ataques están relacionados.

Ambos hechos sucedieron durante el toque de queda en Ecuador. EFE/ Gerardo Menoscal
Los dos hechos ocurridos en Bahía de Caráquez y San Vicente confirman la persistencia de un patrón que se ha repetido en Ecuador: personas heridas en ataques armados son posteriormente ejecutadas en hospitales o en sus alrededores, en lo que las autoridades consideran ajustes de cuentas entre estructuras criminales.
La provincia de Manabí es uno de los territorios más afectados por la expansión del narcotráfico y las disputas entre bandas delictivas. Su extensa línea costera y la existencia de puertos artesanales y pesqueros la han convertido en un punto estratégico para el almacenamiento y envío de droga hacia Centroamérica, México y Estados Unidos.
Cantones como Manta, Portoviejo, Chone, Pedernales, Sucre y San Vicente han registrado en los últimos años un aumento sostenido de homicidios, secuestros, extorsiones y ataques contra funcionarios públicos.

La misma semana hubo el asesinato de una aboga del SNAI, fuera de una cárcel de mujeres de Guayaquil. (Ecuavisa)
En abril, por ejemplo, dos guías penitenciarios vinculados al centro de privación de libertad de Bahía de Caráquez fueron asesinados con pocos días de diferencia, lo que encendió las alertas sobre el control que mantienen organizaciones criminales en esa zona.
La violencia registrada en Manabí ocurrió en un fin de semana marcado por múltiples ataques armados en distintas provincias del país. En Guayaquil, tres personas fueron asesinadas en el centro de la ciudad en un ataque que, según reportes policiales, incluyó más de 50 disparos. En Machala, otras tres personas murieron en una cevichería mientras celebraban el Día de la Madre.
Ecuador cerró 2025 con 9.216 homicidios intencionales, el registro más alto de su historia reciente, equivalente a un asesinato por hora, según datos oficiales citados por medios locales. Aunque el gobierno de Daniel Noboa ha mantenido la estrategia de “conflicto armado interno” y ha desplegado operativos militares y policiales en varias provincias, los ataques continúan afectando incluso espacios como hospitales y centros de salud.
