Donald Trump se negó a responderle a Xi Jinping si Estados Unidos defendería a Taiwán en caso de un ataque de China


“Esa pregunta me la hizo hoy el presidente Xi. Le dije que no hablo de eso”, declaró Trump a los periodistas a bordo del Air Force One mientras volaba de regreso a Estados Unidos

El presidente de Estados Unidos aseguró que no asumió ningún compromiso sobre el futuro de la isla



Donald Trump se negó a revelar si Estados Unidos defendería a Taiwán ante un eventual ataque chino, tras una cumbre de dos días en Beijing en la que el presidente chino Xi Jinping le formuló esa misma pregunta de forma directa.

“Esa pregunta me la hicieron hoy. Me la hizo el presidente Xi. Dije que no hablo de eso”, declaró Trump a periodistas a bordo del Air Force One, durante el vuelo de regreso a Estados Unidos.

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La postura es coherente con la política histórica de “ambigüedad estratégica” de Washington, que deja sin definir si el país acudiría en defensa de Taipéi en caso de un ataque militar, en el marco de la doctrina de “Una sola China” que reconoce la reclamación de Beijing sobre la isla.

El mandatario chino entregó un mensaje de advertencia al comienzo de la cumbre: si el asunto de la independencia de Taiwán se maneja de forma incorrecta, ambas naciones “tendrán choques e incluso conflictos” y toda la relación bilateral quedaría “en grave riesgo”, según informó la agencia estatal china Xinhua. Xi calificó la cuestión de Taiwán como “el asunto más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con el presidente chino, Xi Jinping, mientras se marcha tras una visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín, China. 15 de mayo de 2026 (REUTERS/Evan Vucci)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con el presidente chino, Xi Jinping, mientras se marcha tras una visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín, China. 15 de mayo de 2026 (REUTERS/Evan Vucci)

En los días previos al encuentro, se esperaba que Beijing presionara a Trump para modificar el lenguaje oficial estadounidense: pasar de “no apoya” la independencia de Taiwán a “se opone” a ella, un cambio de matiz que acercaría la posición de Washington a la de Beijing y redefiniría los compromisos de seguridad de Estados Unidos en la región.

Trump también dejó en el aire el destino de un paquete de venta de armas destinado a Taiwán. “Discutimos todo el asunto de las ventas de armas con gran detalle y tomaré una decisión”, afirmó. Agregó que “lo último que necesitamos ahora mismo es una guerra a 15.000 kilómetros de distancia”.

El secretario de Estado Marco Rubio confirmó a NBC News que el tema fue abordado durante la cumbre, aunque subrayó que “la política de Estados Unidos sobre la cuestión de Taiwán no ha cambiado a día de hoy”. Los medios estatales chinos, que cubrieron con elogios las declaraciones de Trump sobre Xi, no hicieron ninguna mención a las conversaciones sobre Taiwán, lo que para los analistas indica que el lado chino no quedó satisfecho con lo tratado.

La guerra de Estados Unidos contra Irán, iniciada a fines de febrero, ha reavivado las inquietudes sobre la capacidad de Washington para responder ante un eventual ataque chino a Taiwán. El desplazamiento de portaaviones de la Marina desde el Indo-Pacífico hacia el Medio Oriente y el agotamiento de municiones han debilitado la posición estadounidense en la región.

El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente estadounidense, Donald Trump, se saludan en una pantalla gigante en Pekín (EFE/EPA/WU HAO)

El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente estadounidense, Donald Trump, se saludan en una pantalla gigante en Pekín (EFE/EPA/WU HAO)

 

“Si Estados Unidos no actúa con rapidez esta vez, puede tener que aprender esta lección de la manera más difícil, frente a China en el Indo-Pacífico”, escribió Seth G. Jones, presidente del Departamento de Defensa y Seguridad del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington, en un análisis publicado esta semana.

La experta en Taiwán Bonnie Glaser, coautora de un artículo publicado este mes en la revista Foreign Affairs bajo el título “Por qué China espera: Beijing juega a largo plazo con Taiwán”, señaló a CNBC que existen razones de peso para que Xi postergue cualquier acción militar. “Los costos serían prohibitivos. No hay certeza de éxito. Y los costos del fracaso son muy altos, incluida la amenaza a la legitimidad del Partido Comunista Chino”, afirmó.

“Las masivas purgas en el Ejército Popular de Liberación sugieren que Xi no está preparado para usar la fuerza en el futuro cercano”, agregó Glaser, quien señaló que la capacidad operativa de esa fuerza armada “probablemente se ha visto afectada de forma considerable” por dichas depuraciones.