Este evento climático no solo altera los patrones de viento y el transporte de humedad, reconfigurando la distribución de lluvias y temperaturas en el planeta.
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Según el agrometeorólogo Luis Alberto Alpire, la respuesta a esta interrogante dependerá de la intensidad que finalmente alcance el fenómeno de El Niño.
Este evento climático no solo altera los patrones de viento y el transporte de humedad —reconfigurando la distribución de lluvias y temperaturas en el planeta— sino que, fundamentalmente, es sinónimo de calor extremo, sequías prolongadas y un riesgo crítico de incendios forestales.
Lecciones del pasado
El último episodio de El Niño fue entre julio del 2023 y marzo del 2024, cuando se posesionó como uno de los cinco eventos de mayor impacto histórico en todo el planeta, debido a sus efectos devastadores como en el sector agrícola y el desastre ambiental.
En el sector agrícola se registró pérdidas de 1 millón de toneladas de soya, debido a la baja cosecha en plena campaña de verano entre el 2023 y 2024. Asimismo, se lamentó la quema de 8,5 millones de hectáreas de bosque y pastizales, durante el 2024.
Es más, la influencia climática propició que el 2023 fuera el segundo año más cálido registrado a nivel global, siendo superado únicamente por el 2024, que hasta ahora ostenta el récord como el más caluroso de la historia.
Cuál es el pronóstico para este 2026?
Según Alpire, de consolidarse un fenómeno de El Niño con fuerte intensidad para el periodo 2026-2027, el próximo año podría impulsar un nuevo récord de temperatura global.
“Para Bolivia, y particularmente para Santa Cruz, esto se traduciría en precipitaciones escasas, temperaturas sofocantes y una sequía intensa”, remarcó.
Sin embargo, Alpire remarcó que actualmente, nos encontramos en una fase neutra.
Las probabilidades de que este estado se mantenga hasta julio de este año son del 61%; pero existe una alta previsión, superior al 80%, de que El Niño se manifieste plenamente durante el último trimestre del 2026.
En cuanto al invierno 2026
El pronóstico del agrometeorólogo apunta a que en el corto plazo se espera un invierno de curso normal.
“A partir de la segunda quincena de mayo, las lluvias disminuirán en intensidad y frecuencia. De hecho, se prevé que la de este domingo sea la última precipitación de importancia; las posteriores se limitarán al ingreso de frentes fríos (𝘴𝘶𝘳 𝘺 𝘤𝘩𝘪𝘭𝘤𝘩𝘪)”, remarcó.
Esto marcaría el cierre de un periodo excepcional de 7,5 meses: el más largo y lluvioso de los últimos años.
“Esta humedad residual acumulada es una excelente noticia para el sector productivo, ya que garantizará una campaña agrícola de invierno con rendimientos promisorios”, puntualizó.
