Antelo destacó la importancia de proyectar una “Bolivia posible” ante el mundo.

El presidente de Cainco, Jean Pierre Antelo.
Jean-Pierre Antelo, presidente de la Cainco y miembro del directorio de la WCF, reflexionó sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el país en un contexto de cambios globales, crisis internas y transformación tecnológica. Durante la entrevista, destacó la importancia de proyectar una “Bolivia posible” ante el mundo.
— Por primera vez, el evento se realiza en el país. ¿Cómo se espera que esto incida en el ecosistema empresarial boliviano?
— A pesar de lo que pasa en Bolivia, el mundo avanza. Conversamos con cámaras de la región andina que tienen dificultades, pero que también están fortaleciendo a las pymes. Un 75% de los afiliados de Cainco son pequeñas y medianas empresas que necesitan encontrar nuevos mercados, necesitan tener este intercambio de conocimiento sobre cómo hacer que un producto se desarrolle, cómo pasar a ser una empresa formal, cómo entender la inteligencia artificial, cómo ven otros países hacia Bolivia, cómo atraemos inversión y capital, y también cómo podemos tener la apertura de nuevos mercados.
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Todos los países tienen dificultades, pero también oportunidades. Este espacio de dos días nos va a permitir el intercambio de conocimiento, ir aprendiendo de las buenas prácticas que se hacen en otros países y también conocer cuáles son las dificultades y cómo se han logrado resolver.
— Es el primer boliviano en ser parte del directorio de esta organización, ¿cómo ve al país en este clima disruptivo actual?
— Tuve la oportunidad de entrar al directorio en una elección global de más de 150 países que votan para los 20 miembros del directorio que hay a nivel de la Cámara de WCF. Eso nos permite entender que las discusiones, los problemas, guerras, pandemia, disrupción de las cadenas de suministro, las tienen todos los países, pero hay que resolverlas. Estos espacios nos permiten mirar cómo poner a Bolivia en el centro de este tipo de discusiones. El país hoy tiene todo lo que puede generar desarrollo: exportaciones de distintos sectores, como la agroindustria y la maderera, pero también la exportación de talento humano, de servicios, que puede ir creciendo. Nosotros hablamos mucho de turismo tradicional, que puede ir a los sitios que más nos gustan a los bolivianos, pero también este evento permite un turismo empresarial que genera divisas y es motor de desarrollo.
— ¿Qué mensaje le daría al empresariado boliviano en estos momentos tan complicados que está viviendo el país?
— El empresario nunca ha construido en entornos donde todo es fácil; el emprendedor lo vive día a día. Se puede tener la mejor idea, pero después cuesta encontrar financiamiento, mercado, generar su producto y hacer una empresa. Lo que le digo es: resiliencia, mantener esa idea de emprendedor, esa visión de que se puede cambiar las cosas desde el sector privado, generar desarrollo y progreso. Bolivia tiene todo ese potencial, el sector privado va a seguir invirtiendo en el país.
