El vocero presidencial José Luis Gálvez asegura que Bolivia atraviesa una transición política compleja, pero sostiene que el Gobierno apuesta por acuerdos, democracia y una nueva estructura económica para superar la crisis
Efraín García, del canal YouTube EDI TV BOLIVIA

Fuente: El Diario
Bolivia atraviesa un momento de tensión política, conflictos sociales y dificultades económicas, pero para el vocero presidencial José Luis Gálvez, el escenario actual representa una etapa de transición necesaria hacia un nuevo ciclo para el país. En entrevista, aseguró que el Gobierno reconoce la preocupación de la población, aunque insiste en que existe un plan en marcha para reconstruir la institucionalidad y encaminar una nueva economía nacional.
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Gálvez comparó el contexto actual con “dolores de parto”, señalando que los conflictos forman parte del nacimiento de una nueva etapa política y económica, y en ese contexto, dijo que el objetivo del gobierno es construir un Estado diferente, con nuevas reglas jurídicas, mayor seguridad institucional e incentivos para atraer inversión nacional y extranjera: “estamos atravesando un proceso duro, pero vemos el futuro con esperanza porque creemos que estamos del lado correcto de la historia”, dijo.
El vocero indicó que el Gobierno trabaja en acuerdos con autoridades del Legislativo, gobernaciones y municipios para consolidar un pacto nacional que permita enfrentar la crisis y garantizar estabilidad, y que pese a las diferencias políticas y regionales, es posible encontrar consensos en torno al bien común.
En ese marco, cuestionó las movilizaciones, bloqueos y huelgas impulsadas por sectores opositores, asegurando que algunas dirigencias buscan desestabilizar el proceso democrático. No es una afrenta contra el Gobierno, sino contra el pueblo boliviano y la democracia y por ello el Ejecutivo no contempla medidas fuera del marco constitucional ni negociaciones que pongan en riesgo la institucionalidad democrática.
Respecto a las críticas sobre una supuesta debilidad del Gobierno, Gálvez afirmó que la administración cuenta con respaldo legislativo suficiente para avanzar en el tratamiento de leyes consideradas estratégicas, aunque reconoció que el Estado heredado enfrenta profundas debilidades estructurales y que será necesario transformarlo con una nueva lógica política, económica y administrativa.
Sobre la posibilidad del impulso gubernamental a una ley antibloqueos, señaló que los bloqueos generan enormes pérdidas económicas y afectan derechos de terceros, consideró que el problema debe analizarse desde una perspectiva más profunda,
en ese sentido, afirmó que cualquier regulación debe ser debatida democráticamente en la Asamblea Legislativa y acompañada de mecanismos legítimos de protesta social.
Gálvez también se refirió al nuevo escenario político del país tras el fin de las mayorías absolutas en la Asamblea Legislativa por lo que se dejó atrás una etapa de hegemonía política dominada por un solo partido y ahora enfrenta una realidad de pluralidad competitiva, donde gobernaciones, municipios y diferentes fuerzas políticas deben participar en la toma de decisiones.
En el plano económico, defendió la necesidad de “desideologizar” el análisis de la economía nacional y aceptar que existen leyes de mercado que no pueden modificarse por decreto. Explicó que el incremento de precios de productos básicos, como el pollo, responde a factores de oferta y demanda agravados por los bloqueos y conflictos sociales.
El vocero insistió en que el Gobierno busca generar confianza y estabilidad para que Bolivia pueda integrarse de mejor manera al contexto global, sin perder soberanía ni identidad nacional.
También confirmó que, hasta el momento, no se analiza un incremento en el precio de los combustibles, calificando las versiones difundidas en redes sociales como “noticias falsas” destinadas a generar incertidumbre.
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre el Estado y los medios de comunicación, sobre el particular, el vocero aseguró que el periodismo es fundamental para la democracia y reconoció que en anteriores gestiones existió un uso excesivo de propaganda estatal.
Fuente: El Diario