Las autoridades del país centroasiático manifestaron su disposición para albergar material sensible si Estados Unidos y el régimen de Irán logran un entendimiento que aborde la situación del arsenal enriquecido al 60 por ciento
ARCHIVO: El presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev, asiste a una reunión con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en Moscú, Rusia, el 8 de mayo de 2026 (Reuters)
Fuente: infobae.com
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Kazajistán, Irán, uranio, AIEA y acuerdo quedaron unidos en una nueva propuesta sobre uno de los puntos más sensibles de las negociaciones entre Washington y Teherán: el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, dijo a Financial Times que el país centroasiático está dispuesto a recibir las reservas iraníes de uranio enriquecido cerca de grado militar si ambas partes cierran un pacto sobre el programa nuclear de la república islámica.
Ese material asciende a 440 kg de uranio enriquecido al 60%, una cantidad que, si se enriqueciera hasta el 90%, bastaría para fabricar unas 10 armas. El destino de esas reservas figura entre los asuntos más difíciles de los contactos indirectos entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, declaró que planteó la cuestión durante una reunión esta semana en Astaná con el presidente kazajo Kassym-Jomart Tokayev. Según Grossi, Kazajistán expresó su disposición a custodiar ese material.
El destino de las reservas condiciona la tregua
En público, Teherán ha dado a entender que no entregará las reservas. Personas informadas sobre la propuesta dijeron que el acuerdo incluiría el compromiso de discutir la dilución o el traslado del material fisible como parte de un esquema más amplio: extender por 60 días un alto el fuego frágil, reabrir el estrecho de Ormuz y fijar el marco para nuevas conversaciones sobre el programa nuclear iraní.
Un funcionario estadounidense dijo el jueves que los negociadores de ambos lados alcanzaron un memorando de entendimiento sobre un acuerdo, aunque el presidente Donald Trump todavía no lo había aprobado. En su red social Truth, Trump dijo este viernes que estaba reunido con su equipo en la Sala de Situación para definir si firmaba el acuerdo.
Grossi sostuvo ante el mismo medio que, dado que la AIEA dispone en Kazajistán de un “banco” para uranio poco enriquecido, “tenemos un lugar donde esto podría almacenarse de forma segura”.
Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, habla durante la Conferencia Global del Instituto Milken 2026 en Beverly Hills, California, Estados Unidos, el 4 de mayo de 2026 (Reuters)
Añadió que creía que esa opción “podría ser” aceptable tanto para Estados Unidos como para Irán. También aclaró que la decisión final sobre las reservas solo se definirá en las negociaciones nucleares previstas después de un eventual acuerdo sobre el memorando.
El uranio sigue bajo los escombros
Las 440 kg de uranio altamente enriquecido se encontrarían bajo los escombros de las tres principales instalaciones nucleares iraníes: Natanz, Fordow e Isfahán, que Estados Unidos bombardeó tras sumarse brevemente a la guerra de 12 días que Israel libró contra la república islámica en junio pasado. El medio añadió que Irán también posee más de 9.000 kg de uranio enriquecido a niveles mucho más bajos.
La AIEA perdió capacidad de inspección tras el colapso del acuerdo de 2015
La AIEA ha sido durante años el organismo encargado de supervisar el programa nuclear iraní y aplicó un sistema estricto de verificación como parte del acuerdo nuclear de 2015 que Teherán firmó con la administración de Barack Obama y otras potencias mundiales. Esa cooperación se redujo de forma marcada después de que Trump abandonara ese pacto durante su primer mandato.
Desde la guerra de junio, la agencia ya no ha podido inspeccionar los principales emplazamientos nucleares iraníes, según Financial Times. Grossi prestó asesoramiento técnico cuando Estados Unidos e Irán celebraron sus últimas conversaciones nucleares en febrero, pocos días antes de que Trump se sumara al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu para lanzar la guerra.

En ese momento, Omán, que actuó como mediador, dijo que las partes estaban cerca de un acuerdo, aunque funcionarios estadounidenses cuestionaron que hubiera avances sustanciales. Grossi afirmó que entonces creía que ambos lados estaban dispuestos a hacer concesiones y querían un pacto, y sobre las posibilidades actuales de un acuerdo nuclear respondió: “Siempre es posible”.