Bolivia tiene otra oportunidad para impulsar la integración energética


Brasil proyecta inversión de 2.000 millones de dólares para avanzar en la materia.

Boris SAntos Gómez Úzqueda

 

Fuente: El Diario



Al ingresar en la década de los 2000, Bolivia estaba en la mira de la región por el potencial en la producción de gas y las autoridades de entonces apuntaban a convertir al país como el centro energético, pero a partir del 2006 perdió terreno y ahora se ha vuelto un neto importador. Actualmente llega una nueva oportunidad, impulsar la integración energética, así lo asegura el experto Boris Gómez Úzqueda, expresidente del Comité Boliviano de la Comisión de Integración Energética Regional de Latinoamérica y el Caribe (CIER).

Indicó que Bolivia tiene la oportunidad de impulsar modelos de integración energética a través de los mecanismos diplomáticos de integración del Mercado Común del Sur (Mercosur), Urupabol y Siesur, durante un webinar en donde se analizó la oportunidad que tiene los gobiernos democráticos de la región en fortalecer capacidades productivas, industriales y de inversión, siempre y cuando haya estabilidad y democracia.

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Gómez abogó por la urgente dinámica de relanzar, reformar, modernizar y fortalecer al Grupo Urupabol (organismo de ámbito internacional conformado por Uruguay, Paraguay y Bolivia con objetivos de coordinar la representación de las Partes en el Directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organismo internacional de carácter financiero) y dar mayor énfasis en acciones para el mejoramiento de las condiciones de navegabilidad de sus ríos y principalmente la integración energética.

Días atrás, la CAF también anunció una inversión de 10.000 millones de dólares para la integración de la región, en todos los sectores, haciendo énfasis en la construcción de carreteras y energéticas.

Según el expresidente del Comité Boliviano de CIER, “la batuta de la integración la llevará el sector privado, el capital privado, a través de compañías generadoras, banca especializada, fondos de infraestructura, operadores eléctricos y compañías tecnológicas”. El Estado debe jugar un rol de estabilidad, normativa eficiente y de respeto a la inversión.

La interconexión eléctrica representa uno de los proyectos estratégicos más importantes para el futuro económico de América del Sur, en el marco del Mercosur.

Para el analista, es importante el permanente relanzamiento y fortalecimiento del Sistema de Integración Energética de los Países del Cono Sur (Siesur) como iniciativa regional de cooperación e integración energética en América del Sur, enfocada principalmente en el sector eléctrico, impulsado con apoyo del BID, Organización Latinoamericana de Energía (Olade) y CIER.

Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil es un conglomerado de personas, industrias, comercio y oportunidades de negocio en el sur del Continente que, para continuar creciendo, necesitan energía.

“Siempre abogamos por la integración y complementariedad energética donde los Estados tendrán un rol central como reguladores y garantes de la estabilidad jurídica, con permanente coordinación diplomática, acuerdos regulatorios uniformes y principalmente estabilidad democrática. Organismos como CAF, BID, Fonplata, Olade y el Focem del Mercosur serán fundamentales para estructurar financiamiento regional para esa integración”, indicó.

Esa interconexión no sólo permitiría optimizar recursos energéticos, sino también garantizar seguridad de suministro, estabilidad de precios, transición energética y atracción de inversiones industriales vinculadas a centros de datos para inteligencia artificial (IA), electromovilidad y próximos proyectos en hidrógeno verde, temas que Boris Santos Gómez los viene impulsando de forma permanente.

La región posee una combinación (un mix) energética extraordinariamente complementaria. Por ejemplo, Brasil dispone del mayor sistema eléctrico sudamericano, con predominio hidroeléctrico, creciente expansión solar y eólica, una demanda industrial gigantesca, sostiene.

Actualmente, Brasil consume más de 700 TWh anuales y requiere complementariedad estacional y respaldo regional para estabilizar su enorme sistema eléctrico. Brasil proyecta inversiones superiores a 2.000 millones de dólares para fortalecer la interconexión eléctrica con Bolivia, incluyendo infraestructura y refuerzos de transmisión.

Paraguay posee uno de los mayores excedentes hidroeléctricos del mundo (con sus generadoras hidro Itaipú y Yacyretá) y con potencial de generación eléctrica solar.

Argentina cuenta con enormes reservas de gas natural en Vaca Muerta, además de potencial eólico y solar. Las nuevas regulaciones en energía dan pie a un impulso absoluto en generación eléctrica vía nuclear.

Uruguay desarrolló una de las matrices renovables más avanzadas del continente, junto a Costa Rica en el centro del continente. Bolivia, por su parte, conserva una ubicación geográfica estratégica y potencial gasífero relevante y aún inexplorado para procesos de transición y complementariedad eléctrica regional.

Son mercados con fuerte crecimiento industrial proyectado, especialmente Paraguay con su continuo éxito económico y estabilidad democrática.

La demanda regional continuará aumentando debido a la digitalización, urbanización y nuevos polos industriales vinculados a tecnología y manufactura.

“Uno de los principales desafíos de la región consiste en transformar excedentes nacionales aislados en una verdadera red regional complementaria. Donde haya excedentes eléctricos que sean utilizados por otra región”, sostuvo.
Según sus cálculos, las inversiones requeridas para una integración plena podrían superar los 50.000 millones de dólares durante la próxima década.

a) líneas de transmisión de alta tensión, con sistemas High Voltage Direct Current, que utiliza corriente continua en lugar de la tradicional corriente alterna (AC) para transportar grandes cantidades de energía a largas distancias con pérdidas mínimas,
b) digitalización de redes,
c) modelos de almacenamiento energético,
d) proyectos para upgrade de plantas hidroeléctricas,
e) nuevas terminales de gas natural (LNG, caso argentina venta a Europa),
f) promoción intensa de generación eléctrica vía energías renovables (solar, eólica),
g) mejora e inversiones a termoeléctricas de gas, con consecuente inversión en exploración/explotación de gas natural, dado que el gas es elemento principal en la transición de fósiles a renovables,
h) infraestructura de respaldo y ciberseguridad energética.
i) inversiones en generación eléctrica nuclear.

“Todo depende de abandonar visiones nacionales fragmentadas y avanzar hacia una arquitectura energética continental”, agregó.

Fuente: El Diario