por Rubén Arias Economista
En política internacional existen señales que van mucho más allá de la cortesía diplomática. Cuando el secretario de estado de Estados Unidos Marco Rubio y el Secretario de Defensa Peter Hegseth expresan públicamente su respaldo al presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira, no estamos frente a declaraciones rutinarias. Estamos ante un mensaje político de alto nivel emitido por dos de los funcionarios más influyentes y cercanos del presidente Trump.
Rubio reitera públicamente el apoyo de Estados Unidos al gobierno constitucional de Bolivia, mientras que Hegseth ha rechazado cualquier intento de desestabilización del gobierno legítimamente elegido y advirtió que su país sigue atentamente los acontecimientos políticos bolivianos.
En estos tiempos de incertidumbre política para el gobierno boliviano el primer efecto político está en el respaldo y fortalecimiento a la legitimidad internacional de gobierno boliviano. Los mercados, los organismos multilaterales y los inversionistas observan con atención estas señales geopolíticas. Cuando la principal potencia económica y militar del mundo reconoce y respalda a un gobierno democrático se reduce la percepción de riesgo político, y esto resulta especialmente importante para nuestro país que enfrenta desafíos económicos relacionados con la escasez de divisas, la necesidad de atraer inversión extranjera y la recuperación de la competencia internacional.
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La estabilidad política es un activo económico. Ningún inversionista deja capital en un país donde percibe incertidumbre, amenazas permanentes de crisis política, inseguridad jurídica etc. Un segundo aspecto positivo es el potencial fortalecimiento de las relaciones económicas bilaterales. Escuchar a distintos representantes norteamericanos manifestar interés en profundizar la cooperación económica y promover inversiones privadas en Bolivia podría traducirse en mayor oportunidad en sectores estratégicos como energía, minería, litio, industria e infraestructura tecnológica.
El país necesita urgentemente nueva fuente de generación de divisas, y cualquier acercamiento que facilite la llegada de capitales productivos representa una oportunidad que no debería ser desaprovechada. Cooperación en seguridad y lucha contra narcotráfico es un tercer elemento también que tiene que ver con la seguridad regional.
Las declaraciones hacen referencia explícita a la preocupación estadounidense por el avance narcotráfico y las organizaciones criminales en Latinoamérica. Más allá de posiciones ideológicas resulta evidente que Bolivia enfrenta desafíos importantes en materia de seguridad, control fronterizo y lucha contra las redes criminales del narcotráfico.
Una relación más estrecha con Washington puede facilitar el intercambio en áreas de inteligencia, capacitación especializada, desarrollo en tecnología, coordinación regional contra organizaciones criminales, etc. La experiencia internacional demuestra que el crimen organizado opera más allá de la frontera nacional por lo que las respuestas aisladas suelen ser insuficientes.
Durante muchos años. Bolivia ocupó un lugar marginal en la agenda estratégica de Estados Unidos, hoy la situación parece diferente. La reunión sostenida entre Rodrigo Paz y Marco Rubio, así como las reiteradas manifestaciones de apoyo desde Washington muestran que Bolivia ha recuperado relevancia dentro del tablero geopolítico hemisferio. Para un país pequeño con limitaciones económicas como el nuestro, estar presente en las prioridades diplomáticas de una potencia mundial puede generar ventaja importante en materia de cooperación, financiamiento y acceso a espacios de decisión internacional.
Por supuesto el respaldo de Estados Unidos no debe interpretarse como una solución automática a los problemas nacionales. La estabilidad económica, la generación de empleo y la reducción de la pobreza, se irán dependiendo principalmente de las decisiones que adopten los propios bolivianos. Sin embargo, sería un error minimizar la relevancia de que estas dos figuras influyentes del gobierno de Trump hayan expresado públicamente su apoyo a Bolivia.
Las alianzas internacionales importan y cuando esas alianzas se construyen sobre principios como la defensa de la democracia, la estabilidad institucional, la cooperación económica y la seguridad regional pueden convertirse en herramientas valiosas para impulsar el desarrollo. La verdadera oportunidad para Bolivia no está únicamente en recibir respaldo externo sino en transformar ese respaldo en inversión, empleo crecimiento y bienestar para los ciudadanos. Ese será en definitiva el criterio con que la historia evaluará la importancia de este acercamiento entre La paz y Washington.
