Desde hace veinte años los bolivianos estamos viviendo el feroz deterioro de la economía y la consecuente descomposición social resultado de la estrategia política del Socialismo del Siglo XXI, cuyo objetivo fue destruir el aparato productivo del oriente boliviano y eliminar la producción alimentaria que tiene como mercado natural el occidente del país.
Esta larga coyuntura de veinte años de un régimen de gobiernos encadenados al nocivo Socialismo del Siglo XXI ha ocasionado cuantiosas pérdidas para el aparato productivo del oriente nacional, y en general del país, resultado de la inestabilidad política que promueve afectando directamente la calidad de vida de esta región y sus proyecciones de desarrollo.
Las desenfrenadas acciones políticas para destruir la economía del departamento más importante del país son de directa responsabilidad de la tropa de delincuentes que lidera Evo Morales Ayma, manipulando a los desposeídos de Chapare que se ven obligados a cumplir sus órdenes.
La otra parte de esta tropa subversiva que destila odio contra el progreso, que impide el paso de la producción de alimentos actúa en el occidente manipulado por Mario Argollo solapado por la sigla COB (Central Obrera Boliviana) y protegido por una turba de forajidos de poncho rojo denominados Tupac Katari encabezados por Vicente Salazar.
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Esta realidad debe obligar a los productores del oriente a buscar mercados estables, serios, que interactúan con el resto del mundo porque el mercado interno de occidente ha dejado de ser una fuente estable de intercambio comercial para los productores del oriente nacional.
Está por demás claro que estos grupos destructivos no lograron su objetivo político de deponer a un gobierno constitucional y democráticamente electo, más bien cosecho el rechazo de todo el país por destruir la poca economía de las familias y afectar seriamente la relación económica interna y externa mediante las vías del occidente del país.
Desde esta región, estamos conscientes que para abrirnos a los mercados serios que comercian con el resto del mundo debemos ensamblar nueva tecnología en los canales de producción para ser competitivos, también es necesario desarrollar una nueva normativa jurídica que preserve toda capacidad de producir alimentos y bienes de consumo que demanda la población nacional.
Esta visión de comercio con otros mercados no tiene otra intención de que el oriente deje de sufrir por la actitud de una clase política y dirigencial parasitaria que busca enriquecerse a costa del esfuerzo y sacrificio de la gente que trabaja y le pone el hombro al país.
El sector productivo del oriente no puede ser presa de políticos trasnochados con el Socialismo del Siglo XXI, ese planteamiento político radical sólo ha profundizado las dos bolivias, una la que trabaja y mejora la calidad de vida de la población, y la otra empeñada en destruir al país. Queda demostrado que el Estado Plurinacional no funciona, ha fracasado, es incapaz de generar condiciones para mejorar la calidad de vida de los bolivianos.
Lamentablemente, esa turba bloquea el país para afectar toda posibilidad de mejorar la economía, el costo de 42 días de bloqueo suma 2.500 millones de dólares en pérdidas, más pobreza y 13 muertes.
El sector productivo desarrollado en el oriente nacional no puede seguir dependiendo del humor de políticos involucrados con el Socialismo del Siglo XXI que, lamentablemente, han logrado incrustarse en el poder con los gobiernos de turno, y aún no fueron expulsados todos.
Para salir de esta situación de crisis múltiple, para que el sector productivo del oriente no siga siendo afectado por decisiones de políticas que engañaron al país, es necesario crear las condiciones adecuadas y dar paso al nuevo modelo de Estado Federal con sustento en toda la normativa necesaria.
No hablamos de separatismo, hablamos de garantías para producir alimentos, para generar progreso y el bienestar de quienes viven en esta parte de Bolivia.
Sólo bajo esta nueva estructura de Estado cada una de las regiones tendrá la posibilidad de atender sus propias políticas públicas de mejor modo, desarrollado sus propias vocaciones productivas en beneficio directo de sus ciudadanos.
La Fundación Jubileo, en su reciente estudio sobre el estado de cosas en el país, dice con claridad que “… 1,2 millones de pobres son invisibles en las cifras oficiales, que la clase media es frágil, un shock puede enviarlos a la pobreza, que el 84% de los bolivianos trabajan en la informalidad, sin seguro de salud, sin jubilación, sin protección”
Frente a esta realidad no tenemos duda que oriente y occidente queremos progresar, pero occidente se ha dejado doblegar por una cúpula de dirigentes corrompidos que insisten en seguir viviendo del saqueo al Estado. El oriente de Bolivia no puede dejarse secuestrar como lo han permitido los sectores productivos de occidente y su ciudadanía, sea por falta de organización, temor o cobardía permitiendo que unos cuantos hagan y deshagan del país.
El oriente productivo capaz de generar riqueza y mejores condiciones de vida debe dejar de estar a merced del capricho de algunos irresponsables que tienen como base de operaciones Chapare y algunos sindicatos corruptos.
Los productores del oriente nacional deben quemar los puentes de la relación comercial con mercados negativos que dañan su economía. Es por eso que planteamos al sector productivo oriental poner todo su esfuerzo para abrir su producción hacia mercados serios y estables porque tiene la capacidad de conquistar mercados responsables y prósperos.
No tenemos duda que es un camino difícil de transitar, pero estamos obligados a recorrerlo, estamos obligados a quemar los puentes que llevan al fracaso, a la pobreza y a la ilegalidad para garantizar el bienestar de esta región del país.
Walthy Egüez – exdiputado nacional
