El político, impulsado por la coalición opositora del PAN, PRI y PRD, había pedido al Gobierno estatal reforzar su seguridad.
El presidente municipal de San Miguel Amatitlán, Oaxaca, Joel Ángel Bravo Martínez. Foto. El País
Fuente: EL PAÍS
El presidente municipal de San Miguel Amatitlán, Oaxaca, Joel Ángel Bravo Martínez, ha sido asesinado a balazos este sábado, según ha confirmado la Fiscalía General del Estado (FGE). La circunstancia del homicidio no es clara todavía. La agencia Quadratín señala que Bravo Martínez fue atacado por un grupo de hombres armados afuera de su casa, cuando salía a trabajar, en el mismo municipio. Reforma indica que los agresores entraron a la casa del funcionario y allí lo asesinaron. El gobernador del Estado, Salomón Jara, ha condenado el asesinato del alcalde, se ha condolido con sus familiares y ha instruido que “este crimen no quede impune”. Jorge Romero, dirigente del PAN, partido en el que militaba Bravo Martínez, ha lamentado su “cobarde asesinato” y ha afirmado que el suceso “vuelve a exhibir la grave crisis de inseguridad que atraviesa nuestro país”.
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La FGE ha afirmado que este es un “delito de alto impacto” y ha integrado un equipo de respuesta conjunta entre corporaciones de seguridad estatales y federales. “Como resultado de esta coordinación operativa, se endureció la presencia policial y se desplegó un operativo táctico ininterrumpido en la zona, con el objetivo de cercar rutas de escape y dar con el paradero de los responsables”, ha indicado la dependencia en un comunicado.
El asesinato de Bravo Martínez, que llegó al cargo aupado por la coalición opositora del PAN, PRI y PRD, recuerda la circunstancia de inseguridad y violencia que atraviesan muchas regiones de México al margen del Mundial de Futbol. Según Quadratín, el alcalde había solicitado protección al Gobierno del Estado, encabezado por Jara, de Morena, porque “públicamente mencionó que temía por su vida”. La agencia de noticias agrega que Bravo Martínez informó después de que “su petición no fue atendida”.
Apenas el 22 de mayo, el alcalde fue víctima de un violento asalto cuando circulaba junto con sus colaboradores por la carretera Acatlán-Oaxaca. Según el portal E-consulta, dos camionetas le cerraron el paso y de ellas descendieron varios sujetos armados; obligaron a Bravo Martínez y su comitiva a salir de su auto, les robaron sus pertenencias y los golpearon.
El político estaba en su tercer periodo como alcalde de San Miguel Amatitlán, uno de los 570 municipios de Oaxaca, de 7.000 habitantes, y que se ubica en la zona mixteca, mayormente indígena. Le faltaba todavía un año y medio para concluir su encargo.
El dirigente nacional del PAN, Romero, ha expresado sus condolencias con la familia y colaboradores de Bravo Martínez, y ha señalado que su asesinato no es un hecho aislado. “Se suma a una larga lista de homicidios, ataques y actos de violencia que han alcanzado a autoridades, candidatos, dirigentes políticos y ciudadanos en todo el territorio nacional, ante la incapacidad del Gobierno federal para garantizar condiciones mínimas de seguridad”, ha señalado.
El crimen ocurre en plena fiesta mundialista y en uno de los tres países anfitriones de Norteamérica: nada más y nada menos, en México se jugó el partido inaugural del torneo. Aunque el sitio de los hechos se ubica lejos de las tres ciudades mexicanas donde se programaron encuentros (está a 200 kilómetros de Ciudad de México, la sede más próxima), el asesinato de Bravo Martínez rompe el espejismo de tregua y comunión nacional.
