La reapertura del Estrecho de Ormuz tumbó el precio del crudo Brent en un 5%. El economista Fernando Romero estima que el país podría ahorrar hasta 700 millones de dólares en la importación de gasolina y diésel, frenando la fuga de divisas.

La normalización del conflicto en Medio Oriente y la reapertura del Estrecho de Ormuz podrían generar efectos positivos para la economía boliviana, especialmente en materia energética y financiera, según el análisis realizado por el economista Fernando Romero.
El especialista explicó que el mercado internacional ya comenzó a reaccionar tras el anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, reflejándose en una caída cercana al 5% en el precio del petróleo Brent. Esta situación reduce la denominada “prima de riesgo geopolítico” y favorece una mayor estabilidad en los mercados energéticos mundiales.
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“Para Bolivia, que actualmente importa una parte importante del diésel y la gasolina que consume, esto podría traducirse en menores costos de importación de combustibles y una reducción gradual de la presión sobre las finanzas públicas”, señaló.
Romero recordó que aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo pasa por el Estrecho de Ormuz, por lo que una normalización de la circulación en esta ruta estratégica tiende a reducir los precios internacionales del crudo. Sin embargo, aclaró que los beneficios para Bolivia no serían inmediatos y podrían tardar varios meses en reflejarse plenamente.
Menor presión sobre la subvención
El economista sostuvo que uno de los principales efectos positivos estaría relacionado con la subvención estatal a los combustibles.
Explicó que Bolivia mantiene precios internos regulados mientras adquiere combustibles a precios internacionales, por lo que una reducción del petróleo Brent desde niveles cercanos a los 90 o 100 dólares por barril hasta un rango de 80 a 85 dólares disminuiría significativamente el costo de importación.
Según sus estimaciones, tomando en cuenta que el gasto anual en subvenciones e importación de combustibles supera los 3.000 millones de dólares, una caída sostenida de los precios internacionales podría generar ahorros de entre 300 y 700 millones de dólares por año.
Efecto sobre las reservas y los dólares
Romero también señaló que una menor factura de importación energética contribuiría a aliviar parcialmente la presión sobre las reservas internacionales y la disponibilidad de divisas.
De acuerdo con su análisis, Bolivia podría reducir la salida de dólares entre 300 y 800 millones anuales, recursos que podrían destinarse a financiar importaciones estratégicas y disminuir tensiones en el mercado cambiario.
No obstante, aclaró que el impacto sería limitado debido a que las restricciones externas del país también están relacionadas con la caída de las exportaciones de gas natural y con desequilibrios fiscales estructurales.
