Fuente: Infobae
El respaldo de los siete países del G7 a Ucrania le permitirá fabricar bajo licencia armamento, en particular misiles estadounidenses Patriot para defensa antiaérea y para atacar en profundidad territorio ruso, en lo que una fuente de la presidencia francesa del G7 describió como un símbolo del giro del presidente Donald Trump hacia una postura más firme frente a Rusia.
“Hemos puesto a Trump en el buen sentido de la historia”, se felicitó la fuente francesa este miércoles, en la última de las tres jornadas de la cumbre del G7 en Évian, al subrayar la unidad lograda entre Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá, tanto en torno a Ucrania como en otras cuestiones geopolíticas.
Según dijo esa fuente a EFE, el objetivo de la cumbre era lograr una convergencia entre los siete miembros, después de los desencuentros registrados en ediciones anteriores con la participación de Trump, “y lo hemos conseguido”, en particular en lo referido a Ucrania. El mandatario estadounidense se comprometió a reforzar el apoyo a Kiev en materia de defensa antiaérea, además de habilitar la producción ucraniana bajo licencia de misiles fabricados por países del G7, especialmente Estados Unidos.
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Como ejemplo, la fuente indicó que Ucrania podrá producir misiles del grupo estadounidense Lockheed Martin, así como del conglomerado franco-británico MBDA. El acuerdo responde a que Ucrania sufre un promedio de dos ataques mensuales con misiles rusos de largo alcance, para cuya neutralización se requieren decenas de misiles tipo Patriot.
Hasta el momento, Kiev recibía misiles PAC-3 para sus sistemas Patriot adquiridos en Estados Unidos, pero financiados con dinero de sus aliados, principalmente europeos. Los misiles antibalísticos que Ucrania busca conseguir en mayor cantidad para defenderse de esos ataques solo los fabrica Estados Unidos.
El relato francés sobre el giro de Trump
Para la presidencia francesa del G7, el cambio de posición de Trump —que ahora considera que el presidente ruso, Vladimir Putin, está entre los “perdedores” y el ucraniano, Volodymyr Zelensky, entre los “ganadores”— se explica por la gestión desplegada por el anfitrión de la cumbre, Emmanuel Macron. Según ese relato, se pasó de una posición común sostenida por seis de los miembros sobre Ucrania a que ahora la respalden los siete.
La novedad se da en sintonía con lo informado el miércoles, cuando los líderes del G7 celebraron la unidad alcanzada para aumentar la presión sobre Rusia con el fin de que ponga fin a la guerra contra Ucrania, al percibir un giro en la postura de Trump hacia una línea más dura contra Moscú. Macron había elogiado entonces un “cambio muy profundo en el enfoque de Estados Unidos” hacia Ucrania, y señaló que Trump comprendió que Putin “no tiene una voluntad seria” de negociar la paz.
En la misma línea, los líderes del bloque ya habían acordado aumentar el suministro de equipo de defensa aérea a Ucrania y reforzar las sanciones contra la economía de guerra rusa, incluidas las que afectan los ingresos de Moscú por combustibles fósiles. El primer ministro canadiense, Mark Carney, también había señalado que notó un “cambio de tono” por parte de Estados Unidos respecto de Rusia.
Trump, que estuvo en el centro de la atención durante toda la cumbre celebrada en el balneario lacustre de Évian, adoptó a lo largo de las tres jornadas una postura más dura contra Moscú, al sostener que Rusia debía buscar un acuerdo y mostrar impaciencia ante la cantidad de víctimas en ambos bandos del conflicto, que ya lleva más de cuatro años.
