Sentado frente al volante, entre la torta y la angustia por los días sin trabajo, Mario reflexiona sobre la situación que vive Bolivia. Ha presenciado numerosos conflictos a lo largo de su vida, pero asegura que nunca había visto uno de esta magnitud.
Iván Ramos – Periodismo que Cuenta
La fila no avanza. Entre motores apagados, días y horas de espera, Mario Durán encontró una forma distinta de celebrar su cumpleaños: sentado en el primer asiento de su micro, rodeado de compañeros de ruta y con una torta improvisada en medio de la incertidumbre.
Mientras el cielo apenas aclaraba y las primeras luces de la mañana aparecían sobre Sucre, Mario infló los pulmones y apagó las velas. Cumplió 80 años en la fila de un surtidor Mesa Verde, donde lleva varios días buscando diésel para volver a trabajar.
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La escena resume el momento que atraviesa gran parte del transporte boliviano. Decenas de conductores esperan durante largas jornadas para abastecerse de combustible, mientras los bloqueos que ya superan los 50 días golpean la actividad económica del país.
Mario pertenece al Sindicato de Micros Sucre, una de las organizaciones más antiguas del servicio de transporte urbano de la capital. Su oficina sigue siendo la cabina de un micro Nissan Civilian, la herramienta de trabajo que lo ha acompañado durante décadas.
No hubo salón de fiestas ni reunión familiar. Su celebración ocurrió frente al volante, entre compañeros que compartieron un momento de alegría en medio de la preocupación. Una torta, algunas fotografías y los aplausos de quienes también esperan combustible marcaron el aniversario número 80 de un hombre que ha dedicado gran parte de su vida al transporte.
Además de conductor, Mario Durán es secretario de Conflictos de la Federación Departamental de Choferes de Chuquisaca. Quienes lo conocen destacan su larga trayectoria sindical y su pasión por el Flamengo de Sucre, cuyos colores rojo y negro suele lucir con orgullo.
Sentado frente al volante, entre la torta y la angustia por los días sin trabajo, Mario reflexiona sobre la situación que vive el país. Ha presenciado numerosos conflictos a lo largo de su vida, pero asegura que nunca había visto uno de esta magnitud.
Su cumpleaños transcurre en una fila. Su deseo, como el de muchos transportistas, es más sencillo que cualquier regalo: volver a encender el motor y regresar a las rutas.

