Rodeada de aura maradoniana, Argentina enfrenta a Austria en la ruidosa Dallas


La Scaloneta puede asegurarse la clasificación en una jornada inevitablemente marcada por el recuerdo de Diego. A los campeones los recibió una ciudad muy inquieta.

Lionel Messi volverá a llevarse todas las miradas. Foto: Página 12



Fuente: Página 12

En el día del mejor Maradona, en la ciudad del Diego más triste, la Selección afrontará su segunda parada en la ruta hacia la defensa del título de campeón del mundo. Será este lunes desde las 14 (13h00 hora en Bolivia) contra Austria, que también ganó en su debut, en una Dallas repleta de argentinos (TV Pública, Telefe, DSports, TyC y Disney+).

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El aura maradoniana sobrevolará durante toda la jornada y no precisamente porque una IA con su voz ande promocionando el mundo de las apuestas deportivas. Sino porque se cumplen 40 años del inolvidable doblete a los ingleses en México ‘86. Aquella obra de arte se dio exactamente a las 16:09 por lo que no habrá coincidencia con el partido, ni siquiera con la ayuda de las pausas de hidratación. En cuanto a la oda a la picardía y la justicia divina, fue cuatro minutos antes.

En esta Dallas ruidosa, repleta de camionetas gigantes -prácticamente parlantes con ruedas-, autos que se manejan solos y mucha, muchísima desigualdad, fue donde Diego se enteró del dóping positivo del ’94. “Me cortaron las piernas”, dibujó en una entrevista con Adrián Paenza.

Estaba inspirado ese Diego en su último baile -como otro 10 que viene dando que hablar- y al equipo bicampeón de América se lo daba como condenado al éxito con unos ilusionantes Batistuta (25 años), Caniggia (27), Redondo (25) o Simeone (24). Pero el ídolo no pudo jugar contra Bulgaria en Dallas (0-2) e historia más conocida en octavos, en el lado equivocado del 3-2 de Rumania en Los Ángeles, con Maradona ya haciendo las veces de comentarista televisivo. Hecho para resucitar.

La evocación al Diego de Dallas es inevitable en estos juegos de coincidencias que suelen servir de antesala. Pero aunque se trata de la misma ciudad, no será el mismo estadio. El del ‘94 fue el Cotton Bowl, a ocho kilómetros del rebautizado Estadio Dallas para esta Copa (sin su sponsoreo habitual) donde jugará Argentina este lunes ante 80 mil espectadores, un escenario con techo retráctil que será útil para crear un microclima distinto al calor pesadísimo de la ciudad y también por si se estira el pronóstico de intensas lluvias que se mantiene para la mañana.

¿Qué tanto más lindo hubiese sido si la cita caía en el Estadio Azteca? Pero bueno, tocó Dallas (esta y la próxima) para la oportunidad de realizar algún tipo de rebelión maradoniana en este país que lo trató bastante mal.

La Selección llega cómoda por el triunfazo contra Argelia y a la vez un poco apresurada por tomar la delantera en el grupo y definir su logística en 16avos (Miami si queda primera, Los Ángeles si es segunda y muchas variables si es tercera). Dado el sistema de desempate olímpico en caso de igualdad de puntos que ya dejó los primeros eliminados (priman los resultados entre sí por sobre la diferencia de gol), de haber un ganador este lunes prácticamente se adueñará del primer lugar, con un margen de variabilidad con lo que suceda por la trasnoche con Argelia y Jordania.

Lionel Messi volverá a llevarse todas las miradas, con la posibilidad de sobrepasar a Miroslav Klose para convertirse en el máximo goleador en la historia de los Mundiales. Aunque el capitán transita días de preocupación por la salud de su padre, se lo vio de buen ánimo en las prácticas abiertas y hasta pasó por la peluquería este domingo antes de viajar a Dallas, por lo visto en un simpático posteo del barbero de la Selección, Dany Ale.

En cuanto al equipo, Lionel Scaloni no innovaría demasiado respecto del debut. Abajo, Nahuel Molina tomará el lugar del tocado Montiel y Medina se mantendría de lateral izquierdo. Más adelante, las dudas pasan por Almada o Nico González y Lautaro o Julián. El resto, de memoria.