
La exsenadora y psicoanalista, Centa Rek, planteó la aprobación de una Ley Antibloqueos y sostuvo que Bolivia no debería abandonar el estado de excepción sin contar con mecanismos jurídicos que protejan la libre circulación, el trabajo, la producción y el acceso a servicios esenciales, tras más de 50 días de bloqueos que afectaron gravemente a distintas regiones del país.
Fuente: El Diario
En una publicación difundida en redes sociales, la exlegisladora afirmó que la Asamblea Legislativa debe asumir como prioridad la aprobación de una norma destinada a evitar nuevas paralizaciones. Según sostuvo, la medida debe resguardar “derechos fundamentales como la libre circulación, el acceso a la salud, el trabajo y la producción”, ante los efectos que dejaron las protestas sobre la población y la economía.
La exautoridad justificó la necesidad de una nueva normativa al señalar que los recientes bloqueos tuvieron efectos directos sobre la población. Según sostuvo, durante 50 días las medidas de presión impidieron el normal abastecimiento de alimentos, dificultaron el acceso a la asistencia médica y restringieron la libre circulación entre distintas regiones, además de afectar la producción y el comercio, lo que comprometió el sustento de miles de familias.
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Rek argumentó que el país no debería retornar a la normalidad institucional sin contar con una protección legal permanente. En ese sentido, afirmó que “Bolivia no debería salir del estado de excepción sin contar con una salvaguarda jurídica que garantice la protección de la sociedad civil, de los sectores productivos y de los trabajadores”, planteamiento que complementa su propuesta de una Ley Antibloqueos.
La exsenadora también atribuyó la crisis a sectores afines al Movimiento Al Socialismo (MAS) y al evismo, a quienes acusó de haber impulsado las medidas de presión con fines políticos. En su publicación calificó los bloqueos como “un cerco criminal ejecutado por facciones sindicales confabuladas con el MAS y el evismo, diseñado para derrocar a un gobierno elegido por voto popular”.
La exlegisladora también atribuyó estos hechos al expresidente Evo Morales. Sostuvo que el país atravesó “uno de los momentos más peligrosos y oscuros” de su historia reciente y vinculó la situación a lo que denominó un “aparato populista internacional encabezado por Evo Morales”, que, según afirmó, habría impulsado un escenario de conflictividad independientemente de quién asumiera la conducción del país.
Bajo esa misma línea, sostuvo que “el objetivo era claro: conquistar mediante la violencia callejera lo que perdieron en las urnas”, al señalar que las movilizaciones habrían buscado forzar un cambio de poder fuera de los mecanismos democráticos.
La exlegisladora fue más allá al afirmar que los sectores movilizados compartían una estrategia común orientada a profundizar la conflictividad. Según escribió, “todos los sectores que participaron de esta conspiración compartían un mismo propósito: generar confrontación, sangre y destrucción”.
Rek advirtió que el Gobierno enfrenta ahora el desafío de reconstruir la economía tras los efectos de los bloqueos y pidió acelerar las medidas de recuperación. A su juicio, la reactivación económica debe convertirse en una prioridad inmediata, alejándose de las demandas contenidas en el pliego presentado por la Central Obrera Boliviana (COB).
En su evaluación, los efectos de los bloqueos no se limitaron a la coyuntura política. La exsenadora sostuvo que las movilizaciones provocaron una profundización de la crisis económica y afectaron al aparato productivo nacional, por lo que consideró necesario acelerar medidas orientadas a la recuperación de la actividad económica y a la generación de condiciones que permitan restablecer la producción y el comercio.
Asimismo, cuestionó las demandas impulsadas por la COB, a las que se refirió como el “Pliego Mortuorio”, y planteó que las prioridades gubernamentales deben concentrarse en la reactivación económica y la estabilización del país.
De igual manera, alertó que las organizaciones vinculadas al evismo podrían mantener acciones de presión en el futuro y sostuvo que “en la demora reside el peligro”, porque, según su criterio, los sectores movilizados continuarán buscando oportunidades para afectar la estabilidad democrática del país.
Finalmente, la exsenadora defendió la necesidad de adoptar medidas que impidan nuevas paralizaciones y afirmó que “desbloquear Bolivia significa defender la democracia, proteger el trabajo, garantizar la libertad y asegurar que nunca más una minoría organizada pueda secuestrar el destino de toda una nación”.
Fuente: El Diario