Álvaro Riveros Tejada
El final de este maremágnum de execrables acontecimientos que nos tocó vivir a los bolivianos, durante más de cincuenta días, como producto de los malévolos bloqueos protagonizados por remanentes de la otrora “gloriosa Central Obrera Boliviana”; coludidos con sus cómplices de la Confederación Sindical Única de Trabajadores de Bolivia (CSUTCB); ricamente subsidiados por los industriales agroquímicos del Chapare y comandados por su impresentable líder Evo Morales, ha mostrado finalmente la fría, como precaria realidad de nuestro gobierno.
Esa “gloriosa Central Obrera Boliviana” creada un 17 de abril de 1952, a escasos días de la revolución nacional, como un organismo sindical dirigido a la defensa de los trabajadores; bajo el liderazgo de distinguidos personajes de valía moral, no solo tuvo un rol ejemplificador en nuestra patria, sino a nivel de toda Latinoamérica. De ahí que duele enormemente el desastre al que se ha convertido influida por corrientes políticas ajenas a ella y a los motivos de su constitución.
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Curiosamente, estos bloqueos coinciden con toda la debacle que están sufriendo los últimos gobiernos populistas y adeptos al tristemente célebre Socialismo del Siglo XXI, que desde hace más de un cuarto de siglo se empoderaron en casi todo el continente, comprometidos con las organizaciones internacionales del crimen y obligados a aunar sus esfuerzos, para contener su inminente caída, propiciando un golpe de Estado contra el gobierno de Rodrigo Paz, que acaba de constituirse y que se supone esta alineado con los gobiernos que van surgiendo en la región.
Como una aserción a lo arriba señalado, baste ver cómo Luiz Inácio Lula da Silva, fundador del Foro de São Paulo, junto a Fidel Castro, tuvo el descaro de decir, hace unas horas, que nunca fue de “izquierda” durante una conversación informal con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Giorgieva, y otros líderes que participaron en la cumbre del G7, en Evián, Francia.
Asimismo, el impávido socialista recalcó, sin siquiera sonrojarse: “El mundo no es de izquierda, el mundo es del camino del medio. Esa es la verdad. Nunca fui de izquierda. Yo era un dirigente sindical que tenía una excelente y muy fuerte relación con el sindicalismo alemán. Una buena relación con el sindicalismo italiano y una buena relación con la Union General del Trabajo de España”.
Nos permitimos añadir dichas citas, para ilustrar la camaleónica actitud que caracteriza a estos “ex obreros socialistas” y hoy hábiles traficantes de la política, Politicastros que tuvieron hasta el tupé de firmar acuerdos con el gobierno; documentos, como el que firmaron con el recientemente salido de la cárcel Mario Argollo, que a la postre no significan nada y más parecen la firma de una rendición, frente a una entelequia inexistente y los certificados de defunción de una COB que en La Paz descanse.
