CEPAL: Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe Bolivia: de cada $us. 100 que llegó a la región, el país apenas captó 30 centavos de dólar el 2025


 

 



 

 

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1.      Resumen     del    Informe    CEPAL      2026:     La         Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe

Panorama General de la IED Mundial y Regional

La CEPAL señala que 2025 estuvo marcado por una elevada incertidumbre global, tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos acelerados y nuevas políticas comerciales impulsadas principalmente por Estados Unidos. En este contexto, la Inversión Extranjera Directa (IED) mundial alcanzó aproximadamente $us. 1,6 billones, registrando un crecimiento del 14% respecto a 2024. Sin embargo, este incremento se concentró principalmente en economías desarrolladas como Europa y Norteamérica, mientras que las economías emergentes mostraron un comportamiento heterogéneo. Los anuncios de nuevos proyectos de inversión disminuyeron 1,9% a nivel global y el número de proyectos cayó 15,7%, reflejando mayor cautela empresarial. Los sectores más dinámicos fueron centros de datos, inteligencia artificial, semiconductores y comunicaciones, desplazando a las energías renovables como principal destino de capital.

Desempeño de América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe recibió $us. 194.233 millones en IED durante 2025, un incremento de 1,7% respecto a 2024. La participación regional representó aproximadamente el 12% de toda la IED mundial. Brasil y México concentraron el 62% de los flujos recibidos, consolidándose como los principales destinos de inversión. Posteriormente se ubicaron Chile (7%), Perú (6%), Colombia (6%), Guyana (5%), Costa Rica (3%) y República Dominicana (3%). La reinversión de utilidades explicó el 51% de los ingresos de IED, mientras que los aportes de capital representaron el 34% y los préstamos intercompañía el 15%. El sector servicios fue el principal receptor de inversiones con 53% del total, seguido por manufacturas (31%) y recursos naturales (16%).

Situación Particular de Sudamérica

Sudamérica mostró un comportamiento mixto durante 2025. Brasil continuó liderando ampliamente la atracción de capitales con $us. 77.676 millones, seguido por Chile ($us. 14.152 millones), Perú ($us. 12.144 millones), Colombia ($us. 11.644 millones) y Guyana ($us. 6.799 millones). La región mantuvo un fuerte atractivo en minería, energía, infraestructura digital y recursos naturales estratégicos, especialmente litio y minerales críticos para la transición energética global. Sin embargo, CEPAL advierte que la incertidumbre internacional, la desaceleración de China, las tensiones comerciales y los cambios regulatorios en Estados Unidos están afectando los anuncios futuros de inversión. De hecho, los anuncios de nuevos proyectos en América Latina cayeron 34,3% en monto durante 2025, reflejando una postura más conservadora de los inversionistas internacionales.

2.  Análisis de la Evolución de la IED en Bolivia (2024-2025)

La Inversión Extranjera Directa (IED) en Bolivia registró una recuperación importante durante 2025, al pasar de USD 358 millones en 2024 a USD 620 millones en 2025, equivalente a un crecimiento de aproximadamente del 73%. Sin embargo, este aumento debe analizarse desde una perspectiva relativa, ya que se produjo sobre una base históricamente baja. Mientras América Latina y el Caribe captó USD 194.233 millones de IED en 2025, Bolivia apenas representó el 0,3% del total regional. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por una mayor reinversión de utilidades de empresas ya establecidas en el país, inversiones vinculadas a minería y energía, y una recuperación parcial de proyectos que habían sido postergados en años anteriores.

También influyó el creciente interés internacional por minerales críticos y recursos asociados a la transición energética, especialmente el litio. Sin embargo, Bolivia continuó enfrentando limitaciones estructurales relacionadas con la escasez de divisas, restricciones cambiarias, déficit fiscal elevado, caída de reservas internacionales y una percepción de inseguridad jurídica. En consecuencia, aunque la cifra de 2025 es positiva respecto a 2024, todavía está muy lejos de los niveles observados en otros países de la región y no constituye aún una tendencia consolidada de crecimiento sostenido.

 

3.    Posición de Bolivia en la IED Regional y Razones del Incremento en 2025

¿Cuál es la posición de Bolivia en la región?

 

A nivel latinoamericano, Bolivia continúa siendo uno de los países con menor capacidad de atracción de inversión extranjera. Los $us. 620 millones recibidos en 2025 representan apenas el 0,3% de toda la IED de América Latina y el Caribe y aproximadamente el 0,5% de la IED de Sudamérica. Para dimensionar esta realidad, Brasil captó cerca de $us. 77.700 millones, México más de $us. 37.000 millones, Chile alrededor de $us. 14.100 millones, Perú $us. 12.100 millones y Colombia $us. 11.600 millones. Esto significa que Brasil recibió aproximadamente 125 veces más inversión que Bolivia durante el mismo período. Incluso economías más pequeñas como Guyana, Costa Rica y República Dominicana captaron mayores volúmenes de capital extranjero. Este resultado refleja que Bolivia aún no logra posicionarse como un destino prioritario para las grandes empresas multinacionales, pese a contar con importantes recursos naturales y oportunidades de industrialización.

¿Por qué aumentó la IED de $us. 358 millones a $us. 620 millones? El incremento de $us. 262 millones entre 2024 y 2025 responde principalmente a tres factores.

Primero, la recuperación parcial de la confianza de inversionistas ya establecidos en el país, reflejada en mayores niveles de reinversión de utilidades. Segundo, el interés internacional por minerales estratégicos como litio, zinc, plata y otros recursos críticos para la transición energética global.

Tercero, algunos proyectos energéticos, mineros y de servicios avanzaron en sus fases de ejecución, generando mayores flujos de capital. No obstante, es importante destacar que este crecimiento no fue producto de reformas estructurales profundas ni de una mejora significativa en los indicadores de competitividad.

De hecho, Bolivia continuó enfrentando una creciente escasez de dólares, un deterioro de sus reservas internacionales, dificultades para acceder al financiamiento externo y una elevada percepción de riesgo país. Por ello, la sostenibilidad de este crecimiento dependerá de la capacidad del país para generar un entorno económico más estable y predecible, en lo económico, político y social.

 

4.      Impacto     de     los     más    de     50     días     de     bloqueos         y conflictividad social sobre la IED en 2026

 

Perspectiva de los inversionistas internacionales

Desde la perspectiva de un inversionista extranjero, los más de 50 días de bloqueos ocurridos en Bolivia durante 2026 constituyen una señal de alerta significativa. La inversión extranjera se caracteriza por ser de largo plazo y requiere previsibilidad económica, jurídica y social. Cuando un país experimenta interrupciones prolongadas en carreteras, logística, producción y comercio exterior, el riesgo operativo aumenta considerablemente.

Los inversionistas internacionales observan no solamente la rentabilidad de un proyecto, sino también la capacidad del país para garantizar continuidad en sus operaciones. En este sentido, los recientes conflictos sociales deterioran profundamente la percepción de Bolivia como destino seguro para la inversión y afectan directamente las decisiones de nuevas inversiones y reinversiones.

 

Tres causas que afectarán la futura IED

La primera causa es el incremento de la incertidumbre política y social. Ningún inversionista desea comprometer capital en un entorno donde la actividad económica puede paralizarse durante muchas semanas.

La segunda causa es la afectación logística. Bolivia depende de corredores terrestres para exportar minerales, hidrocarburos, alimentos e importar insumos industriales, entre otros; los bloqueos generan sobrecostos, retrasos y pérdidas económicas para consumidores, oferentes e inversionistas.

La tercera causa es el deterioro macroeconómico derivado de la conflictividad. Las pérdidas económicas asociadas a más de 50 días de bloqueos (aprox. 3.000mmusd) reducen la actividad productiva, afectan la recaudación fiscal, presionan el tipo de cambio y profundizan la escasez de divisas. Todo ello incrementa la percepción de riesgo país; por ello, según JP Morgan, somos la segunda economía más riesgosa para invertir de la región

Tres consecuencias para la IED en Bolivia

La primera consecuencia será una desaceleración en la llegada de nuevos proyectos de inversión durante 2026 y posiblemente 2027.

La segunda será un aumento de las exigencias de rentabilidad por parte de inversionistas internacionales, quienes demandarán mayores retornos para compensar el riesgo percibido.

La tercera consecuencia será una pérdida de competitividad regional frente a países como Paraguay, Uruguay, Perú o República Dominicana, que actualmente ofrecen entornos más estables para los negocios. Además, algunos inversionistas podrían optar por redirigir recursos hacia mercados considerados más seguros.

En términos prácticos, los bloqueos generan una nueva variable de riesgo para Bolivia: además de la inseguridad económica y jurídica, ahora se suma una creciente percepción de inseguridad social y operativa.

 

5.     Estimación      del    impacto     de    los    bloqueos    sobre         la Inversión Extranjera Directa (IED) en Bolivia durante 2026

Escenario de referencia sin bloqueos

Si Bolivia hubiera mantenido durante 2026 una relativa estabilidad económica y social, la IED podría haber continuado la tendencia observada entre 2024 y 2025. Recordemos que pasó de $us. 358 millones a $us. 620 millones, registrando un crecimiento de 73%.

Bajo un escenario normal, la IED de 2026 podría haberse ubicado entre $us. 650 y $us. 750 millones, impulsada principalmente por proyectos relacionados con litio, minería, energía, agroindustria y reinversiones empresariales. Sin embargo, los más de 50 días de bloqueos nacionales alteraron significativamente las expectativas de inversión, elevando la percepción de riesgo económico, jurídico y social. Los inversionistas internacionales suelen reaccionar rápidamente ante eventos de inestabilidad prolongada, especialmente cuando afectan la logística, producción y comercio exterior.

¿Cuánto podría caer la IED en 2026 para Bolivia?

Tomando como referencia experiencias observadas en países latinoamericanos que atravesaron conflictos sociales prolongados, crisis políticas o interrupciones logísticas severas, una caída razonable de la IED boliviana para 2026 podría situarse entre 15% y 30% (o más) respecto al nivel alcanzado en 2025.

 

Bajo un escenario conservador:

IED 2025: USD 620 millones.

Caída estimada: 15%.

IED 2026: USD 527 millones.

Pérdida de inversión: USD 93 millones.

 

Bajo un escenario moderado:

IED 2025: USD 620 millones.

Caída estimada: 20%.

IED 2026: USD 496 millones.

Pérdida de inversión: USD 124 millones.

 

Bajo un escenario pesimista:

IED 2025: USD 620 millones.

Caída estimada: 30%.

IED 2026: USD 434 millones.

Pérdida de inversión: USD 186 millones.

 

Considerando la magnitud de los bloqueos, la duración superior a 50 días y el deterioro de los indicadores económicos durante el primer semestre de 2026, el escenario más probable se ubicaría entre el moderado y el pesimista, con una reducción de entre $us. 120 y $us. 180 millones (o más) en flujos de inversión extranjera.

 

Impacto sobre el PIB nacional

Tomando como referencia un PIB boliviano cercano a $us. 55.177 millones en 2025, la pérdida potencial de IED tendría el siguiente efecto:

 

Pérdida de $us. 124 millones: equivalente al 0,22% del PIB. Pérdida de $us. 186 millones: equivalente al 0,34% del PIB. Pérdida de $us. 220 millones: equivalente al 0,40% del PIB.

 

Aunque estos porcentajes parecen relativamente pequeños, el verdadero impacto es multiplicador. La IED no solamente aporta capital, sino también empleo, tecnología, productividad, exportaciones y generación futura de divisas. Por cada dólar de inversión que deja de ingresar, se pierden efectos positivos sobre crecimiento económico, recaudación tributaria y creación de empleo formal. Por ello, el costo económico real es considerablemente mayor que la pérdida directa de capital.

La evidencia económica internacional sugiere que los más de 50 días de bloqueos registrados en Bolivia durante 2026 tendrán un impacto negativo sobre la inversión extranjera directa. Bajo un escenario realista, la pérdida potencial de IED oscilaría entre $us. 120 y $us. 220 millones, equivalente a entre 0,22% y 0,40% del PIB nominal de Bolivia. La caída más probable de la IED se ubicaría entre 25% y 30% respecto a 2025, reduciendo los flujos de inversión hasta un rango aproximado de $us. 430 a $us. 465 millones para este 2026. Más allá de la pérdida inmediata de capitales, el principal daño se encuentra en el deterioro de la confianza de largo plazo. En los mercados internacionales, recuperar la credibilidad perdida suele requerir varios años de estabilidad económica, jurídica y social, incluso después de que los conflictos hayan terminado.

 

5.   Cinco Medidas Estratégicas para Incrementar la IED en Bolivia

1.      Recuperar la estabilidad macroeconómica y la confianza financiera

La principal prioridad debe ser restablecer los equilibrios fiscales, monetarios y cambiarios. Actualmente Bolivia enfrenta déficits fiscales elevados, reservas internacionales netas reducidas, escasez de divisas y una economía que muestra señales de recesión desde 2024. Además, el EMBI boliviano alcanzó aproximadamente 425 puntos básicos al 22 de junio de 2026, ubicando al país como el segundo más riesgoso de América Latina y el Caribe para invertir según parámetros de mercado.

Ningún inversionista compromete recursos de largo plazo en un entorno donde existen dudas sobre la sostenibilidad macroeconómica. Recuperar la estabilidad económica reduciría el riesgo país, abarataría el financiamiento externo y mejoraría significativamente la percepción internacional sobre Bolivia.

 

2.  Garantizar seguridad jurídica y estabilidad regulatoria

La experiencia internacional demuestra que la seguridad jurídica es uno de los factores más importantes para atraer inversión. Bolivia necesita fortalecer la protección efectiva de contratos, inversiones y derechos de propiedad. Los inversionistas valoran especialmente la estabilidad normativa y la previsibilidad regulatoria. Las reglas del juego deben ser claras y mantenerse en el tiempo.

Si un inversionista percibe que existe riesgo de cambios regulatorios abruptos o incertidumbre contractual, simplemente buscará otros destinos de inversión. Mejorar este aspecto permitiría atraer proyectos de largo plazo en minería, energía, infraestructura e industria.

 

3.  Reducir la conflictividad social y garantizar libre tránsito

Los más de 50 días de bloqueos registrados en 2026 han generado un fuerte deterioro de la imagen internacional del país. El gobierno debe fortalecer mecanismos institucionales de diálogo, prevención y resolución de conflictos sociales. Además, debe garantizar el libre tránsito y la continuidad de las actividades productivas. Para un inversionista internacional, la estabilidad social es tan importante como la estabilidad económica. La existencia de bloqueos recurrentes aumenta costos logísticos, genera incumplimientos contractuales y reduce la competitividad nacional. Sin estabilidad social será muy difícil consolidar una estrategia exitosa de atracción de inversiones.

 

4.  Crear una estrategia agresiva de promoción de inversiones

Bolivia necesita una política moderna de atracción de capitales basada en estándares internacionales. Esto implica fortalecer las agencias de promoción de inversiones, identificar sectores prioritarios y ofrecer acompañamiento permanente a inversionistas nacionales y extranjeros.

CEPAL destaca que las reinversiones suelen representar una parte importante de la IED, por lo que también es fundamental apoyar a las empresas ya instaladas en el país. Los sectores con mayor potencial son minería crítica, litio, energías renovables, agroindustria, turismo, tecnología e infraestructura logística. Una estrategia activa podría multiplicar significativamente la llegada de nuevos proyectos.

 

  1. Impulsar alianzas público-privadas y proyectos estratégicos Bolivia debe avanzar hacia esquemas más modernos de cooperación entre Estado e inversionistas Las alianzas público-privadas pueden movilizar recursos          para          infraestructura,            energía,                transporte, telecomunicaciones e industrialización de recursos naturales. En un contexto de                    restricciones               fiscales                                y       limitaciones         de            financiamiento           público,     la participación del sector privado se vuelve indispensable para acelerar inversiones productivas. Además, una estrategia enfocada en litio, minerales críticos, energías limpias y exportaciones con valor agregado permitiría aprovechar tendencias globales de inversión vinculadas a la transición energética y la digitalización de la economía.

 

Un aspecto relevante es que el crecimiento de la IED en Bolivia durante 2025 ocurrió en un contexto donde los anuncios de nuevos proyectos para América Latina cayeron 34,3% según CEPAL. Esto significa que la competencia regional por atraer inversiones será mucho más intensa durante los próximos años. Los países que ofrezcan estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y paz social serán los principales beneficiarios de los flujos de capital global. Por ello, Bolivia enfrenta actualmente una ventana de oportunidad limitada: si no corrige rápidamente sus desequilibrios económicos y sociales, corre el riesgo de que la recuperación observada en 2025 sea temporal y que la IED vuelva a niveles bajos en los próximos años.

 

Conclusión

La CEPAL muestra que América Latina logró mantener un crecimiento moderado de la IED en 2025, aunque en un entorno internacional cada vez más complejo e incierto. Bolivia registró una recuperación importante al pasar de $us. 358 millones a $us. 620 millones, pero continúa ocupando una posición marginal dentro de la región, captando apenas el 0,3% de toda la inversión extranjera regional. El aumento observado responde principalmente a factores coyunturales y no necesariamente a mejoras estructurales del clima de negocios.

La persistencia de desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios, junto con un EMBI de 425 puntos básicos y una economía en recesión desde 2024, limitan seriamente el atractivo del país. A ello se suma la conflictividad social y los más de 50 días de bloqueos ocurridos en 2026, que deterioran la percepción de riesgo. La sostenibilidad futura de la IED dependerá de la capacidad del país para recuperar estabilidad macroeconómica, fortalecer la seguridad jurídica y garantizar condiciones adecuadas para la inversión productiva.

 

Mensaje Final

Bolivia aún tiene potencial para atraer mayores niveles de inversión extranjera gracias a sus recursos naturales, ubicación estratégica y oportunidades de industrialización. Sin embargo, el capital internacional no llega únicamente por la existencia de recursos, sino por la confianza que genera un país. La estabilidad económica, la seguridad jurídica y la paz social son hoy los principales desafíos. Si se corrigen estos factores, Bolivia puede aumentar significativamente su participación regional en la IED y convertir la inversión extranjera en un motor de crecimiento, empleo y desarrollo sostenible durante la próxima década.