El atacante de los Leones del Atlas está siendo uno de los futbolistas que más está destacando en el Mundial y esconde una historia de lo más particular

Ismael Saibari es un futbolista excepcional. Un jugador que a sus 25 años está en su mejor momento y tiene toda la pinta de aprovechar su participación en el Mundial para darle a su carrera el empujóin definitivo. Todo apunta a que este verano cambiará la camiseta del PSV Eindhoven por la del Bayern Múnich, pero más allá de esta circunstancia de mercado se trata de un futbolista de los que esconden una historia de lo más particular. No solo porque nació en la catalana Terrassa, sino porque desde bien pequeñito tuvo que tirar del espíritu de superación que a buen seguro le ha ayudado para llegar hasta donde ha llegado en el fútbol.
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Saibari no lo tuvo fácil para echar a andar cuando era bebé. Un problema congénito en sus pies propició que cumpliese los dos años sin echar a caminar y que necesitase un aparato ortopédico para conseguirlo. «Por suerte, funcionó«, ha declarado el propio Saibari en alguna ocasión sobre el mencionado dispositivo pensado para que los bebés caminen rectos. Por aquel entonces ni siquiera soñaba con ser futbolista, el objetivo era tan solo caminar con normalidad.

Lo consiguió, todavía en territorio español, pero tiempo más tarde la crisi financiera de 2008 propició que su familia tuviera que buscarse la vida en otro lugar. Concretamente, en Bélgica, que es donde definitivamente empezóa dibujarse la carrera futbolística de un Saibari que pisó las canteras del Anderlecht, el Mechelen y el Genk.
Todo esto antes de que el PSV se fijase en él. A partir de ahí, todo es historia, y este verano, el niño que nació en Terrassa y tuvo problemas para echar a caminar volará de Países Bajos a Alemania para establecerse en uno de los mejores equipos del mundo. Pero eso no toca ahora. Por el momento, Saibari, el héroe de Marruecos este lunes (junto a Bono, claro), continúa centrado en llevar a Los Leones del Atlas tan lejos como sea posible en este Mundial.
