El Portugal – Croacia del jueves va a ser testimonio de un drama de una manera u otra

Precisión a su manera ambos, Cristiano Ronaldo, contundencia y pasión, y Luka Modric, finura e inspiración son dos tipos de futbolistas distintos pero que se necesitan y complementan como patente quedó en sus prolíficos años en el Real Madrid, hasta seis que equivalieron a cuatro Champions con el croata surtiendo de tantos al portugués.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Muchos años compartiendo emociones, sudor y lágrimas de felicidad para un encuentro final en el que, sí o sí, uno de los dos hará llorar al otro.
El último partido en un Mundial de o bien Cristiano o bien Modric -y seguramente también el último con sus selecciones-, es la gran historia paralela al Portugal – Croacia de dieciseisavos de final de este Mundial en la madrugada del jueves al viernes (01:00, hora española).

Uno de los dos dejará definitivamente al otro con la cuenta pendiente del Mundial para siempre con el entusiasmo con el que se están aplicando ambos para levantar esa Copa del Mundo que les falta, el delantero a sus 41 años y el centrocampista a sus 40. Y uno de los dos puede dejar de vestir la camiseta de su país para siempre, aunque ni CR7 ni Modric han confirmado que vayan a dejar la selección tras el Mundial.
Tanto una leyenda como la otra pueden sentir aún más el drama teniendo en cuenta que tanto Croacia como sobre todo Portugal se verán muy arropadas en Toronto, con más de 100.000 croatas y más de 200.000 portugueses residentes en la ciudad y su área metropolitana que le pondrán aún más pasión y colorido al encuentro. Tintes de drama nacional.

El que gane vivirá un tan complicado como simbólico enfrentamiento contra España en octavos de final si la Roja cumple contra Austria con la selección de Luis de la Fuente jugando justo antes del Portugal – Croacia. Mientras Cristiano seguirá jugando con el Al-Nassr árabe tras el Mundial, es del todo incierto si Luka Modric se retirará o no. El Maestro tiene una opción para seguir una campaña más en el Milan y CR7 tiene contrato con el Al-Nassr hasta 2027 y quiere alcanzar la mastodóntica cifra de los 1.000 goles, con ahora 975 en su cuenta.
Cristiano lloró a lágrima viva en la final de la Eurocopa de 2004, cuando Grecia arruinó lo que iba a ser una fiesta nacional en Portugal al derrotar a la selección lusa en la final con ese gol de Angelos Charisteas. En la pequeña Portugal que es Toronto se puede padecer otra noche trágica si CR7 tiene que resignarse a aceptar que ya nunca jamás podrá ganar un Mundial. O eso, o no sólo Croacia sino también el fútbol pueden sufrir el adiós de Luka Modric si el centrocampista se retira tras la Copa del Mundo. Toronto, testigo irremediablemente de un drama.
