Confusión con Estados Unidos


 

Es increíble que, a casi 8 meses del gobierno de Rodrigo Paz Pereira, su canciller Fernando Aramayo se refiera a que Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos en el 2008. Eso es falso. Lo hemos dicho, más de una vez, que no existió ruptura alguna, sino la expulsión del embajador norteamericano, Philip Goldberg, acusado de inmiscuirse en asuntos internos del país. Las relaciones continuaron a nivel de encargados de negocios, pero con un enfriamiento evidente, que nos llevó a perder nuestras ventajas de la ATPDEA, principalmente.



El canciller, según la prensa, ha manifestado que se nombrarán embajadores en Brasil y Paraguay, lo que es digno de aplauso después de un tiempo infinito, y cónsules generales en estados Unidos y en Chile. En Chile sí, se debe nombrar un cónsul general porque nuestras relaciones están todavía en ese nivel desde el año 1978. Sin embargo, un cónsul general en Estados Unidos, no tiene sentido, no se llega a comprender.

Con la potencia del norte hay que “normalizar” las relaciones diplomáticas, y eso es restituyendo embajadores tanto en Washington como en La Paz. No se trata de “restablecer” relaciones porque están vigentes, no se han roto nunca. La nueva “reingeniería” de la política exterior boliviana, tiene que tomarlo en cuenta.

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Eso, como aquello tan incomprensible de continuar con los mismos funcionarios de la “diplomacia de los pueblos”, abierta enemiga de la inversión extranjera, establecida por Evo Morales, cuyos ejecutores siguen incrustados en nuestro Servicio Diplomático, desmintiendo lo que expresó en su candidatura Rodrigo Paz.

Es todo: No hay “restablecimiento” de relaciones con USA porque no se han roto jamás. Lo que se busca es “normalizarlas”, intercambiando embajadores, que es cosa muy distinta.