Bolivia puede reducir la importación de alimentos si aprovecha la vocación productiva de cada región, afirma experto


Bolivia tiene el potencial de reducir significativamente la importación de alimentos y fortalecer su soberanía alimentaria si organiza su producción agropecuaria de acuerdo con la vocación productiva de cada región del país, afirmó Mario Vargas, investigador del Centro de Investigación y Promoción Campesina (Cipca).

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Foto ilustrativa: Infocampo

 

Fuente: ANF



«La producción de alimentos en Bolivia debe abordarse desde una perspectiva regionalizada. El país tiene tipologías agroecológicas y culturales muy diversas que exigen soluciones específicas. Si aprovechamos la vocación productiva de cada territorio podremos fortalecer la soberanía alimentaria y reducir la dependencia de las importaciones», sostuvo Vargas en contacto con ANF.

El especialista explicó que los valles se han consolidado como los principales productores de hortalizas y frutas para el mercado nacional, mientras que el altiplano mantiene una marcada vocación para el cultivo de papa y la producción lechera en pequeñas unidades familiares. En tanto, señaló que el Chaco y la Chiquitanía tienen una fuerte tradición en la producción de maíz, aunque advirtió que el avance de la agroindustria está desplazando variedades nativas.

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«Lo que necesitamos es fortalecer esas capacidades en lugar de aplicar una misma receta para todo el país», afirmó.

Vargas planteó que el Estado identifique los rubros con mayor potencial en cada región. Como ejemplo, señaló que existen zonas con condiciones para producir manzanas de calidad comparable a las importadas de Chile o fomentar el cultivo de palta para disminuir la dependencia de las compras provenientes de Perú. También destacó el potencial de los ajíes nativos de Chuquisaca, que, según dijo, requieren políticas públicas para incrementar su competitividad.

El investigador cuestionó que durante las últimas dos décadas la política agropecuaria haya concentrado sus esfuerzos en la producción de soya, relegando otros cultivos estratégicos para la alimentación.

«Durante muchos años hemos puesto todos los huevos en una sola canasta. Si el Estado apostara por una diversificación basada en las vocaciones regionales, Bolivia podría abastecer su mercado interno cuando existe déficit de papa, cebolla o ajo e incluso convertirse en un exportador relevante de distintos rubros agrícolas», manifestó.

Vargas sostuvo que este modelo requiere investigación adaptada a las características de cada microrregión y un diálogo entre la ciencia y los conocimientos ancestrales para enfrentar los efectos del cambio climático.

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