El expresidente Carlos Mesa destacó los cables diplomáticos y otros documentos del libro “Tan faltos de aire” que ratifican la “sideral” asimetría entre Bolivia y Estados Unidos. Mesa recordó que el presidente que tuvo que lidiar con más complejidad las presiones de EEUU en el tema antidrogas fue Jaime Paz Zamora.

Fuente: Brújula Digital
El expresidente Carlos Mesa afirmó que antes de 2006 la lucha contra el narcotráfico fue parte de una política impuesta por Estados Unidos, que condicionó la política interna de Bolivia y, paradójicamente, terminó beneficiando políticamente a Evo Morales.
Durante la presentación del libro Tan faltos de aire, de Gonzalo Mendieta y Rafael Archondo, Mesa sostuvo que la embajada norteamericana llegó a establecer vetos sobre el nombramiento de ministros y autoridades vinculadas a la lucha contra el narcotráfico, marcando una dependencia que condicionó completamente la relación entre ambos países.
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“Estados Unidos impuso una política de lucha contra las drogas y de erradicación de la coca, que condicionó brutalmente la política interna del país”, afirmó el exmandatario.
Mesa recordó que el presidente que tuvo que lidiar con más complejidad en ese tema fue Jaime Paz Zamora, quien fue el primer mandatario que intentó una política antidrogas independiente de la visión de EEUU. Paz Zamora acuñó la frase “coca no es cocaína”.
Mesa mencionó el caso del que fue ministro del Interior de Paz Zamora, Guillermo Capobianco, así como el veto estadounidense a nombramientos del coronel Faustino Rico Toro al mando de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico.
El expresidente señaló que la Ley 1008, que encarnaba esa política exterior, fue posteriormente suprimida por el gobierno de Evo Morales, quien expulsó al embajador de EEUU Philip Goldberg en 2008, así como a la DEA y a USAID, demostrando que Bolivia podía vivir sin la tutela de Estados Unidos.
“Morales, a la mala, a patadas, demostró que podíamos vivir sin la tutela de Estados Unidos (…). Y el país no se cayó en pedazos por esa razón; se cayó en pedazos por otras razones, pero no por haber confrontado con EEUU”.
Añadió que Morales encontró en el antiimperialismo y en la crítica a la política estadounidense la bandera política que lo impulsó al poder. “Morales, mi opinión personal, no hubiera sido presidente de Bolivia sin la política exterior estadounidense”, afirmó.
Dijo que, gracias a las políticas impuestas por EEUU, Morales encontró la bandera del antiimperialismo. Trazó un paralelismo con el MNR: así como este encontró su argumento en la lucha contra los barones del estaño, Morales lo encontró en la lucha contra el imperialismo y el colonialismo.
“Cuando el Ejército norteamericano llegó con 150 efectivos en 1987 para hacer una operación antidrogas en el Beni, que no consiguió nada, le dio argumentos a un posterior gobierno que tuvo como presidente al secretario ejecutivo de las seis federaciones de productores de coca de Cochabamba, es decir a las seis federaciones que producen el 100 % de la coca del Chapare, cuyo 95 % va al mercado ilegal de la coca”.
Respecto de la influencia norteamericana en la guerra contra las drogas, el expresidente planteó la pregunta: “¿Hemos aprendido la lección? ¿La ha aprendido Rodrigo Paz? ¿La ha aprendido Washington?”.
El exmandatario reconoció que la clase política boliviana operó bajo el condicionante psicológico de que era imposible gobernar sin la adhesión de Estados Unidos. “No comprendimos como políticos, como periodistas, como demócratas, lo difícil, lo duro y lo perjudicial que fue ese momento largo de la relación”, reflexionó.
Concluyó que es posible construir una relación bilateral “no tóxica y beneficiosa para los dos”, siempre que ambas partes actúen con pragmatismo y sin condicionamientos.
“La lectura de este libro es imprescindible para el fin de hacer política internacional reflexionada”, sentenció Mesa, quien agradeció a los autores por un trabajo que, en sus palabras, permite entender el pasado y diseñar el futuro.
Mesa destacó que el libro presentado (editorial Plural), basado en fuentes primarias como los cables diplomáticos de los representantes norteamericanos, permite entender cómo Estados Unidos ve, concibe y trata a Bolivia, y advirtió que la asimetría entre ambas naciones es “sideral”.
BD/RPU
