No más bloqueos y cárcel para los antipatrias


 

 



Han pasado más de dos semanas que se levantaron los bloqueos de caminos y marchas que pedían la renuncia del presidente Rodrigo Paz, durando 53 días que perjudicaron de manera mayúscula el desarrollo económico del país y con énfasis al departamento de La Paz. Aun sus efectos lapidarios se siguen sintiendo en la economía del diario vivir. Mientras los antipatrias intelectuales y operadores del mismo, bien gracias, disfrutando de esa tremenda destrucción a la patria y a la región paceña.

El ejecutivo titular de la Federación de Campesinos de La Paz “Tupac Katari”, Vicente Salazar, ya está en la cárcel. Quien debe ser juzgado con todo el rigor de la ley para que pague los daños causados a las ciudades de La Paz y El Alto. No debe quedar en el olvido, los desastres ocasionados al ornato público del “casco viejo” de la ciudad de La Paz. Tampoco por supuesto a la economía de la población que pagó con creces la falta de alimentos, de medicinas, de combustibles, de la libre transitabilidad, la destrucción de carreteras entre otros perjuicios.

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La pregunta del millón: ¿cuándo se los capturará a los otros antibolivianos y delincuentes de Mario Argollo, ejecutivo de la COB; de Evo Morales, expresidente del país; del senador suplente de Unidad Nacional (UN), Nilton Condori; del ex ejecutivo de la también Federación de Campesinos de La Paz “Tupac Katari”, David Mamani; entre otros? Quienes ahora andan desaparecidos, metiendo la cabeza al suelo como el avestruz y quién sabe después de lanzar la piedra como cobardes ya huyeron del país.

La COB y esos mal llamados “movimientos sociales” —cuando solo son sindicatos corporativos de lucro— al instruir bloquear por más de 50 días al país, solo hicieron ver al mundo entero que Bolivia y el departamento de La Paz no son viables, no son aptos para el turismo, no hay seguridad para la transitabilidad, no hay garantías para la seguridad ciudadana, no hay garantías para la inversión nacional o externa, que muchos extranjeros nos descarten como opción turística y lo más grave quizá, que nos vean como un país muy peligroso a todo nivel.

Esos antipatrias y traidores, con sus actitudes destructoras y sediciosas, solo hicieron que Bolivia y La Paz tengan pérdidas en lo económico y al nivel de confianza y esperanza como país y departamento. También fueron impulsores para que haya mayor pobreza, mayor número de desempleados y el deterioro en el bienestar de la gente por el aumento del costo de vida, debido a que “todo ha subido”, como se escucha decir en los centros de abasto.

También el gobierno nacional de Rodrigo Paz, tuvo su gran culpa para que esos meses de bloqueos y marchas se extiendan por 53 días. Poniendo en acción su estrategia política del desgaste y cansancio de los bloqueadores y marchistas, el cual no le resultó como victoria porque pudo más la bronca de la ciudadanía que salió a las calles y vías interdepartamentales para desbloquear las mismas a tal punto que en ciertos momentos, hizo retroceder a los antipatrias y delincuentes que tuvieron bajo su control las arterias de comunicación.

El gobierno central tarde terminó escuchando el pedido a gritos de la población para que se aplique el estado de excepción. Mientras Bolivia y La Paz transmitían el mensaje del “Mundo No a Bolivia y La Paz” y “Bolivia y La Paz, No al Mundo”. Las consecuencias terminaban en reflejarse en menos trabajo, sueldos muy bajos y una economía cada vez más vulnerable.

Un país en esas condiciones está destinado al abismo. Si no cuenta con un gobierno con autoridad que haga respetar el Estado de derecho y que solo espere a que los problemas políticos, sociales y económicos se resuelvan mediante la participación de la ciudadanía, entonces para qué tenemos un gobierno nacional.

El gobierno de Rodrigo Paz, en estos bloqueos y marchas que se suscitaron entre los meses de mayo y junio, tuvo nuevamente errores políticos comunicacionales. Sigue sin contar con una estrategia de comunicación de crisis. Tampoco no cuenta con operadores políticos eficientes que se anticipen a los problemas que se avecinan, esperando a que los mismos primero exploten y luego recién quieran apagar el fuego. Esa no es la manera de gobernar.

Es hora de sancionar de la forma más severa a esos bloqueadores antipatrias y delincuentes que hicieron del bloqueo una forma de vivir y sacar réditos económicos a su regalado gusto. ¿Qué es del proyecto de ley Antibloqueos?, la cual sigue durmiendo en el sueño de los justos en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Senadores/as y diputados/as es momento de que ustedes también cumplan con su trabajo y no se hagan los desentendidos.