El ministro Ernesto Justiniano destacó que la participación del país en la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas permitió fortalecer una visión estratégica orientada a enfrentar amenazas transnacionales sin renunciar a la soberanía nacional.
Fuente: Prensa Ministerio de Defensa
Bolivia consolidó una agenda de defensa basada en la soberanía, la cooperación regional y la seguridad integral durante su participación en la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, realizada en Cusco (Perú), donde se definieron los principales lineamientos para enfrentar los desafíos de seguridad del siglo XXI.
Al presentar un balance de la participación boliviana, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, afirmó que la Declaración de Cusco fortalece una concepción moderna de la defensa, que trasciende la protección del territorio e incorpora la preservación de la democracia, la seguridad de la población, la resiliencia institucional y la cooperación entre los Estados.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Entre los principales ejes estratégicos respaldados por Bolivia se encuentran el respeto a la soberanía nacional, la cooperación frente a amenazas transnacionales, la lucha contra el crimen organizado, el fortalecimiento de la ciberdefensa, la protección de infraestructura crítica, la respuesta humanitaria ante desastres, el desarrollo de capacidades profesionales y el intercambio tecnológico entre los países del continente.
Justiniano señaló que las amenazas actuales —como el crimen organizado transnacional, el narcotráfico, el terrorismo, los ciberataques y los desastres naturales— requieren respuestas coordinadas y mecanismos permanentes de cooperación, sin afectar el ejercicio pleno de la soberanía de cada Estado.
«Cooperar no significa renunciar a la soberanía; significa fortalecer nuestra capacidad para ejercerla», afirmó la autoridad, al destacar que Bolivia promovió durante toda la conferencia una posición basada en el diálogo político-estratégico, el respeto al derecho internacional y la confianza mutua entre los países.
En el marco del encuentro hemisférico, la delegación boliviana también sostuvo reuniones bilaterales para impulsar mecanismos de cooperación en inteligencia contra el crimen organizado transnacional, seguridad fronteriza, ciberdefensa, gestión de riesgos y emergencias, formación profesional, transporte aéreo, logística y desarrollo de capacidades tecnológicas.
Respecto a la lucha contra el narcotráfico, el ministro sostuvo que este fenómeno debe entenderse como parte de estructuras criminales complejas con capacidad para financiar violencia, infiltrar instituciones, afectar la gobernabilidad y poner en riesgo la estabilidad democrática, por lo que su combate exige una acción conjunta entre los Estados.
Asimismo, enfatizó que la seguridad constituye una condición indispensable para el desarrollo sostenible y la paz social. «Sin seguridad no hay desarrollo; sin instituciones fuertes no hay paz duradera; y sin cooperación efectiva no podremos enfrentar amenazas que ya no reconocen fronteras», señaló.
Finalmente, Justiniano reafirmó el compromiso de Bolivia de contribuir a una región más segura, integrada y preparada para afrontar los desafíos comunes, consolidando una política de defensa orientada no sólo a proteger el territorio nacional, sino también la vida, la democracia, las instituciones y el bienestar de la población.
«La defensa del siglo XXI no se define solamente por aquello contra lo que lucha, sino por aquello que protege: la vida, la libertad, la soberanía y la esperanza de nuestros pueblos», concluyó el ministro de Defensa.
