Al menos 30 ciudadanos colombianos aceptaron viajar a Rusia para integrarse al ejército de ese país en medio de la guerra contra Ucrania.
Fuente: Infobae
Los casos se conocieron por parte de Noticentro 1, luego de verificar la identidad de 10 de ellos y reconstruyó, con testimonios de sus familias, la ruta que siguieron y el drama que ahora enfrentan sus allegados por la falta de información sobre su paradero.
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De acuerdo con la investigación, varios de los colombianos aceptaron la propuesta de un supuesto reclutador mientras se encontraban en Antioquia.
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Entre los casos documentados figura el de Yefri Álvarez Contreras, quien este martes cumple 26 años, su padre Yulian Álvarez López y su primo Jhoan Alexander Contreras, quienes, según sus familiares, viajaron juntos hacia territorio ruso.
El recorrido incluyó escalas por Rionegro, Bogotá, París, Estambul y por último Moscú.
El mismo medio de comunicación colombiano recogió el testimonio de Erika, madre de Yefri Álvarez Contreras, quien relató el último contacto con su hijo antes de perder comunicación y expresó la angustia de su familia ante la incertidumbre.
Situación similar vive la familia de Jhonatan Stiven López Moreno. Su familiar, Claudia, aseguró que lleva semanas esperando noticias y desconoce el paradero de su ser querido.
Durante el proceso de investigación, otros familiares también compartieron su experiencia, buscando visibilizar la situación que enfrentan tras perder contacto con sus parientes.

A esta preocupación se sumó la aparición de un video en el que cinco colombianos aseguran estar secuestrados, sin embargo no ha sido posible establecer la fecha exacta de la grabación ni obtener información adicional sobre el estado de los hombres que aparecen en las imágenes.
Las familias de los colombianos implicados permanecen a la espera de respuestas sobre el paradero y las condiciones de sus seres queridos tras la promesa de un reclutador cambió la vida de los militares y dejó a decenas de familiares en medio de la incertidumbre y la búsqueda de noticias en torno a la suerte de sus allegados.
Tres casos se conocieron por parte de familiares en Medellín
A inicios de julio de 2026, Telemedellín informó que tres jóvenes en la capital de Antioquia emprendieron un viaje a Rusia con el objetivo de enlistarse en las filas de ese país y participar en la guerra contra Ucrania, pero actualmente se encuentran desaparecidos.
Sus familias mantienen la esperanza de recibir noticias sobre su paradero, mientras enfrentan la incertidumbre y el dolor generado por la falta de información.
Los jóvenes, identificados como Stiven, Esteban y Andrés, partieron seducidos por la promesa de un contrato millonario.
Según relataron sus madres, la oferta incluía un salario mensual de entre 10 y 12 millones de pesos y un bono adicional de 65 millones de pesos.
“Él a mí me había contado que allá le iban a pagar de 10 a 12 millones de pesos y un bono de 65 millones de pesos… Le dije que por qué se iba a ir y me dijo que por buscar un sueño más, más grande para la familia”, narraron las mujeres.
Al igual que ellos, cientos de colombianos han viajado a Rusia con la intención de integrarse a su ejército.
Sin embargo, la realidad que enfrentaron al llegar fue muy distinta a las expectativas iniciales. Los problemas comenzaron casi de inmediato y el rastro de los tres jóvenes se perdió, dando inicio a la búsqueda angustiante de sus familiares.
Las supuestas promesas de dinero, ciudadanía y vivienda propia no se cumplieron.
Por todo lo anterior, hasta el momento las familias no tienen certeza de si los jóvenes murieron en combate o si permanecen desaparecidos.
Mientras la guerra continúa a más de 12 mil kilómetros de Colombia, en la ciudad de Medellín las madres de los desaparecidos libran una batalla silenciosa por reencontrarse con sus seres queridos.
Los casos en total sumarían más de 90 colombianos
Más de 90 colombianos están desaparecidos en Rusia tras viajar con promesas de trabajo y terminar, según las denuncias que investiga la Fiscalía, incorporados al Ejército ruso para combatir en la guerra con Ucrania, en un caso que apunta a una posible red de trata de personas ligada a empresas de seguridad, reclutadores certificados y exintegrantes de las Fuerzas Militares.
Las familias sostienen que varios de esos hombres fueron enviados a la llamada línea cero, la zona de combate más intensa en la frontera con Ucrania.
Allí, y según los testimonios recogidos por revista Semana, los colombianos serían usados en posiciones de alto riesgo por su experiencia previa en conflictos armados internos.
Esa hipótesis incluye un incentivo económico que agrava la sospecha criminal. Enny Peña, esposa de una de las víctimas, afirmó que los reclutadores tendrían interés en mandarlos sin entrenamiento suficiente para que mueran en la primera entrada y cobrar seguros y pagos que, de acuerdo con la versión que ella entregó a las autoridades, rondarían entre 650 y 700 millones de pesos colombianos por cada extranjero muerto en combate, un dato que no pudo ser corroborado con el cuerpo diplomático ruso en Bogotá.
Los casos no discriminan bandos, dado que meses atrás se conoció el testimonio de un colombiano que integró la Legión Extranjera y reveló presuntos abusos y retrasos salariales, lo que llevó a la administración Petro a solicitar protección consular y repatriación inmediata – crédito Camilo Melo / Facebook
Uno de los casos que se mantienen en investigación es el de Jhonatan Mauricio Ramírez, de 31 años, que salió hacia Moscú el 16 de febrero después de decirle a su madre, Azucena Escobar, que había firmado un contrato para cuidar tanques petroleros durante un año.
El salario ofrecido era, para su familia, la razón de un viaje que él imaginó como una oportunidad para regresar con dinero suficiente para comprar una casa para su madre y su hijo.
Antes de desaparecer, documentó su recorrido por WhatsApp: viajó de Bogotá a Panamá, luego a Turquía y de allí a Rusia. También envió fotos de comida y mensajes de entusiasmo hasta que, días después, le comunicó a su madre que había firmado “un contrato con el diablo”, que le enseñaron a disparar en nueve días y que en realidad lo estaban preparando para ir a la guerra.
Dos familias relatan el mismo patrón de engaño y envío al frente
Ramírez terminó con el uniforme de las Fuerzas Armadas rusas y fue enviado a la línea cero. A ese mismo lugar, según el relato de su familia, llevaron a Jaime Manuel Vivanco, de 29 años, trabajador de servicios generales en el Aeropuerto Internacional El Dorado.
Su hermana, Raquel Vivanco, contó a la publicación que él creía que iba a España para trabajar como jardinero y plomero. “Él iba para España a trabajar como jardinero y plomero, pero se lo llevaron a Rusia para la guerra. Cuando lo vi con el uniforme puesto, a mí se me acabó el mundo”.
La familia de Vivanco, oriundo del Magdalena, cree que la oferta laboral circuló por los pasillos de la principal terminal aérea del país y que su hoja de vida llamó la atención porque había prestado servicio militar.
El militar salió de Colombia por primera vez en abril pasado y, en los mensajes que alcanzó a dejar, describió una zona llena de cadáveres y de hombres agonizando de distintas nacionalidades.
En su última comunicación con su familia, dijo: “Me engañaron. La única forma de salir de aquí es que un dron me moche el brazo o la pierna. Si me toca, pues me mocho el brazo o la pierna”. No se sabe nada de él desde el 17 de junio.

Ofertas de $15 millones y bonos de hasta $65 millones aparecen en las denuncias
Yair Mosquera, de 29 años y nacido en Quibdó, llegó a Rusia por una oferta que vio en internet. Buscaban soldados para participar en la guerra contra Ucrania y, según las denuncias, la propuesta fue atribuida a Nexus Talento y Fuerza, una empresa cuyos registros no aparecen y cuyos contactos disponibles no respondieron las preguntas del medio.
A Mosquera al parecer le ofrecieron 15 millones de pesos mensuales y un bono de 50 millones de pesos. Cuando llegó a Rusia, firmó un contrato que no entendió y desde entonces no aparece. La última vez que habló con su familia fue el 24 de octubre de 2025.
Otro ejemplo es el de Francisco Antonio Pabón, de 50 años y oriundo de Norte de Santander, salió de Colombia con la promesa de recibir un bono de 65 millones de pesos por desempeñarse como veedor de derechos humanos en territorio ruso.
Su esposa, Enny Peña, dijo ante la Fiscalía que la contratación se hizo por medio de Imperial Group International, dedicada a la provisión de talento humano y dirigida por Rigoberto Huertas, ex cabo segundo del Ejército hasta 2008.
Pabón llegó a Rusia el 26 de febrero de 2026 y un mes después perdió contacto con su familia. En ese lapso alcanzó a contar que le dieron clases de ruso para sostener conversaciones básicas y que luego fue llevado a un entrenamiento militar antes de ser enviado a las líneas de combate.

Su caso es seguido por la Fiscalía, la Policía y la Cruz Roja Internacional. Rigoberto Huertas envió un comunicado a la misma revista que lo consultó al respecto, y afirmó: “Imperial International Group S. A. S. no recluta personas; no tiene relaciones laborales con empresas de seguridad privada para trabajar en Rusia; Imperial desconoce la existencia de investigación y/o proceso penal en su contra, por cuanto no hemos sido requeridos por esta entidad (Fiscalía)”.
De momento, la Embajada de Colombia en Moscú notificó a las familias que las alertas por desaparición fueron remitidas al Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.
La misión diplomática advirtió que este tipo de solicitudes tiene un plazo de respuesta de 30 días calendario, pero que en la práctica esos tiempos se han prolongado de manera indefinida por la coyuntura del conflicto armado.
