La barcelonesa Cristina Cubero siguió a Messi desde que él tenía 14 años. Sabe sus secretos psicológicos y esboza teorías sobre el partido del domingo. Por qué asegura que él vive su segunda adolescencia.

Fuente: https://www.clarin.com
Marina Zucchi
Dice que la Selección argentina es «el anarquismo elevado a la enésima potencia». Que Messi vive «su segunda adolescencia» ahora. Que él aprendió a «oler la sangre». Que es «un animal en la selva» protegiendo a la manada en peligro. Y que no llora por lo que creemos que llora, sino por «su subconsciente».
Desde Nueva York, la periodista barcelonesa Cristina Cubero se anima con teorías y conceptos agudos propios de quien conoce a La Pulga desde los 14 años. En la cobertura de su noveno Mundial, la subdirectora del diario Mundo Deportivo analiza psicológicamente al rival de su país y al amigo Leo, quien fue su confidente recién llegado a España. «El entrenador Frank Rijkaard un día me dijo: ¿De qué habla el niño contigo si con nosotros no habla? A mí me contaba un montón de cosas», recuerda.
Se la escucha exhausta no solo porque acaba de aterrizar desde Atlanta a La gran manzana para prepara su cobertura de la final del domingo, sino por el lastre mental que significó procesar Argentina-Inglaterra. «A los argentinos tendrían que regalarles con la entrada del partido un desfibrilador. Tienes que tener muy entrenado el músculo del corazón para aguantar los partidos, es brutal».
Continúa embelesada con «el arte» que vio in situ. Ella, que tras haber presenciado más de 700 partidos de Lionel creía haber naturalizado la impredecibilidad, no sale de su asombro. «Messi encoge al rival. Inglaterra sabía que no podía jugar tranquila. Cuando los ingleses marcaron el gol, despertaron a la bestia. Era imposible que no ganara Argentina. Inglaterra se hizo pequeña desde el banquillo, se acojonó».

«Yo digo que Argentina es el peor rival para nosotros. España se mueve más en el equilibrio y en las emociones controladas y se encuentra adelante con una selección que es lo contrario: el anarquismo elevado a la enésima potencia por ese componente emocional».
-Una selección anárquica. Interesante concepto…
-En emocionalidad. Y porque respira y sus movimientos se mueven al compás del corazón de Messi. Messi bombea la sangre como un animal en la selva que está en peligro. Empieza a bombear cuando huele la sangre. Ahí es cuando más se hace grande y sale el león. ¿Está en peligro la manada?, entonces sale. Si Leo ve que su manada peligra, es letal.
-“La parte aterradora es que ya no necesita sus piernas jóvenes», dice en un gran análisis Pep Guardiola. ¿Coincidís?
-Bueno, nunca necesitó de piernas jóvenes. Siempre vio el fútbol diez segundos antes que los demás. Siempre decíamos que parecía que estaba parado y de repente aceleraba, el cambio de ritmo dejaba a todo el mundo sentado. Lo increíble es que lo hace en el minuto 90. Ves a cualquier selección que llega al 70 con la lengua afuera y él… Leo ha hecho seguramente no un pacto con el diablo, sino con Dios para llegar al final de los partidos como llega. Más fresco que nunca. No pensábamos que después de estar en el Inter de Miami, en una liga poco competitiva, podría llegar al Mundial así. Su motivación es no fallarle a la Selección. Lo comparo con mis clases en la universidad.
-¿Por qué?
-Cuando hablo con mi hijo le hago una comparación: cuando doy clases de periodismo en la universidad los chavales tienen 18 o 20 y yo salgo con 5 años menos. Te rejuvenece estar con gente que tiene todo por hacer, que tiene todo por vivir, que te escucha y tiene los ojos muy abiertos. Leo está viviendo eso. El grupo le da vida. A Leo no lo abrazan, lo achuchan. Es como que los jóvenes quieren meterse adentro del cuerpo de él para chupar un poco de su sabiduría y su fútbol. Y a la vez, él se conecta con la juventud de ellos. Después del partido con Inglaterra saltaba como un niño. ¡Esos comportamientos antes no los tenía!
-¿No?
-Antes no celebraba así. Se lo quedaba para adentro. Es como si estuviera viviendo la adolescencia que no vivió en Barcelona, donde era más tímido, de expresar menos. Además, en Barcelona se celebra más a la catalana. Había adquirido nuestro modo. ¿Sabes? Creo que ahora está saliendo todo lo que ha sufrido.
-¿Cómo es eso?
-Todo lo que ha sufrido para llegar a este momento, más que en Qatar. Por eso llora en cada partido, nunca lo vimos llorar tanto. Porque es como el viejo que al final de su vida recuerda y llora por lo que ha vivido. Él es un «viejo» futbolístico. Obviamente, se entiende, no es anciano, pero sí es una edad compleja para este nivel en el deporte. Su llanto sale su subconsciente, de eso que piensas que lo tiene superado: el tener que separarse de su familia al llegar a Barcelona, las veces que lo pinchaban para crecer, cuando volvía a Argentina y no lo querían, el sufrimiento de perder una final… Es como que ahora descubre la bondad de expresar, lo bien que sienta abrazar.

-¿Un deshielo emocional, el Messi que al fin se permite sentir?
-Sí como todos los argentinos está viviendo lo extrapasional ahora. Ustedes son muy del exceso, él siempre había sido para adentro, de no hablar demasiado. Fijate que en este Mundial está hablando de todo, salta, baila, llora. Hace de todo. Perdió la adolescencia en España, se acostumbró a expresar como somos nosotros, más recatados, y ahora está viviendo una segunda adolescencia.
«Leo es nuestro, no puedo verlo rival»
-Objetivamente hablando: ¿Es mejor selección la de España?
-Objetivamente hablando, no hay selección que juegue mejor que España. Si tomas la pizarra y evalúas la que mejor controla el balón, que triangula, que abre espacios y demás, como concepto global, no tengo la menor duda. ¿La más emocional y la que tiene el jugador diferencial? Pues, Argentina. El problema que tiene España es que Messi se ha criado con el fútbol de España. Es un producto de la masía del Barca, muy de la escuela holandesa. ¡Nadie mejor que Messi para interpretar el fútbol de España! De hecho, esta final la van a jugar 9 jugadores de la masía, de la cantera del Barça. Uno es Messi. O sea: si él se adelanta al fútbol de los demás 10 segundos, con este dato todavía tiene más ventaja.
-¿Esperás que la final sea un partido menos «bélico» que Argentina-Inglaterra?
-A ver: hay jugadores argentinos cancheros, en el ADN tienen lo border, el soltar el codo. Eso es irremediable. No digo que no sea legal ni que no sea fútbol. La característica argentina es ir al límite. No lo critico para nada, de hecho siempre digo que dentro de un equipo campéon tiene que haber un argentino y un uruguayo. Yo espero que España se mantenga fría, emocionalmente hablando. Es una selección joven y no sabemos cómo lo va a llevar. Pero si es capaz de no contagiarse de la emotividad de Argentina tiene posibilidad.
-¿Un pálpito? ¿Arriesgás un posible resultado?
-Es imposible. Pero es la mejor final posible. Es dificil visualizar a Messi como rival. ¡Es uno de los nuestros!
-¿Por eso, probablemente, este partido no esté atravesado por el odio?
-Claro. Lo sentimos tan nuestro. De hecho, Vicente Del Bosque cuando era seleccionador de España lo llamó para que formara parte. Era imposible para Leo. Yo lo imagino de nuevo en Barcelona, para proseguir su carrera fuera del terreno de juego, formando futbolistas, dirigiendo la cantera, buscando nuevos talentos… Y hasta como embajador del club…
