Fuente: https://www.marca.com
La calidad del aire vuelve a centrar la atención a pocas horas de un importante encuentro deportivo. Aunque los jugadores han continuado con su preparación con normalidad, la presencia de partículas contaminantes en niveles elevados ha abierto el debate sobre si disputar el partido podría suponer un riesgo para su salud.
Durante una intervención televisiva en el programa de Todo es Mentira, la neumóloga Perla Valenzuela explicó que, con los valores registrados en las últimas horas, existe un riesgo sanitario si la situación no mejora antes del inicio del encuentro. No obstante, también pidió prudencia y recordó que todavía hay margen para que las condiciones cambien gracias a factores meteorológicos como la lluvia o el cambio en la dirección del viento.
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«Un jugador puede multiplicar por veinte su ventilación»
La especialista recordó que un futbolista de élite no respira igual durante un partido que una persona en reposo. «Durante un partido de fútbol de alta intensidad, un jugador puede multiplicar por diez y hasta por veinte su ventilación respecto al reposo«, explicó. Por ese motivo, señaló que también aumenta la cantidad de partículas contaminantes que llegan a las vías respiratorias cuando la calidad del aire no es la adecuada
La neumóloga Valenzuela detalló que un índice de calidad del aire entre 0 y 50 se considera bueno, mientras que entre 51 y 100 ya existe un riesgo moderado. A partir de esa cifra, según indicó, la preocupación aumenta especialmente para las personas con problemas respiratorios, como el asma o la hiperreactividad bronquial.
En el caso de los futbolistas, reconoció que se trata de deportistas jóvenes y sanos, con una mayor capacidad de adaptación fisiológica. Aun así, insistió en que la decisión sobre la disputa del partido debería tomarse con datos actualizados el mismo día del encuentro.
«Debería apoyarse en medidas objetivas realizadas el día del partido. «Todavía tenemos un margen considerable y puede ser que la lluvia y la orientación del viento ayuden a mejorar la calidad del aire», afirmó.
Mientras tanto, los entrenamientos se han desarrollado sin mascarilla, aunque la recomendación de utilizarla se mantiene para aquellas personas consideradas especialmente vulnerables a la contaminación atmosférica.


