Productores cuestionan importación de trigo y piden priorizar lo nacional


Fuente: La Razón

La decisión del Gobierno de importar 30.000 toneladas de trigo y 7.500 toneladas de harina de alta calidad generó el rechazo de los principales representantes del sector productivo, que consideran que la medida desincentiva la producción nacional.

El pronunciamiento surge luego de que el Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua anunciara la importación como parte de un paquete de acciones para fortalecer el abastecimiento de insumos destinados al sector panificador y contribuir a la estabilidad del mercado interno.



A través de sus canales oficiales, la cartera de Estado aseguró que la medida busca «garantizar la seguridad alimentaria y cuidar el bolsillo de las familias bolivianas, con acciones concretas».

Sin embargo, desde la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) sostienen que el Estado debería priorizar la compra de la producción nacional antes de recurrir al mercado internacional.

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Trigo

El vicepresidente de la CAO, Yamil Nacif, afirmó que los productores bolivianos aún cuentan con trigo disponible y señaló que los recursos públicos deberían destinarse primero a adquirir ese grano.

«Lo que tenemos que decir es que cualquier recurso que tenga el Estado es para comprar trigo boliviano; cuando se acabe el trigo boliviano recién pensar en comprar del exterior», manifestó.

Nacif reconoció que Bolivia todavía no alcanza la soberanía en la producción de trigo, aunque atribuyó esa situación a la falta de políticas sostenidas de incentivo durante anteriores gestiones.

En la misma línea, el gerente general de Anapo, Jaime Hernández, expresó su preocupación por el anuncio gubernamental y advirtió que este tipo de decisiones desalientan la inversión de los productores.

«Lamentamos conocer esa información porque creemos que ese tipo de acciones desincentivan la producción triguera», señaló.

Siembra

Hernández recordó que, durante reuniones previas con el Ministerio de Desarrollo Productivo, el sector había solicitado que el Estado compre trigo nacional a un precio equivalente al de importación, con el objetivo de incentivar una mayor siembra.

Según explicó, en ese momento las autoridades respondieron que no contaban con los recursos suficientes y que no intervendrían en el mercado del trigo y la harina. Por ello, dijo que el anuncio de la importación resulta contradictorio y genera incertidumbre entre los productores.

El ejecutivo de Anapo insistió en que el país requiere una política de fomento a la producción triguera para reducir la dependencia de las importaciones.

Como consecuencia de la falta de señales claras de compra, indicó que este año solo se sembraron 57.000 hectáreas de trigo, una de las superficies más bajas registradas en las últimas tres décadas.

Advirtió que esa reducción de la superficie cultivada tendrá un impacto directo en la próxima cosecha y en la disponibilidad de producción nacional, lo que, a su juicio, refuerza la necesidad de implementar mecanismos que incentiven la siembra y garanticen un mercado para los productores bolivianos.