Durante su mensaje por los 201 años de la independencia de Bolivia, trazó una narrativa de transición entre un pasado marcado por la corrupción, el despilfarro, la burocracia y la falta de previsión, hacia un futuro orientado a la producción, la transparencia y la recuperación de la confianza ciudadana.
El presidente Rodrigo Paz en los actos por los 201 años de independencia de Bolivia. Foto: Facebook Rodrigo Paz
Fuente: Erbol
El presidente Rodrigo Paz afirmó este 6 de agosto que Bolivia inició un nuevo ciclo político e institucional basado en la verdad, la apertura y una gobernabilidad sustentada en las instituciones, dejando atrás el modelo de gobernabilidad del “jefazo” que caracterizó a las últimas dos décadas.
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Durante su mensaje por los 201 años de la independencia de Bolivia, trazó una narrativa de transición entre un pasado marcado por la corrupción, el despilfarro, la burocracia y la falta de previsión, hacia un futuro orientado a la producción, la transparencia y la recuperación de la confianza ciudadana.
Paz aseguró que el país heredó una crisis económica, institucional y moral, donde se traicionaron los principios del ama sua, ama llulla y ama quilla, porque hubo “mentirosos, ladrones y flojos».
Reconoció que hay corrupción en el Estado, pero aseguró que antes se la ocultaba, pero ahora sale a flote, en el marco de la verdad.
El mandatario sostuvo que la transformación del país solo será posible sobre la base de la verdad y cuestionó lo que calificó como una cultura de la mentira, la corrupción y la flojera instalada en la administración pública durante los últimos 20 años.
Para esta nueva etapa, planteó una “nueva gobernabilidad”, que ya no dependerá de acuerdos entre líderes políticos o “jefazos”, sino del funcionamiento coordinado de las instituciones del Estado.
“Durante muchos años la gobernabilidad era sumar acuerdos solo entre dirigentes políticos o el jefazo. 20 años de jefazo. Ahora ya no hay jefazo, ahora no hay líderes únicos. Ahora estamos las instituciones, hoy Bolivia es diferente”, enfatizó.
En ese marco, destacó el papel de la Asamblea Legislativa por la aprobación de normas impulsadas por el Ejecutivo y sostuvo que el sistema político boliviano dejó atrás la lógica del partido único y del liderazgo concentrado. Abogó por una nueva lógica donde primen los criterios regionales y la ejecución de políticas como eje de los acuerdos.
El presidente también defendió la apertura del país al mundo, promoviendo una política exterior orientada a atraer inversiones y ampliar las relaciones internacionales. En ese sentido, afirmó que Bolivia debe dejar de estar aislada y abrir oportunidades para el desarrollo productivo.
Denunció que anteriores gobierno solo abrían los recursos para sus “amigos” del exterior, pero ahora la apertura es para todos: “que venga todo el mundo a ver nuestro litio, que venga todo el mundo a ver nuestros evaporíticos, que venga todo el mundo a ver nuestros hidrocarburos”.
Asimismo, insistió en la necesidad de combatir la corrupción, reformar las instituciones y fortalecer la justicia como condiciones para recuperar la confianza de la ciudadanía y de los inversionistas.
Paz convocó a los distintos órganos del Estado, gobernaciones, municipios y organizaciones sociales a construir un “gran acuerdo nacional para el desarrollo”, señalando que las principales reformas no pertenecen a un gobierno, sino al futuro del país.
El mandatario también reivindicó el diálogo como mecanismo para resolver los conflictos políticos y sociales, al señalar que la democracia debe prevalecer sobre la confrontación y la violencia.
Pide disculpas
En la parte final de su intervención, reconoció que el proceso de transformación enfrentar equivocaciones y pidió disculpas al respecto.
“Nos podemos tropezar, nos podemos equivocar y, si lo hemos hecho, pido disculpas como presidente; a nombre del Gobierno, pido disculpas”, expresó.
Paz concluyó su mensaje afirmando que Bolivia atraviesa el inicio de una nueva etapa histórica y sostuvo que las reformas emprendidas buscan construir un país basado en la producción, la institucionalidad y la confianza.
