
El 50/50 es necesario y útil porque cambia el incentivo y, en consecuencia, de llegar a concretarse amerita descentralizar la exigencia de la formalidad, la cultura tributaria, transparencia total y rendición de cuentas a todas las gobernaciones, municipios y universidades públicas.
El control social efectivo de la ruta del dinero.
Además, que se debe acabar el régimen simplificado, porque de nada sirve, si el 85% o 90% de la economía del país es informal y no paga impuestos, discutir cómo se divide el 10% o 15% restante (el 50/50) es, en la práctica, discutir cómo repartirse las migajas de una torta que se está achicando.
Ciro Añez, abogado constitucionalista y penalista.
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