La actual situación muestra que la escasez de divisas continúa presente, aunque ahora se manifiesta de una forma distinta y con cotizaciones que pueden variar de acuerdo con la disponibilidad de dólares de cada operador, afirma el economista Oswaldo Irusta Díaz.

Fuente: El Diario
El economista y analista, Oswaldo Irusta Díaz, sostiene que una cotización del dólar por debajo del tipo oficial no debe interpretarse como una señal de estabilidad, sino como una muestra de que el mercado dejó de tomar al Banco Central de Bolivia (BCB) como referencia suficiente para fijar precios.
Que el dólar se cotice por debajo del tipo de cambio oficial no necesariamente representa una mejora en el mercado cambiario. Para el economista, ese comportamiento refleja una desconexión entre la referencia establecida por el BCB y los precios que actualmente manejan los operadores.
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Según su análisis, la situación muestra que la escasez de divisas continúa presente, aunque ahora se manifiesta de una forma distinta y con cotizaciones que pueden variar de acuerdo con la disponibilidad de dólares de cada operador.
“Que el dólar esté por debajo del oficial no es una buena señal. No expresa estabilidad, sino desconexión. Muestra que el mercado no está reconociendo la señal del BCB y que la escasez de divisas sigue presente, aunque ahora se manifieste de manera asimétrica”, aseveró.
Irusta considera que las casas de cambio están fijando sus cotizaciones en función de su propia disponibilidad de moneda extranjera y no necesariamente de la referencia establecida por el ente emisor.
A su juicio, ese comportamiento altera el funcionamiento que debería tener un mercado cambiario ordenado, en el que el tipo de cambio oficial cumple el papel de referencia para las operaciones de compra y venta.
“Las casas de cambio están actuando tácticamente según su propia disponibilidad de dólares, fijando precios que no miran la referencia oficial”, sostuvo.
El especialista explicó que, bajo condiciones normales, la cotización oficial debería constituirse en el principal punto de referencia y permitir que el resto de los precios del mercado se ordenen alrededor de ella.
“En un mercado ordenado, el tipo oficial tiene que ser el piso y el paralelo tiene que ser el techo; cuando ocurre lo contrario, el problema deja de ser el precio y pasa a ser la credibilidad operativa del régimen cambiario”, señaló.
Para el analista, el problema central no está únicamente en determinar si el dólar sube o baja, sino en establecer hasta qué punto el mercado continúa reconociendo la cotización oficial como una señal válida.
En ese sentido, aclaró que el tipo de cambio oficial debería funcionar como un ancla para los diferentes actores económicos. Cuando esa referencia pierde influencia, los operadores comienzan a construir sus propios precios y aumenta la dispersión entre las cotizaciones.
“En cualquier economía, el tipo de cambio oficial debe funcionar como ancla: el precio que todos miran para comprar o vender dólares.
Cuando el mercado deja de tomar en cuenta ese precio y ya no lo reconoce como referencia válida, lo que se está perdiendo es la capacidad del BCB para enviar señales claras”, manifestó.
Según Irusta, una de las posibles explicaciones de este comportamiento sigue siendo la limitada disponibilidad de dólares en el mercado, que obliga a quienes compran y venden divisas a establecer precios de acuerdo con sus propias condiciones.
Desde esa perspectiva, considera que centrar el análisis exclusivamente en la cotización puede ocultar un problema mayor: la pérdida de credibilidad de la referencia cambiaria.
“Cuando esto ocurre, el problema no es la cotización en sí, sino la pérdida de credibilidad del mercado cambiario”, indicó.
El economista considera que la respuesta del Banco Central no debería concentrarse necesariamente en modificar el tipo de cambio. A su criterio, la prioridad debería estar en recuperar la capacidad de orientar las expectativas y reducir la dispersión que actualmente observa entre los distintos operadores.
“La tarea del BCB no pasa por mover la cotización, porque el modelo no lo permite y porque intervenir ahora sería contradictorio con el propio reglamento. Lo que sí debe hacer es reconstruir su capacidad de anclaje”, dijo.
Entre las acciones que plantea está una supervisión más cercana del funcionamiento de las casas de cambio, principalmente para evitar cotizaciones accidentales o prácticas que incrementen las diferencias de precios dentro del mercado.
Irusta también considera necesario fortalecer la comunicación institucional del ente emisor y explicar con mayor precisión las razones detrás de los movimientos que se registran en la cotización.
Según el analista, la falta de información puede generar interpretaciones contradictorias entre los agentes económicos y terminar debilitando aún más el papel del tipo de cambio oficial como referencia.
“Hasta ahora no se ha explicado si la reciente baja del tipo oficial fue producto de una intervención o de condiciones de mercado, y ese silencio alimenta interpretaciones que erosionan la referencia oficial”, detalló.
Para el economista y analista, el manejo del mercado cambiario no depende solamente de instrumentos económicos o regulatorios, sino también de la claridad y frecuencia con la que las autoridades comunican sus decisiones y explican el comportamiento del mercado.
“La estabilidad no se construye solo con instrumentos, sino también con señales claras. El BCB no necesita defender un precio, pero sí necesita defender su rol como guía del mercado”, aseguró.
El experto considera que una comunicación técnica más frecuente permitiría disminuir la incertidumbre y contribuiría a recuperar el papel del Banco Central como referencia para compradores, vendedores y operadores de divisas.
En su criterio, mientras las cotizaciones continúen determinándose principalmente por la disponibilidad particular de dólares y no por una referencia ampliamente reconocida, la discusión sobre el mercado cambiario seguirá trascendiendo el nivel del precio.
El desafío no consiste únicamente en observar si el dólar paralelo está por encima o por debajo del oficial, sino en restablecer una señal cambiaria que vuelva a ser reconocida por el conjunto del mercado, advirtió Irusta.
Fuente: El Diario
