Bomberos trabajaron más de 30 horas para controlar incendio en la Feria Barrio Lindo


Santa Cruz. Los voluntarios denunciaron dificultades por la intervención de comerciantes, problemas de combustible, falta de equipamiento y hasta el robo de herramientas durante el operativo.

Bomberos trabajaron más de 30 horas para controlar incendio en la Feria Barrio Lindo

Los bomberos de la Policía investigan las causas que provocaron el incendio en Barrio Lindo / Foto: Fernando Portugal

Fuente: El Deber



Por Juan Carlos Fortún

 

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El incendio registrado en la Feria Barrio Lindo demandó más de 30 horas de trabajo continuo de los equipos de emergencia, debido a la magnitud de las llamas, la cantidad de material combustible y el riesgo de propagación hacia otros sectores del mismo.

El capitán de la Unidad Urbana de Bomberos y Rescate (UUBR), Álvaro Castillo, informó que su unidad fue convocada alrededor de las 05:00 del jueves, luego de que los bomberos que ya se encontraban en la zona solicitaran apoyo. Según explicó, al llegar encontraron un incendio de grandes proporciones y en libre combustión, con altas temperaturas y un elevado riesgo de propagación debido a la dirección del viento.

“Existía un alto riesgo de propagación”, explicó Castillo, al señalar que un eventual cambio del viento podía llevar las llamas hacia otros pabellones y sectores comerciales cercanos, donde también había gran cantidad de mercadería.

El objetivo inicial fue reducir la temperatura y contener el avance del fuego. Sin embargo, durante las primeras horas los bomberos enfrentaron dificultades provocadas por la intervención de algunos comerciantes.

Los mismos desconectaron las líneas de abastecimiento de agua de los hidrantes, dejando a esas unidades sin suministro. La interrupción permitió que el fuego volviera a avanzar hacia sectores que ya habían sido controlados.

Otra de las dificultades se presentó con el abastecimiento de combustible para los carros bomberos. Castillo explicó que estos vehículos cuentan con bombas incorporadas que funcionan de manera integrada al motor, por lo que necesitan mantenerse operativos de forma continua para garantizar la presión del agua en las mangueras.

Ante la falta de combustible, aproximadamente el 50% de las operaciones tuvo que ser detenido durante cerca de una hora. Posteriormente, se les proporcionó aproximadamente 100 litros de combustible, lo que permitió reanudar las operaciones mientras llegaba un abastecimiento mayor.

De acuerdo con Castillo, durante la madrugada del viernes los bomberos lograron extinguir los focos que representaban riesgo de propagación. Posteriormente comenzaron las tareas de refrigeración y remoción, que consistieron en abrir casetas y puestos comerciales para verificar y apagar posibles focos calientes.

Esta etapa, explicó, representó un importante desgaste físico para los voluntarios. Los equipos utilizaron sierras circulares para abrir las estructuras, pero los discos de corte se desgastaron y una de las máquinas presentó fallas, obligando a continuar parte de los trabajos de manera manual.

Por lo tanto, mientras una mototrozadora podía permitir la apertura de un puesto en aproximadamente cinco minutos, el uso de hachas y otras herramientas podía extender el trabajo entre 15 y 30 minutos.

Finalmente, entre las 17:00 y 18:00 del viernes ya no existían puntos con riesgo de propagación.

Intromisión de los comerciantes

Por otro lado, el comandante de los Bomberos Voluntarios de Fundasol, Enrique Bruno, calificó el incendio como especialmente complejo por las características de las instalaciones, la cantidad y variedad de materiales combustibles y el colapso de estructuras precarias.

Sin embargo, afirmó que una de las mayores dificultades fue la intervención de algunos comerciantes que ingresaban a las zonas de trabajo y pretendían indicar a los bomberos dónde debían dirigir sus esfuerzos.

Además, denunció que comerciantes desconectaron mangueras, manipularon equipos y retiraron boquillas para intentar combatir el fuego por cuenta propia.

Bruno cuestionó duramente este comportamiento y sostuvo que la falta de conocimiento sobre procedimientos de emergencia terminó dificultando el trabajo de los equipos especializados.

“Fue muy difícil la tarea de los bomberos”, afirmó, al considerar que el episodio debe servir como un llamado de atención para autoridades y sociedad respecto a la prevención y seguridad en centros comerciales.

A las dificultades operativas se sumaron denuncias por la pérdida y robo de equipos de los bomberos.

A través de un comunicado en redes sociales, Fundasol denunció “con profunda indignación” el robo de un casco estructural y otros accesorios, sustraídos la madrugada del 7 de agosto.

“Que esto ocurra tras horas de trabajo ininterrumpido, con la vida expuesta al riesgo para proteger la de otros, es motivo de profunda consternación. El equipo sustraído es más que una herramienta de trabajo, es también el fruto del esfuerzo personal de cada bombero. Perderlo deja un compañero vulnerable ante la próxima emergencia”, dice parte del comunicado.

José Antonio Coca, voluntario de Fundasol y afectado por el robo, contó a EL DEBER que alrededor de las 06:20 del viernes, mientras su unidad se preparaba para retirarse y recuperar mangueras y herramientas, dejó su casco en la parte delantera del carro bombero.

Coca relató que varias personas ingresaban al sector mientras los voluntarios todavía retiraban sus equipos. Después de concluir las tareas de recuperación, regresó al vehículo y descubrió que su casco ya no estaba.

Al llegar a la central de Fundasol, comprobó que ninguno de sus compañeros había recogido el equipo. Por ello, presume que fue sustraído durante la emergencia.

El voluntario pidió colaboración para recuperar el casco y advirtió que podría ser utilizado o comercializado de manera indebida.

Por su parte, Bruno también denunció la pérdida de su linterna especial para bomberos y otros equipos. “Se robaron muchas cosas y estamos haciendo una lista de la cantidad de cosas que se perdieron”, complementó.

Finalmente cuestionó las condiciones de seguridad existentes antes de la emergencia y planteó la necesidad de revisar las normas y los mecanismos de fiscalización en los centros comerciales.

Bruno sostuvo que la seguridad no debería abordarse únicamente después de una emergencia, sino mediante medidas preventivas, controles y capacitación permanente.