El INE reportó una inflación mensual negativa de 2,79% tras el fin de los bloqueos. Sin embargo, el Defensor del Pueblo advierte que muchas familias aún enfrentan los efectos del encarecimiento.
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La disminución del IPC estuvo impulsada principalmente por la división de alimentos y bebidas no alcohólicas, que tiene el mayor peso dentro del índice de precios. La recuperación del transporte de mercancías permitió que frutas, verduras y otros alimentos volvieran a abastecer los mercados, corrigiendo parte de los incrementos registrados durante mayo y junio.
Los bloqueos, sin embargo, dejaron dos realidades muy distintas. Mientras el desabastecimiento elevó el precio de numerosos alimentos en ciudades del occidente, en Santa Cruz muchos productores no pudieron trasladar su producción y se vieron obligados a vender pollo, leche, hortalizas y otros productos perecederos incluso por debajo de sus costos para evitar pérdidas mayores.
Un estudio del Centro de Estudios Populi coincide en que la caída de la inflación respondió principalmente al restablecimiento del abastecimiento y no a un cambio estructural de la economía. En otras palabras, el descenso del IPC refleja que los mercados comenzaron a normalizarse una vez levantados los bloqueos, más que una reducción generalizada de los costos que enfrenta el país.
El mismo análisis advierte que esa mejora no alcanzó a todos los bienes y servicios. Mientras varios alimentos redujeron sus precios, rubros como el transporte y los combustibles continuaron registrando incrementos, por lo que muchas familias siguen percibiendo que el costo de vida permanece elevado.
La diferencia entre las estadísticas oficiales y la realidad cotidiana de los hogares también fue documentada por la Defensoría del Pueblo. Su monitoreo identificó que durante los bloqueos productos básicos registraron incrementos extraordinarios: en La Paz, por ejemplo, el tomate llegó a subir un 211,5%, la zanahoria un 217,5% y el plátano hasta un 229,5%, mientras la leche fluida y el aceite a granel incluso desaparecieron temporalmente de algunos mercados.
Aunque varios de esos precios comenzaron a corregirse tras la normalización del abastecimiento, el informe concluye que numerosas familias redujeron la cantidad y calidad de los alimentos que consumían, sustituyeron productos por opciones más económicas y modificaron sus hábitos de compra para enfrentar el encarecimiento de la canasta básica.
Aunque el abastecimiento comenzó a normalizarse y la inflación retrocedió en julio, el poder de compra de los hogares no se recupera de inmediato. Carlos Aranda, autor del estudio del Centro de Estudios Populi, considera que el desafío ahora es consolidar esa estabilidad evitando nuevas interrupciones del abastecimiento y enfrentando otros factores que siguen presionando los costos, como la escasez de diésel, las dificultades logísticas y la incertidumbre cambiaria.
El reto es lograr la estabilidad, evitando nuevas interrupciones del abastecimiento
Sobre el tema
Respiro. La inflación interanual cayó de 9,23% a 4,93% tras normalizarse el abastecimiento de alimentos en el país, según el boletín publicado en agosto el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Afectación. Durante los bloqueos, el occidente sufrió el desabastecimiento de los alimentos y el oriente remató alimentos perecederos, como el huevo, queso y verduras.
Informe. La Defensoría del Pueblo concluye que muchas familias redujeron la cantidad y calidad de sus alimentos durante la crisis por el cierre de carreteras en el país, por más de 50 días.

