Industriales plantean Consejo Nacional de Prevención por ‘Super niño’


La industria plantea crear un Consejo Nacional de Prevención para anticipar efectos sobre el agua, producción, energía, empleo y abastecimiento

La Cámara Nacional de Industrias (CNI) advirtió que un evento de mayor intensidad podría afectar la producción, el empleo, el abastecimiento y el crecimiento del país durante 2026 debido al fenómeno del «Super niño».

Por ello plantea la creación de un Consejo Nacional de Prevención para afrontar las consecuencias.



Según estimaciones de la organización empresarial, los efectos de El Niño podrían restar entre 0,3 y 2 puntos porcentuales al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2026, dependiendo de la intensidad del fenómeno y, principalmente, de la capacidad de respuesta y prevención que tenga el país.

El presidente de la CNI, Gonzalo Morales, resumió la preocupación del sector con una frase: “El clima no podemos controlarlo. El impacto sí podemos reducirlo. Anticiparnos es producir”.

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La entidad sostiene que las condiciones observadas en el océano Pacífico y el incremento de las temperaturas durante los últimos meses obligan a preparar medidas antes de que los efectos climáticos terminen convirtiéndose en pérdidas económicas.

El agua, en el centro de la preocupación

Uno de los principales riesgos identificados por la industria es la disponibilidad de agua. Un escenario de mayor sequía podría reducir los caudales y aumentar el estrés hídrico en distintas regiones del país, con consecuencias que irían más allá del consumo de la población.

La menor disponibilidad de agua puede afectar directamente a la agricultura y la ganadería, pero también a la generación de electricidad y a las actividades industriales que requieren este recurso para sus procesos productivos.

El impacto, además, podría trasladarse rápidamente a los precios. Una menor producción agropecuaria significaría menos disponibilidad de materias primas para industrias vinculadas a alimentos, aceites y productos agroindustriales, entre otros sectores manufactureros.

En ese escenario, la combinación de menor oferta de materias primas y mayores costos de producción podría generar nuevas presiones sobre los precios de los productos y reducir la capacidad competitiva de la producción nacional frente a las importaciones y el contrabando.

Consejo Nacional

Ante este panorama, la CNI planteó la creación de un Consejo Nacional de Prevención ante El Niño, que permita coordinar acciones entre el Gobierno, el sector privado, productores y universidades.

La propuesta apunta a identificar con anticipación las regiones y sectores más vulnerables y establecer medidas relacionadas con agua, energía, materias primas, infraestructura, logística y abastecimiento.

Para la industria, la prevención resulta clave porque los efectos de un evento climático pueden multiplicarse cuando encuentran cadenas productivas debilitadas o problemas previos de abastecimiento.

La preocupación también alcanza a la seguridad energética y logística. Una eventual afectación de estos sectores podría interrumpir operaciones industriales, elevar los costos de transporte y producción y generar dificultades adicionales para mantener el flujo normal de bienes hacia los mercados.

El impacto

La CNI considera que el desafío no debe medirse únicamente en términos de pérdidas productivas. Una menor producción significa también riesgos para el empleo, el abastecimiento y los ingresos de las familias.

Si la oferta nacional disminuye y los costos de producción aumentan, los precios pueden recibir una presión adicional. Al mismo tiempo, las empresas nacionales podrían enfrentar una mayor competencia de productos importados y del contrabando.

Por ello, el sector industrial plantea que prepararse ante El Niño debe formar parte de una política económica preventiva y no limitarse a una respuesta cuando ya se hayan producido las pérdidas.

Para la CNI, proteger la capacidad productiva del país significa también proteger los empleos, garantizar el abastecimiento y contener las presiones sobre los precios. La apuesta, en este sentido, es anticiparse al impacto climático para evitar que una emergencia ambiental termine profundizando los problemas económicos de Bolivia.