
Fuente: Infobae
Dos drones iraníes atacaron durante la noche la oficina del primer ministro del Kurdistán iraquí y la vivienda del jefe de inteligencia de la región autónoma, informaron las autoridades este lunes.
“Tras una investigación de la Unidad Antiterrorista del Kurdistán, mi oficina personal y la casa del jefe de la Agencia de Seguridad e Inteligencia fueron blanco de ataques con drones iraníes en las últimas horas”, escribió el primer ministro kurdo, Masrour Barzani, en un mensaje en X. “Esta es una escalada peligrosa y una amenaza directa a la seguridad y estabilidad de la región del Kurdistán”, agregó.
La Dirección de Contraterrorismo regional informó que no hubo víctimas en el ataque. “Dos drones cargados de explosivos del tipo Hadid-110 fueron lanzados desde el otro lado de la frontera iraní contra la oficina privada del primer ministro del Kurdistán y la residencia del director de la Agencia Parastin”, detalló el organismo. No hubo reivindicación inmediata del ataque.
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Más de 1.000 ataques desde el inicio de la guerra

Desde el comienzo de la guerra en Medio Oriente, la región del Kurdistán —que alberga tropas estadounidenses, empresas petroleras extranjeras y grupos rebeldes exiliados de Irán— fue blanco de más de 1.000 ataques por parte de Teherán y grupos armados proiraníes en Irak. Drones fueron interceptados en reiteradas ocasiones sobre la capital regional, Erbil, mientras que otros impactaron contra los rebeldes y contra intereses estadounidenses en la zona.
Teherán acusa a los grupos de oposición kurda exiliados de servir a intereses occidentales e israelíes, y continuó lanzando ataques contra ellos incluso durante el alto el fuego regional anunciado en abril, que finalmente colapsó. Esos grupos evacuaron en su mayoría sus bases y campamentos en el Kurdistán desde que comenzó la guerra. El 17 de julio, ataques con drones y cohetes habían matado a nueve personas cerca de la ciudad de Sulaimaniyah, en el este de la región.
El ataque de este lunes contra edificios del gobierno regional resultó, sin embargo, inusual: se trató de la primera agresión directa conocida contra instalaciones gubernamentales kurdas desde el inicio del conflicto, a diferencia de los blancos habituales vinculados a fuerzas estadounidenses o a la oposición iraní en el exilio.
Retiro de tropas de EEUU y negociaciones estancadas por Ormuz

El ataque se produce en momentos en que las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región kurda de Irak comenzaron a retirarse, de cara al plazo del 30 de septiembre acordado entre Washington y Bagdad para poner fin a la presencia militar de Estados Unidos en el país.
En paralelo, Irán informó este lunes que trabaja para finalizar una declaración conjunta con Omán sobre un plan para administrar el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz. El vocero de la cancillería iraní, Ismail Baghaei, dijo en Teherán que “se alcanzó un entendimiento respecto al mapa de la ruta de tránsito”, aunque no dio más detalles.
Según información previa, el acuerdo contemplaría la reapertura del estrecho con buques ingresando por una ruta cercana a Irán y saliendo por una cercana a Omán, sin pago de peajes durante el período interino.
Baghaei reconoció que las conversaciones con Omán avanzaron con lentitud, “pero habíamos planeado, y seguimos planeando, finalizar el entendimiento en forma de paquete: el mapa más una declaración conjunta”.
Sus declaraciones se dieron el mismo día en que expiró, sin señales de acuerdo entre Washington y Teherán, el plazo de 60 días fijado para alcanzar un pacto que pusiera fin a la guerra. Estados Unidos había condicionado el levantamiento de su bloqueo a los puertos iraníes a un acuerdo aceptable sobre la reapertura del estrecho, algo que hasta el momento no está claro que vaya a cumplir con las expectativas de Washington.
