El sector sostiene que las tarifas permanecen congeladas desde hace 14 años y reclama una actualización que permita sostener la operación. El Gobierno deberá encontrar un punto de equilibrio sin trasladar todo el costo a la cadena de combustibles.
Autoridades del Gobierno destacaron el primer acercamiento con los cisterneros. Foto: YPFB y fusión con IA
Fuente: El Deber
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Por Juan Carlos Salinas
El Gobierno logró este sábado desactivar, al menos temporalmente, el paro nacional de transporte de combustibles anunciado para este lunes 24 de agosto. El Ministerio de Hidrocarburos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y los representantes del sector cisternero acordaron instalar mesas técnicas desde este domingo para buscar soluciones a los compromisos pendientes, con plazo hasta el jueves 27 de agosto.
El entendimiento alcanzado en Santa Cruz tiene dos componentes centrales: por un lado, la regularización de los pagos que YPFB mantiene pendientes con las empresas transportistas; por otro, la discusión de una nueva estructura para los fletes, un asunto que puede convertirse en el punto más difícil de la negociación.
El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, destacó la voluntad de diálogo para preservar la continuidad de las operaciones y el abastecimiento de combustibles, mientras que el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, señaló que las soluciones deberán ser técnicas y responsables. El dirigente de los cisterneros del Oriente, Sergio Kosky, confirmó que la medida de presión queda suspendida mientras avanzan las mesas de trabajo.
El flete, el verdadero nudo de la negociación
Aunque el pago de las deudas acumuladas fue determinante para evitar el paro, la discusión de fondo apunta a otro problema que el sector arrastra desde hace años: la actualización de las tarifas de transporte.
Los cisterneros sostienen que los valores de los fletes permanecen congelados desde hace aproximadamente 14 años, pese al incremento acumulado de los costos de operación. El reclamo no es nuevo. En octubre de 2025, el sector ya denunció que las tarifas no habían sido actualizadas durante ese periodo y exigió a YPFB una revisión de las condiciones contractuales.
Ahora, la discusión adquiere una nueva dimensión por el cambio en el escenario cambiario boliviano.
Cuando se fijaron las actuales condiciones, el tipo de cambio de referencia se encontraba en Bs 6,96 por dólar. Ese valor permaneció vigente durante años, hasta el cambio hacia un régimen cambiario flexible aplicado desde finales de junio de 2026. En julio, el dólar oficial llegó a Bs 11 y posteriormente continuó moviéndose por encima de esa barrera.
Al 21 de agosto, referencias disponibles del mercado cambiario situaban el dólar oficial alrededor de Bs 11,52 y el paralelo en torno a Bs 11,61. Eso significa que, frente al antiguo referente de Bs 6,96, el costo de acceder a un dólar es hoy aproximadamente 65% mayor.
Ese cambio es particularmente sensible para una actividad cuyos costos incluyen repuestos, neumáticos, mantenimiento y otros insumos vinculados directa o indirectamente a la divisa estadounidense.
Para los transportistas, por tanto, no se trata simplemente de elevar una tarifa: se trata de determinar cuánto del deterioro de sus costos debe ser reconocido en el nuevo precio del servicio.
¿Cuánto subirán los fletes?
Ese es precisamente el dato que el sector se niega a anticipar antes de que concluyan las mesas técnicas. Kosky sostuvo que sería irresponsable establecer de antemano un porcentaje de incremento, porque el nuevo valor deberá surgir de la revisión técnica que comenzará este domingo. Sin embargo, dejó claro que mantener las tarifas actuales en las mismas condiciones resulta cada vez menos sostenible.
El dirigente también anticipó que el Gobierno difícilmente podrá reconocer un incremento equivalente a todo el deterioro acumulado durante los últimos 14 años. La discusión, por ello, estará probablemente centrada en encontrar un porcentaje de actualización que permita mantener la operación del transporte sin trasladar de golpe todo el incremento de costos a YPFB y, eventualmente, a la cadena de abastecimiento.
El antecedente más reciente muestra que el propio YPFB ya había acordado con los cisterneros continuar mesas de trabajo para analizar prioritariamente la solicitud de incremento de fletes, además de asuntos de facturación, condiciones de contratación y seguridad jurídica.
Un sector estratégico para el abastecimiento
La importancia de la negociación va más allá de la relación contractual entre YPFB y los empresarios del transporte. Las cisternas son un eslabón esencial para trasladar combustibles importados desde los puntos de ingreso y plantas de almacenamiento hacia los centros de distribución y estaciones de servicio.
Una paralización, en un momento en que el país todavía enfrenta dificultades de abastecimiento, podría volver a presionar una cadena logística que ya viene operando bajo tensión. En febrero, por ejemplo, el sector reportó cientos de cisternas varadas durante varios días en inmediaciones de la refinería de Palmasola, con pérdidas asociadas a las demoras y a la permanencia prolongada de los vehículos cargados.
El propio sector había advertido esta semana que, además de los pagos pendientes, la nivelación de los fletes y otros compromisos eran razones centrales para convocar al paro nacional.
Pagos y fletes: dos problemas que deberán resolverse juntos
El acuerdo de este sábado establece que YPFB comenzará a regularizar los pagos contractuales pendientes de acuerdo con una planificación vinculada a los contratos vigentes. El sector había denunciado que arrastraba deudas por varios meses y que algunas empresas tenían dificultades para sostener sus operaciones.
Sin embargo, el pago de las deudas resuelve una emergencia inmediata; la actualización de los fletes busca resolver un problema estructural.
Ahí radica el desafío de las mesas técnicas que comienzan este domingo a las 09:00 en instalaciones de YPFB. Gobierno y transportistas tendrán pocos días para revisar costos, contratos, rutas y condiciones de operación y llegar a una definición antes del jueves 27 de agosto.
El acuerdo alcanzado este sábado evita una interrupción inmediata del transporte de combustibles. Pero la suspensión del paro no significa que el conflicto haya terminado. La verdadera prueba será si las mesas técnicas consiguen cerrar una fórmula para actualizar los fletes después de 14 años de congelamiento, en una economía donde el dólar ya dejó muy atrás el referente de Bs 6,96 que marcó durante años los contratos del sector.
En otras palabras, el Gobierno consiguió ganar tiempo. Ahora debe convertir esos cinco días de diálogo en un nuevo esquema de costos que permita a los cisterneros seguir operando y, al mismo tiempo, mantener bajo control una cadena de abastecimiento de combustibles que sigue siendo especialmente sensible para la economía nacional.

