Cepal plantea rutas para avanzar en reducir esa condición económica de la región. Bolivia requiere un cambio de modelo para implementar políticas y atraer inversiones.
Fuente: El Diario
El lastre del crecimiento de la región obedece a altas tasas de informalidad y por ello plantean una serie de medidas para que la situación se revierta. Bolivia tiene un 85%, uno de los porcentajes más altos de la zona. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2005 el porcentaje estaba en 62,4%, pero en los últimos años superó el 84%.
Los economistas ya señalaron que la informalidad obedece a trabas impositivas, costos de formalización elevados y un modelo económico que prioriza la actividad estatal, en desmedro de la privada.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Una muestra de ello es la caída de las Inversiones Extranjeras Directas (IED), en los últimos años, a comparación de los países de la región y en porcentaje sólo llega a 0,2% del total del capital privado que alcanzó la zona. Aunque la pandemia tuvo su efecto, empujando a la gente a crear emprendimientos.
Para el secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), José Manuel Salazar, la informalidad frena el crecimiento económico de los países y el mismo debe ser abordado desde diferentes puntos de vista.
Informalidad
Para la directora Ejecutiva de Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), Beatriz Muriel, la informalidad está relacionada con el tamaño de las unidades productivas, emprendimientos familiares, unipersonales y con administración básica y con bajo uso de tecnología.
Asimismo, el documento presentado la semana pasada por la Cepal, Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, crecimiento y productividad en un contexto de alta informalidad: factores limitantes y desafíos para impulsar la formalización productiva en la región, señala que la actividad informal está relacionada con el bajo crecimiento.
“La experiencia reciente reafirma que la informalidad constituye un fenómeno estrechamente vinculado al desempeño económico, pero también a factores estructurales asociados a la productividad, la estructura productiva y las características de los sistemas de protección social. En consecuencia, si bien la creación de empleo y el crecimiento económico continúan siendo condiciones necesarias para avanzar en su reducción, la persistencia de niveles de informalidad cercanos al 50% indica que las mejoras observadas en los últimos años aún no han sido suficientes para modificar de manera sustantiva uno de los principales desafíos de los mercados laborales de América Latina y el Caribe”, explica el documento.
Destrucción del empleo formal
De acuerdo con la Cepal, entre 2019 y 2021, la tasa de informalidad aumentó del 49,6% en 2019 al 49,7% en 2021, lo que refleja una destrucción de empleo formal.
“(…) En países como el Estado Plurinacional de Bolivia y el Perú, la tasa de informalidad laboral superó el 70% ese año (2025). Esto supone que aproximadamente uno de cada dos trabajadores de la región continúa desempeñándose en condiciones de informalidad, con acceso limitado a mecanismos de protección social, capacitación, financiamiento y derechos laborales”, sostiene la Cepal.
La entidad regional asegura que, pese a las diferencias entre países, el patrón predominante en la región continúa siendo el de una reducción gradual de la informalidad, asociada a la recuperación económica y al empleo.
Sin embargo, la velocidad de esa reducción ha sido considerablemente menor que la observada durante episodios previos de mayor dinamismo económico, lo que indica que el crecimiento reciente, aunque suficiente para generar empleo y reducir el desempleo, ha tenido una capacidad más limitada para transformar la estructura ocupacional de la región.
Bolivia es uno de los mejores ejemplos sobre la relación crecimiento e informalidad. A partir de 2005, el contexto mundial fue favorable para los países en desarrollo ante el aumento del precio de las materias primas, el país se favoreció de este momento.
El petróleo subió de precio y por ende el valor del gas natural que se vendía a mercados de Brasil y Argentina. En 2013 registró un crecimiento de 6,78% y hasta el 2018 presentó una cifra moderada de 4,22%, a pesar de estos porcentajes la informalidad no disminuyó.
Propuestas
La Cepal señala que para consolidar avances más significativos en la reducción de la informalidad será necesario fortalecer la capacidad de crecimiento de las economías, elevar la productividad y promover procesos de transformación productiva que permitan ampliar de manera sostenida la generación de empleo formal.
El director interino de la División de Desarrollo Económico de Cepal, Noel Pérez Benítez, en su explicación sobre la informalidad, sostuvo que hay efectos en varias áreas, por ejemplo, en el laboral, los altos niveles de esta condición limitan el alcance de los instrumentos laborales, avanzar en el sistema de capacitación y de formación que demanda el aparato productivo.
El ámbito fiscal provoca una disminución de la base tributaria y el financiamiento de la seguridad social, en el área financiera limita el uso efectivo de las operaciones bancarias y afecta a la aplicación de políticas de desarrollo productivo, ya que reduce su efectividad.
En ese sentido, Pérez menciona que se debe generar estrategias integradas de formalización productiva, así como crear empresas formales con capacidades productivas, empresariales y personales.
Una de las sugerencias de la Cepal para avanzar en la formalización y en el fortalecimiento de las unidades productivas apunta a la creación de un banco de desarrollo de inversiones productivas, con el objetivo de aumentar el financiamiento a las micro y pequeñas empresas.
Salazar lamentó que la informalidad dificulte el crecimiento económico de las economías de la región.
Sugerencias
En el ámbito laboral implica profundizar los programas focalizados en la creación de empleo, capacitación e inserción laboral, procurar una mejor articulación con programas sociales, reducir las brechas de género y aprovechar la transformación digital para reducir los costos de acceso y permanencia en la formalidad, al tiempo que se impulsa el fortalecimiento de la economía del cuidado para fomentar una mayor participación de las mujeres.
En materia fiscal, supone avanzar hacia una reestructuración del financiamiento de la protección social, diseñar trayectorias de formalización progresivas y flexibles y aprovechar la digitalización y la interoperabilidad administrativa para facilitar el cumplimiento de obligaciones y facilitar la fiscalización.
En cuanto a las políticas financieras, significa fortalecer el papel de la banca de desarrollo como medio de inserción productiva, diseñar instrumentos financieros que reconozcan la heterogeneidad del tejido productivo y ampliar los sistemas de garantías para reducir la segmentación del crédito.
Como complemento, se propone fortalecer y escalar políticas de desarrollo productivo, articulando rutas integradas de apoyo empresarial, con especial énfasis en el extensionismo tecnológico, territorializando y focalizando las intervenciones mediante mecanismos de gobernanza multiactor e integración productiva, y fortaleciendo los sistemas de información, seguimiento, evaluación y aprendizaje. Fuente Cepal
Sugerencias
En el ámbito laboral implica profundizar los programas focalizados en la creación de empleo, capacitación e inserción laboral, procurar una mejor articulación con programas sociales, reducir las brechas de género y aprovechar la transformación digital para reducir los costos de acceso y permanencia en la formalidad, al tiempo que se impulsa el fortalecimiento de la economía del cuidado para fomentar una mayor participación de las mujeres.
En materia fiscal, supone avanzar hacia una reestructuración del financiamiento de la protección social, diseñar trayectorias de formalización progresivas y flexibles y aprovechar la digitalización y la interoperabilidad administrativa para facilitar el cumplimiento de obligaciones y facilitar la fiscalización.
En cuanto a las políticas financieras, significa fortalecer el papel de la banca de desarrollo como medio de inserción productiva, diseñar instrumentos financieros que reconozcan la heterogeneidad del tejido productivo y ampliar los sistemas de garantías para reducir la segmentación del crédito.
Como complemento, se propone fortalecer y escalar políticas de desarrollo productivo, articulando rutas integradas de apoyo empresarial, con especial énfasis en el extensionismo tecnológico, territorializando y focalizando las intervenciones mediante mecanismos de gobernanza multiactor e integración productiva, y fortaleciendo los sistemas de información, seguimiento, evaluación y aprendizaje. (Fuente: Cepal)
Fuente: El Diario

