El presidente argentino aseguró que no mantiene vínculos con el consultor desde 2023. Sugirió que detrás del caso que mantiene a Cerimedo preso en Bolivia podrían estar Marcela Pagano, Franco Bindi, Evo Morales, Lula da Silva y sectores del “castrochavismo”.
Por Mauricio Quiroz Terán

Fuente: El Deber
El presidente de Argentina, Javier Milei, tomó distancia de Fernando Cerimedo y aseguró que el consultor político, detenido desde el sábado en el penal de Palmasola, por la investigación del ataque contra Nadia Beller, dejó de tener vínculos con su espacio político en 2023.
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Fue la primera reacción directa del mandatario argentino sobre el caso que desde principios de semana tiene a Cerimedo en el centro de la agenda política y judicial boliviana y que también alcanzó amplia repercusión en los medios argentinos.
“Usted sabe la cantidad de gente que se acerca a la política, entra y sale todo el tiempo”, afirmó Milei durante una entrevista concedida a Radio Mitre. Luego fue más categórico: “Es alguien que no forma parte del espacio, que no tiene vínculo con nosotros de ningún tipo y que dejamos de vincularnos en el ‘23”. La declaración fue recogida este sábado por Clarín y otros medios argentinos.
Cerimedo tuvo participación en la campaña presidencial que llevó a Milei a la Casa Rosada en 2023, especialmente en tareas vinculadas con la comunicación digital. Medios argentinos lo identificaron entonces como uno de los estrategas del ecosistema de redes libertario e incluso llegó a integrar la mesa chica de campaña y a participar en la organización de la fiscalización electoral.
Pero Milei no se limitó a marcar distancia. Al referirse a las circunstancias que rodean el proceso abierto contra su antiguo colaborador en Bolivia, planteó, sin ofrecer elementos que respalden esa hipótesis, que el caso podría formar parte de una operación política de alcance regional.
“No descartemos que detrás de esto esté toda la runfla de Pagano, Bindi, Evo Morales, el castrochavismo, Lula (…). Es parte de todo el mismo entramado”, afirmó.
La referencia apunta a la diputada argentina Marcela Pagano, a su pareja, el abogado y empresario de medios Franco Bindi; al expresidente Evo Morales y al mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Milei agrupó a todos ellos dentro de lo que definió como un mismo esquema político contrario a su Gobierno.
El mandatario profundizó esa acusación al sostener que existen sectores que realizan “operaciones” contra su administración desde distintos países de la región. “Yo creo que esta vez lo hicieron de manera tan grosera que quedó demasiado en evidencia”, señaló antes de calificar a esos sectores como una “banda de delincuentes castrochavistas que opera en la región”.
Las afirmaciones introducen una dimensión política internacional en un caso que, hasta ahora, se tramita judicialmente en Bolivia como una investigación penal.
Cerimedo cumple desde el viernes una orden de 180 días de detención preventiva en el penal de Palmasola, en Santa Cruz, dentro del proceso abierto por el delito de feminicidio en grado de tentativa contra Beller. La medida fue determinada después de una audiencia cautelar en la que fueron rechazados varios incidentes planteados por su defensa.
Beller fue atacada la noche del lunes 17 de agosto en inmediaciones de un hotel de la zona del canal Isuto, en Santa Cruz de la Sierra. Dos hombres vestidos como repartidores se acercaron a ella y uno abrió fuego. La abogada sobrevivió al ataque y posteriormente señaló a Cerimedo como supuesto autor intelectual, acusación que el argentino y su defensa rechazan.
El pronunciamiento de Milei se produce después de varios días en los que distintas figuras y fuentes de La Libertad Avanza, el partido en el poder de Argentina, intentaron reducir el peso que Cerimedo tuvo dentro del armado libertario. El propio Clarín recuerda que el consultor fue estratega digital de la campaña y sostiene que la relación con el Gobierno argentino se deterioró posteriormente, particularmente alrededor del caso de presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).
Fuente: El Deber
