
El abogado penalista y docente universitario de Criminología y Derecho Penal de la Universidad Mayor de San Andrés, Gustavo Camacho, advirtió que Nadia Beller «ha comprometido seriamente la posibilidad de probar» sus acusaciones, debido a que demostró que busca «comprometer a varios actores con tal de conseguir protección».
Fuente: ERBOL
Camacho realizó un estudio criminológico de la actitud de los protagonistas y estableció que el caso, «que ha generado una conmoción social y política», cuenta con algunos componentes que deben analizarse en conjunto.
«Por un lado, es una relación afectiva de pareja, tan estrecha que deriva en un estado de embarazo de la señora Beller. Está visto que compartían incluso una intimidad económica» que puede comprometer a la denunciante en los supuestos casos de corrupción que denuncia.
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El experto penalista cuestionó el silencio previo de la víctima. Para Camacho, resulta inexplicable que Beller no realizara las denuncias correspondientes con anterioridad, cuando de manera presunta evidenció o sospechó que su pareja incurría en actos irregulares o ilícitos.
Al existir «un problema afectivo», las acusaciones de la activista reflejan una intención particular que desdibuja el escenario procesal, comentó el Ph. D. en Derecho Penal.
De acuerdo con su análisis, la relación de pareja estuvo marcada por una profunda carga emotiva y de resentimiento. Se trata de una vinculación informal en la que Beller, bajo la condición de amante, presionó de forma constante para formalizar su situación con un hombre casado en el extranjero.
“Aparentemente utilizaba esta relación afectiva para de alguna manera presionar a este señor en su accionar, con base en su rol y funciones”, explicó Camacho, quien además advierte un posible tinte extorsivo bajo la premisa de revelar información comprometedora si no se cumplían sus demandas de índole afectiva.
En su criterio, la «intimidad económica» es uno de los flancos más delicados para la propia denunciante. Ella misma exhibió imágenes de grandes sumas de dinero que no se encontraban bajo resguardo en una caja de seguridad.
“Lo que no podría extrañar es, por ejemplo, que si ha habido un enriquecimiento o algún tipo de legitimación en su relación de pareja estaría ella vinculada, estaría estrechamente vinculada y lo único que está queriendo hacer es sacar las manos del plato, eludir responsabilidades y apartarse de la contaminación que tiene, para atribuir solo al imputado la atribución exclusiva de la presunta corrupción”, aseveró.
Asimismo, el criminólogo desmitificó el alcance de las acusaciones de Beller contra altas dignidades del Estado y servidores públicos. A su juicio, la estrategia de involucrar a múltiples personajes del colectivo social funciona como un «reflejo natural para la conservación de su vida».
Al generar un escenario donde «todos están involucrados», la activista activa de forma automática un mecanismo de protección estatal e internacional, pues ninguna autoridad desea que ella sufra algún atentado con una «verdad a medias» que dañe de forma irreversible la reputación institucional.
Sin embargo, Camacho advirtió sobre el peligro de un «anarquismo procesal» si la justicia abre causas penales con meros testimonios inconsistentes y desprovistos de indicios con precisión y firmeza.
Finalmente, en cuanto al delito principal, remarcó que el reproche penal contra el imputado es indiscutible ante el desprecio absoluto por la vida de una mujer embarazada. Los indicios de una planificación previa y el recurso al sicariato configuran una tentativa de feminicidio que merece una sanción severa.
A pesar de ello, Camacho instó al Ministerio Público a recibir sin demora la declaración formal y precisa de Beller sobre los hechos de corrupción. “No se puede sostener imputaciones de esta naturaleza bajo el influjo de una sobrecarga emotiva”, concluyó y exigió una investigación rigurosa que determine la verdad real frente a la evidente manipulación de la opinión pública.
Fuente: ERBOL
