A ritmo desesperado (parece que es verdad nomás lo de la desesperación), el presidente/candidato Evo Morales mandó a formar unos cuantos militares en el Parque Urbano el viernes pasado (“firrrrrmes pa’ lo que guste mandar jefazo”) y en menos de lo que canta un gallo se inventó el enésimo primer plan de seguridad que se ha puesto en marcha en Santa Cruz. Cómo habrá sido la genialidad de los planificadores de semejante operativo, que antes de que el reloj diera las doce de la noche, los soldaditos hicieron la de Cenicienta y ya habían desaparecido de las calles de la ciudad, donde se dieron a la tarea de hostigar a los borrachines que empezaron temprano su “vierneada”. Como los ladrones son más vivos que los estrategas de la campaña del MAS, esperaron a que pase el show y siguieron haciendo de las suyas en los barrios. Qué lamentable que se ve eso de jugar con la inseguridad de Santa Cruz. Hace unos días un comandante policial hablaba de que Bolivia ha sido penetrada por cárteles mexicanos y he ahí Evo, con sus militares de medianoche.
Bajo el Penoco – El Día