Adultos mayores denuncian que la “dignidad” sigue siendo una promesa incumplida del Estado boliviano


La dignidad de las personas mayores no debería reducirse a una conmemoración anual. Sus demandas apuntan a que las leyes y compromisos estatales se traduzcan en ingresos suficientes, atención de salud, protección frente al abuso y, sobre todo, respeto efectivo a quienes llegaron a la vejez.

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Foto: Defensoría del Pueblo

 

Fuente: ANF / La Paz



 

Representantes de los adultos mayores, cuestionaron que las normas destinadas a proteger a las personas de la tercera edad no se traduzcan en mejores condiciones de vida. Nicanor Torrejón, presidente de la Asociación Nacional de Adultos Mayores de Bolivia (Anambo), y Rodolfo Ayala, dirigente de los jubilados del Sistema Integral de Pensiones, coincidieron en señalar problemas económicos, de salud y de acceso a beneficios que, a su juicio, evidencian una insuficiente respuesta estatal.

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Torrejón sostuvo que fechas conmemorativas como el Día de la Dignidad del Adulto Mayor deberían ser una oportunidad para evaluar el cumplimiento de los derechos de este sector y no limitarse a una conmemoración anual.

“Ya son 16 años que estamos celebrando el Día de la Dignidad del Adulto Mayor, pero hasta ahora no vemos un verdadero respeto a nuestros derechos humanos”, afirmó Torrejón en contacto con ANF.

El dirigente recordó además que las normas de protección al sector tienen varios años de vigencia y pidió que las autoridades otorguen mayor atención a los artículos 67 y 68 de la Constitución Política del Estado, a la Ley 369 y a los tratados internacionales relacionados con la protección de las personas mayores.

Torrejón también expresó preocupación por la situación de las personas mayores que viven en las provincias y áreas rurales, quienes, según explicó, muchas veces no están afiliadas a organizaciones urbanas y quedan al margen de determinados beneficios.

En ese contexto, pidió a las gobernaciones y a los 343 municipios del país garantizar el cumplimiento de las normas que establecen beneficios para las personas mayores. “Nosotros no estamos pidiendo lujos ni dinero. Estamos pidiendo paz, respeto y que cumplan las promesas que nos hicieron durante la campaña electoral”, manifestó.

 

A estas demandas se sumó Ayala, quien sostuvo que el Día de la Dignidad del Adulto Mayor no representa necesariamente una jornada de celebración para los jubilados. “Es un día más de lucha y de sobrevivencia”, afirmó en declaraciones a ANF.

El dirigente cuestionó particularmente la situación económica de los jubilados del Sistema Integral de Pensiones. Señaló que existen personas que reciben rentas de alrededor de 1.000 o 500 bolivianos, e incluso montos inferiores, ingresos que considera insuficientes frente al aumento del costo de vida.

“Estamos retrocediendo a épocas pasadas. ¿Dónde está la dignidad del adulto mayor?”, cuestionó Ayala, al referirse a las dificultades que enfrentan los jubilados para cubrir sus necesidades básicas.

Según el dirigente, el deterioro del poder adquisitivo obliga a numerosas personas mayores a continuar trabajando. “Si fuera digna nuestra vejez, no tendríamos que trabajar”, afirmó. Explicó que el incremento de los precios y el costo de la canasta familiar llevan a adultos mayores de ambos sexos a salir a las calles para vender productos y generar ingresos.

Ayala también denunció dificultades en la atención de salud, principalmente por la falta de medicamentos e insumos. Mencionó problemas recurrentes para acceder al suplemento nutricional conocido como “Carmelo” y cuestionó la atención que reciben pacientes con enfermedades graves.

También cuestionó que los adultos mayores tengan que reclamar permanentemente por beneficios establecidos legalmente. “Se ha perdido el respeto al adulto mayor. Incluso tenemos problemas para que se respete el descuento en los pasajes”, afirmó.

Torrejón, por su parte, alertó sobre otra forma de vulneración que afecta a las personas mayores dentro de sus propias familias. Denunció casos en los que hijos, incluso profesionales,  presuntamente despojan a sus padres de viviendas o terrenos mediante engaños o documentos que los adultos mayores no comprenden plenamente.

“Es muy doloroso que nuestros propios hijos nos quiten nuestras casas o nuestros terrenos”, lamentó.

Para ambos dirigentes, la dignidad de las personas mayores no debería reducirse a una conmemoración anual. Sus demandas apuntan a que las leyes y compromisos estatales se traduzcan en ingresos suficientes, atención de salud, protección frente al abuso y, sobre todo, respeto efectivo a quienes llegaron a la vejez.