María Desirée Durán Morales
Siete años en televisión. Habla del pasado, pero el presente prefiere no tocarlo. En esta entrevista, ‘Muñe’ se refiere al matrimonio, a las relaciones, a sus tres hijos, a su trabajo y confiesa que actualmente se esfuerza por cambiar y ser una buena hija de Dios
Desirée, conocida como ‘Muñe’, está mejor que en su época de miss
De chica le gustaba jugar al micrero con sus primos varones y peleaba por ser el chofer; algunos decían que era marimacho, sin embargo, en casa le decían ‘Muñe’, porque era la muñeca de la familia. Nunca se sintió muy femenina; vivía ocupada, saltando de techo en techo, y creía que los concursos de belleza eran para alimentar la vanidad, pero cuando es el destino, quien no cae, resbala.
Hace siete años trabaja en PAT como copresentadora de En Hora Buena, convivió durante siete años con Rony Suárez, con quien tiene tres hijos: Ronicito (7), María Agustina (6) y María Victoria (4). Se separaron y, aunque Desirée Durán se niega a hablar de su presente amoroso (el pasado lo toca sin problemas), es secreto a voces que desde hace un buen tiempo mantiene una relación amorosa con un empresario. Asegura que no es una oveja rebelde como se pensó sobre ella cuando estaba en los certámenes y, más bien, se encuentra en plena búsqueda de un cambio radical de vida: ha retomado su apego a la religión de su niñez, el cristianismo evangélico.
¿Estás saliendo con alguien ahora?
¿Es necesario hablar de eso?
¿Por qué no te casaste, tenés miedo al matrimonio?
No creo tenerle miedo, pero sí sé que uno necesita tener la bendición de Dios para que las cosas funcionen y fluyan. Aún sabiéndolo no lo hice. Con Rony hicimos planes de casarnos, tuvimos la pedida de mano, pero nunca empecé a hacerlo, no lo creía.
¿Por qué no lo creías, pensás que no lo merecés?
No, ni por si acaso, no entiendo por qué. Siempre decíamos con Rony que estábamos más casados que nadie, que solo había que dar un paso más, que necesitábamos la bendición de Dios. Las cosas se quedaron solo en planes con él.
¿Sos prácticamente una mamá sola?
Sí, más todavía ahora que Rony está en el campo. Él comparte con los chicos, pero soy yo la del ajetreo diario.
¿Cómo viviste tu separación?
Bajo los términos que llegués a separarte, no es fácil ni bonito. Es irónico que no llegamos a casarnos, pero igual es un fracaso, porque yo tenía el pensamiento de que si Dios te permite tener hijos con una persona, es porque debés compartir tu vida con ella, pero las cosas no se dieron y hace dos años que estamos separados.
¿Cuál fue el rol de los medios durante ese trance?
Fue bien difícil, como revivir mi primer embarazo. Uno toma la decisión de llevar esta vida pública, disfruto mucho de mi trabajo, pero con eso viene el paquete completo, yo misma doy la libertad a los medios de que sean parte de mi vida, no solo en lo laboral; se puede lidiar con eso, pero uno necesita un tiempo de sanación para volver a empezar y no dan chance. Cuando pasó todo, yo solo necesitaba el tiempo de duelo para replantear mi vida.
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¿Ese trance es el que te hace proteger tu vida privada?
Sí, he tomado la decisión de ser feliz con lo que Dios me ha dado, no quiero preocuparme ya por lo que dirá tal medio de comunicación o la persona que me mira. Quiero ser yo, disfrutar de mis errores, de mi todo.
No hablás mucho de tus hijos…
Una vez me dijeron que es mejor que los niños se mantengan aislados de lo que uno hace hasta tomar la decisión. Es lo mismo en una relación de pareja o de amistad.
¿Por qué tuviste tres hijos en el mejor momento de tu carrera?
Tuve al primero cuando volví del Miss Universo. Jamás pensé en que no iba a poder hacer cosas por eso.
Aprendí de una tía que los hijos son la herencia de Dios en la tierra y que llegan en el momento indicado. Si no los hubiera tenido, no habría conocido muchas cosas que me han sorprendido; uno como mamá saca fortaleza de donde no sabe que existen, porque uno es el pilar. Sin ellos no habría aprendido a tomar con seriedad muchas cosas que me sucedieron y a valorar otras.
¿Fueron tu equilibrio durante el modelaje?
Claro, y llegó una época en la que no entendía lo que pasaba porque todo iba muy rápido. Viajaba, estaba dos días aquí, después me tocaba hacer fotos o ir a un evento. Es una vida medio irreal que no da tiempo ni para sentarse a pensar qué está pasando, qué me pierdo de disfrutar y qué no.
¿Eras una oveja negra en esa época?
Es la percepción que tienen. La señora Gloria (de Limpias) me decía que parecía un conejo, pero siempre fui superactiva, es mi personalidad. No me considero rebelde, pero me gusta decir lo que siento y quiero, no me gusta sentirme obligada a hacer algo que no comparto, o que me impongan cosas. Ahora, más que en esa época, aprendí el valor de las oportunidades y del respeto a las personas que me ayudaron a abrirme camino. Nunca me vi como oveja negra, en su momento uno actúa en la forma en que lo hace por algo.
Mencionás varias veces a Dios. ¿Sos católica?
Soy cristiana evangélica. Prácticamente crecí en la iglesia, retomé recién mi relación con Dios.
¿Por qué?
Me cansé. Siempre que atravesaba alguna situación que no podía manejar, buscaba por mi cuenta; después buscaba al pastor de jóvenes de mi iglesia, pero cuando todo se resolvía, volvía a mi ritmo normal, hasta que regresé. Es una lucha diaria renunciar al mundo, uno se acostumbra a muchas cosas.
Si tuvieras una convivencia de pareja, ¿tendría que ser con la bendición de Dios?
He seguido cometiendo errores hasta ahora y sé que seguiré cometiéndolos, pero la idea es no cometer los mismos. Somos seres humanos, nos equivocamos, pero de verdad deseo ser una buena hija de Dios; es difícil cambiar mi vida, pero estoy trabajándolo.
¿Te arrepentís de algo?
Nunca hice algo para lastimar a alguien, es otra de las cosas que me enseñaron en mi casa. Dicen que parecía que hacía las cosas a propósito, pero jamás fue así. Mis padres me enseñaron el respeto, la autoridad, pero también a tener equilibrio entre lo que pienso, hablo y hago; recuerdo que mi hermano ‘Quito’ también me decía eso, que tenía que sacar al resto del mundo y tomar decisiones no por lo que vayan a decir, y uno tiene que vivir así, dándose su valor.
Hubo una época en la que me ponía a pensar si pudiera volver el tiempo atrás y empezar a diseñar mi plan de vida perfecta, pero me di cuenta de que si no hubiera hecho lo que hice y pasado por lo que pasé, no sería yo.
Hay rumores de que estás embarazada…
(No responde)
No perdés vigencia…
Esto de los medios es superingrato, pero he sido bendecida con todas las oportunidades y llegué a entender que mi fuerza, mi trabajo y mi voluntad los tengo no porque me nacen, sino porque Dios así lo quiso. Todo lo que pasa es porque él así lo dispone
Fuente: El Deber
