Romero identificó al menos siete riesgos si se mantiene la medida. El primero es financiero y de liquidez porque, a su criterio, para sostener esa medida el Gobierno tendrá que reasignar recursos de otras partidas o incrementar la deuda interna.

Fuente: ANF
El Decreto Supremo 5683, que duplica los recursos para sostener la subvención del combustible es una buena medida de emergencia y coyuntural, pero riesgosa si se mantiene de forma permanente porque ocasionará una presión monetaria e inflacionaria
“Su principal fortaleza es que mejora la capacidad de YPFB para sostener el abastecimiento y evita que la falta de recursos en bolivianos paralice las compras. Mientras que, su principal debilidad, es que el problema se traslada a las finanzas públicas sin generar nuevos dólares ni resolver la dependencia energética estructural”, afirmó el economista Fernando Romero en declaraciones a la ANF.
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Este viernes, el Gobierno promulgó el Decreto Supremo 5683 que eleva de 1.000 millones a 2.000 millones de bolivianos la suma que el Tesoro General de la Nación (TGN) puede asignar a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para cubrir la subvención a los carburantes.
Riesgos
En su análisis, el experto identificó al menos siete riesgos si se mantiene la medida. El primero es financiero y de liquidez porque, a su criterio, para sostener esa medida el Gobierno tendrá que reasignar recursos de otras partidas o incrementar la deuda interna.
El segundo peligro es el fiscal, si el precio de combustible continúa subiendo los recursos adicionales que dispone la norma son será suficiente y el Ejecutivo deberá ampliar la asignación presupuestaria.
La tercera advertencia que hizo el economista es que habrá una afectación al tipo cambiario de la divisa. El estado tendrá la necesidad de conseguir dólares para la importación del combustible, lo cual puede generar que se incremente el tipo de cambio, tal como ocurrió en mayo de 2025 cuando el dólar norteamericano se cotizó en hasta 20 bolivianos.
El cuarto aspecto es el riesgo energético, el experto advirtió que, si no se acelera la exploración y producción de hidrocarburos, desarrollo de biocombustibles y otras fuentes, se requerirá más recursos públicos para importar lo que antes se producía en el país.
Otro de los peligros es que Bolivia queda expuesta a factores externos, es decir, al precio internacional del petróleo, conflictos geopolíticos, fletes marítimos y disponibilidad regional de combustibles.
El sexto riesgo es la inflación y la emisión de una mayor masa monetaria. A su criterio, si no se financian las importaciones puede provocar inflación por escasez; mientras que hacerlo de manera insostenible también puede generar presiones macroeconómicas. “El desafío del Gobierno es evitar ambos extremos: desabastecimiento por falta de recursos o desequilibrio fiscal y monetario por financiar indefinidamente el diferencial”.
También alertó que, si el precio internacional del combustible se eleva o la demanda interna aumenta, los recursos adicionales no serán suficientes y retornarán las filas a las estaciones de servicio.
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Fuente: ANF
