Un nuevo caso que involucra a un coronel de la FAB se suma a los antecedentes de René Sanabria y Maximiliano Dávila, consolidando un patrón de altos mandos investigados por la justicia estadounidense.
Fuente: Red Uno
Milen Saavedra
La reciente aprehensión de un alto oficial de las Fuerzas Armadas vuelve a colocar a las instituciones de seguridad de Bolivia bajo el escrutinio internacional. Con la captura del coronel de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), Henry Richard Crespo Guzmán, se suma un nuevo capítulo a una lista de uniformados requeridos por la justicia de Estados Unidos por presuntos nexos con el tráfico de drogas y armas.
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Este caso reaviva el antecedente de otras dos exautoridades policiales que enfrentaron procesos de extradición y condenas en territorio estadounidense.
René Sanabria (2011): El exgeneral de la Policía y exjefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) fue capturado en Panamá en 2011 durante un operativo internacional. Posteriormente, la justicia estadounidense lo condenó a 14 años de prisión por el envío de 144 kilos de cocaína. Tras cumplir nueve años de pena, Sanabria regresó a Bolivia en 2021, donde fue aprehendido de inmediato para responder por los procesos pendientes en el país.
Maximiliano Dávila (2022-2024): Quien fuera también jefe de la lucha antinarcóticos fue detenido en enero de 2022 en la frontera con Argentina. Acusado por la justicia federal estadounidense de conspiración para importar cocaína y delitos con armas de fuego, Bolivia autorizó y ejecutó su extradición a Estados Unidos en diciembre de 2024.
Tres momentos clave en la historia reciente reflejan un patrón persistente donde miembros y exmiembros de los organismos de seguridad del Estado terminan vinculados a redes trasnacionales del crimen organizado y bajo la jurisdicción de tribunales internacionales.
