El clásico cruceño 208 se disputó a estadio lleno, con un espectacular recibimiento de ambas hinchadas y una fiesta que se extendió durante los 90 minutos. Los seguidores de Oriente Petrolero terminaron celebrando el 3-0 y Santa Cruz volvió a demostrar por qué es considerada la capital futbolera de Bolivia.
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Desde varias horas antes del inicio del partido, las calles cercanas al escenario deportivo comenzaron a teñirse de celeste y albiverde. Los aficionados de ambos equipos llegaron con camisetas, banderas y cánticos para acompañar a sus clubes en uno de los partidos más esperados del calendario futbolístico boliviano.
El momento más esperado de la previa llegó con el recibimiento de ambas hinchadas. Tanto la parcialidad de Blooming como la de Oriente Petrolero prepararon una impresionante bienvenida para sus jugadores, convirtiendo las tribunas del Tahuichi en un espectáculo de pirotecnia, banderas y cánticos.
Con el pitazo inicial, la fiesta no se detuvo. Las tribunas estuvieron encendidas durante los 90 minutos, con los hinchas alentando a sus equipos y convirtiendo cada jugada en una oportunidad para hacer sentir su presencia. El ambiente volvió a reflejar la enorme pasión que existe en Santa Cruz por el fútbol.
La contundencia de Oriente Petrolero en el campo también trasladó la celebración hacia el sector albiverde. Los goles fueron festejados con enorme euforia por sus hinchas, que terminaron vibrando con el triunfo por 3-0 ante su tradicional rival.
Más allá del resultado, el clásico dejó nuevamente una postal que identifica al fútbol cruceño: un estadio lleno y dos hinchadas que hicieron sentir el peso de una rivalidad histórica. El colorido y la pasión de las tribunas estuvieron a la altura de uno de los partidos más importantes del fútbol boliviano.
Una vez más, Santa Cruz demostró por qué es considerada la capital futbolera de Bolivia. El clásico cruceño volvió a convocar multitudes y confirmó que, cuando Blooming y Oriente Petrolero se enfrentan, la ciudad entera respira fútbol.
