Bolivia alcanza el primer superávit comercial con China


Las exportaciones nacionales se duplicaron hasta junio, impulsadas por la plata, zinc y otros minerales, mientras que las compras al gigante asiático crecieron 13%. El desafío es diversificar las ventas.

Bolivia alcanza el primer superávit comercial con  China

El país importa maquinaria, insumos y tecnología desde le mercado chino /Foto: EL DEBER

Fuente: El Deber



Por Juan Carlos Salinas

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A primera hora de la mañana, Carlos Rojas, un importador con su negocio cerca del Comercial Chiriguano, en Santa Cruz, revisa en su teléfono el mensaje que esperaba: el contenedor que compró en China ya está en camino. El contenedor trae neumáticos, repuestos y equipos que terminarán en talleres y comercios del mercado boliviano. Carlos no es una excepción. Su historia se repite miles de veces en el país: empresarios que miran hacia China cuando necesitan maquinaria, vehículos, tecnología, insumos o productos que Bolivia no fabrica o que el gigante asiático ofrece a precios más competitivos.

Pero mientras la mercadería de Carlos cruzaba el océano Pacífico, desde Bolivia otros cargamentos toman la ruta inversa.
En ellos viajan concentrados de plata, zinc, estaño, plomo y otros minerales. Durante un cuarto de siglo, sin embargo, esos dos movimientos nunca estuvieron equilibrados: Bolivia compró sistemáticamente a China mucho más de lo que logró venderle.

Hasta ahora. El primer semestre de 2026 abrió una grieta en esa historia de déficit permanente: Bolivia exportó a China $us 1.406 millones e importó $us 1.251 millones. El resultado fue un superávit de $us 155 millones.

Es la primera vez, desde 2000, que el comercio bilateral arroja un saldo favorable para Bolivia, de acuerdo con la serie histórica del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) elaborada con información del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El giro es significativo, pero también tiene una segunda lectura: el país todavía arrastra un déficit histórico superior a $us 20.000 millones con China.
Para entender la magnitud del cambio actual hay que alejarse del contenedor de Carlos y mirar el comercio bilateral desde el 2000. A comienzos del siglo XXI, la relación comercial era todavía pequeña.

Aquel año Bolivia apenas exportaba a China $us 5 millones, mientras sus importaciones desde ese país llegaban a unos $us 70 millones. La brecha comenzó a ampliarse conforme China se convirtió en una potencia industrial y comercial.
Las exportaciones bolivianas tardaron más de una década en superar los $us 300 millones. Lo hicieron en 2011. Las importaciones, en cambio, ya habían rebasado los $us 1.000 millones ese mismo año.
El IBCE identifica justamente 2011 como un punto de inflexión de la relación bilateral: desde entonces China pasó a ocupar un espacio cada vez mayor como proveedor de Bolivia.

El desequilibrio continuó durante los años siguientes. Entre 2018 y 2023 se registraron algunos de los mayores déficits anuales de la relación, con brechas superiores a $us 1.200 millones y, en algunos años, cercanas a $us 1.800 millones.

En 2022 las compras bolivianas a China alcanzaron aproximadamente $us 2.606 millones, uno de los máximos de la serie.

En 2025 todavía llegaron a $us 2.422 millones, mientras las exportaciones bolivianas alcanzaron $us 1.853 millones. China, por tanto, no llegó ayer a la economía boliviana. Con los años se convirtió en el gran proveedor de un país que necesitaba vehículos, maquinaria, equipos, tecnología e insumos.

El giro

Los $us 155 millones de saldo positivo de enero a junio de 2026 no borran 25 años de déficit. Pero sí pueden marcar el comienzo de un cambio de tendencia. La relación comercial pasó de una estructura en la que China vendía mucho más a Bolivia a otra en la que, por primera vez, Bolivia consiguió vender más en un semestre.

Entre enero y junio de 2025, Bolivia vendió a China $us 699 millones y compró $us 1.104 millones, con un déficit de unos $us 405 millones.
Un año después, las exportaciones se duplicaron hasta $us 1.406 millones, mientras las importaciones aumentaron hasta $us 1.251 millones.

Bolivia no consiguió el superávit porque de repente haya construido una gran plataforma industrial capaz de competir con China. Lo consiguió principalmente porque los minerales bolivianos valen mucho más y encontraron una fuerte demanda en el mercado chino.
En el primer semestre de 2026, los minerales de plata y sus concentrados representaron alrededor de $us 883 millones de las ventas bolivianas a China, según los datos oficiales

La historia de Carlos  permite entender por qué el gigante asiático se volvió tan importante para la economía nacional.
El empresario no necesariamente compra en China para vender un producto terminado. Puede adquirir una máquina, un neumático, una herramienta, un vehículo o un insumo que después participa en otra actividad económica.

Ese es uno de los argumentos centrales de Gary Antonio Rodríguez, economista y gerente general del IBCE.
Para Rodríguez, China debe ser considerada principalmente el principal socio comercial de Bolivia, porque primero se consolidó como su mayor proveedor y después como su principal comprador.

Hasta junio de 2026, China representó aproximadamente 26% de las importaciones bolivianas, con $us 1.251 millones, y fue el principal destino de las exportaciones, con $us 1.406 millones.

Además, Bolivia compra al mercado chino más de 4.600 productos, entre insumos, bienes de capital y tecnología.Esa variedad permite entender por qué China tiene una influencia que va mucho más allá de la balanza comercial. Una parte de la producción boliviana depende de bienes que llegan desde ese mercado.

Aquí aparece la pregunta incómoda: ¿China ayuda a producir o también desplaza a la producción nacional?
Rodríguez considera que buena parte de las importaciones chinas no representa una amenaza directa para la industria porque Bolivia produce poco o nada de esos bienes.

Para Oscar Mario Tomianovic, economista de la Fundación Populi, las importaciones chinas difícilmente constituyen hoy una amenaza para una industria boliviana que todavía tiene un nivel de desarrollo limitado.

El economista considera que China no solo vende productos y compra minerales. También existen empresas de ese país que han invertido en Bolivia o han participado en la prestación de servicios al Estado. Tomianovic señala que la inversión china rondó los $us 66 millones en 2025, una cifra pequeña frente a otros países que también invierten en Bolivia.

El Banco Central de Bolivia registró una inversión directa bruta total de alrededor de $us 1.020 millones en 2025, por lo que el capital chino representó una fracción relativamente reducida del total.

China es mucho más determinante para Bolivia como socio comercial que como fuente de inversión extranjera directa.

En 2026, por primera vez, la cuenta cerró en verde y no en rojo, como históricamente pasaba. El desafío será conseguir que ese verde no dependa únicamente del precio de los minerales.