Verónica Ormachea Gutiérrez
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Sin duda, Latinoamérica ha tomado un giro político hacia la nueva derecha que es más radical que la tradicional. El término derecha, sin embargo, es una etiqueta que se utiliza cada vez menos y que se está transformando.
En la actualidad, la región llega a contar con doce jefes de Estado de derecha o centro-derecha, y se observa la tendencia que los votantes prefieren a gobiernos conservadores.
Unos partidos son más autoritarios, otros tienen tendencias populistas, otros caen en la xenofobia a causa de la migración, pero en general, abrazan la misma ideología conservadora y promueven el libre mercado.
Entre ellos se encuentran José Antonio Kast de Chile, Nasry Asfura de Honduras, Keiko Fujimori del Perú, De la Espriella de Colombia, Nayib Bukele de El Salvador, Javier Milei de Argentina o Daniel Novoa de Ecuador.
Si bien son conservadores, en su discurso, han hecho hincapié en implementar el orden contra el crimen organizado, ya que en la región existen altos niveles de delincuencia, violencia y narcotráfico. Incluso líderes como Novoa o Bukele, han sido reelectos el 2025.
Sin embargo, vale apuntar, que a pesar de, si bien existe dicha tendencia, De la Espriella de Colombia y Fujimori del Perú, ganaron las elecciones por un margen muy pequeño. Lo cual significa, que existe polarización entre los votantes.
Y, los países más grandes y prósperos de la región, que son Brasil y México, cuentan con gobiernos de izquierda, etiqueta, que está siendo reemplazada por el término progresista.
Dichos países que abrazan la nueva derecha, se adscribieron al “Escudo de las Américas”, que es una coalición hemisférica que tiene el fin de combatir el narcotráfico. Este grupo fue creado por Donald Trump quien pretende controlar la hegemonía del poder en Latinoamérica.
Países del hemisferio como Cuba, Nicaragua o Venezuela, requieren un análisis distinto.
¿Cómo se explica este giro a la nueva derecha? ¿Es el voto castigo? ¿La búsqueda del cambio? ¿O el desgaste de la izquierda o que esta estaría desapareciendo y que no responde a las necesidades de los pueblos?
El centro-izquierda de hoy no es el del siglo pasado. Si bien representa a las mayorías y a los sindicatos, no lo hace de forma plena. Ahora buscan los votos de las feministas, de los defensores del aborto, los medioambientalistas, las minorías étnicas y a los adscritos a la agenda social WOKE y a la LGTBIQ+.
A esto se suma que el Socialismo del Siglo XXI fracasó. Los gobiernos de izquierda o llamados “Marea rosa”, no pudieron mejorar la economía, los niveles de salud, educación, ni infraestructura; controlar el crimen organizado; el flujo de inmigrantes a sus países en busca de una vida mejor; tampoco respetaron la independencia de poderes ni de las instituciones, y estuvieron inmersos en altos niveles de corrupción.
Lo más grave, sin embargo, fue que los gobiernos de izquierda, aún no han podido resolver el problema de la pobreza y la desigualdad.
Un ejemplo es Venezuela. Siendo el país con mayores reservas probadas de petróleo en el mundo, está en quiebra por la pésima administración. Ocho millones de venezolanos han emigrado de ese país en busca de mejores condiciones de vida.
Otro ejemplo es Bolivia. Los entonces gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales y Luis Arce, tuvieron un boom económico excepcional durante veinte años, por las ventas de gas. Y, según últimos datos oficiales, en Bolivia la pobreza llega al 36,5% del cual el 11.9% es miseria.
El MAS tampoco mejoró los sistemas de salud, educación ni infraestructura, y estuvieron inmersos en escandalosos casos de corrupción.
Hoy, la nueva derecha o llamada “marea azul” por la prensa, no es la de Piñera de Chile o la de Vicente Fox de México, de principios del año 2.000, que estaban enfocadas principalmente en la economía de libre mercado.
La nueva derecha latinoamericana surge en respuesta a los anteriores gobiernos que no han dado respuesta a la crítica situación política económica y social de los países. Esta combina los valores nacionalistas y conservadores como Dios, patria y la familia, el libre mercado y el populismo antisistema.
Se aboca a creencias cristianas y trata de anular las agendas progresistas como la WOKE o la LGTBIQ+, ya que las consideran una amenaza a los valores conservadores.
En general ofrecen discursos disruptivos rompiendo la oratoria tradicional. Suelen ofrecer mensajes más breves e impactantes y utilizan las redes sociales principalmente para captar el voto de los jóvenes.
Un ejemplo de autoritarismo es Bukele. A raíz de la violencia extrema en El Salvador, construyó cárceles y tiene hacinados allí a 118.000 personas, bajo las más estrictas medidas de seguridad. Aquello ha sido de gran impacto en Latinoamérica y el mundo. De la Espriella comentó que también construirá mega cárceles en Colombia.
En general, sus líderes son outsiders de la política con fuerte personalidad, carisma, y suelen ser controversiales como Milei, que carga su motosierra con el fin de mostrar que hay que recortar los gastos estatales en Argentina. Si bien este es economista y docente, se hizo conocer porque era panelista en un programa de televisión. Los medios de comunicación y las redes sociales son un importante trampolín para hacer política.
El hecho es que este giro a la nueva derecha, se adaptaría a la nueva realidad Latinoamericana.
