Estrecho de Magallanes: ¿el Ormuz latinoamericano?


La cartografía oficial es clara tanto en Chile como en Argentina. El estrecho de Magallanes, en toda su extensión, pertenece a Chile. Es lo que estableció el Tratado de 1881 entre ambos países y luego fue confirmado por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, tras la mediación del Papa Juan Pablo II, que fijó los límites de la disputada zona del canal del Beagle y evitó una guerra en el extremo sur del continente americano.

Fuente: Los Tiempos



Pero esto no ha impedido que cada cierto tiempo surjan polémicas en torno a esta región del fin del mundo. La última, a causa de los dichos del Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Javier Valverde: “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica Atlántico-Pacífico”, dijo en una entrevista para un podcast.

Sus palabras suscitaron el anuncio de un reclamo formal del Estado chileno por la vía diplomática. Pero la polémica se desinfló rápidamente, luego de que la Cancillería argentina emitiera un comunicado reafirmando la plena vigencia de los acuerdos bilaterales que reconocen la soberanía chilena sobre los territorios del estrecho de Magallanes.

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Nombrado así en reconocimiento al navegante portugués Hernando de Magallanes, descubridor de esta vía marítima en 1520, el estrecho fue durante siglos la principal ruta entre el Atlántico y el Pacífico. En 1914, la apertura del Canal de Panamá, con su importante ahorro en tiempo de navegación, hizo que el antiguo paso perdiera relevancia.

En la actualidad, las condiciones de sequía han obligado a la autoridad del Canal de Panamá a imponer una serie de restricciones que disminuyen el tránsito y el calado permitido. Esto podría revivir la importancia, no solo comercial, del estrecho de Magallanes. “Es un lugar clave desde el punto de vista geopolítico”, dice a DW Cristian Di Renzo, doctor en Historia de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina, e investigador del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales Inhus-Conicet.

“Esta es la única vía natural que se considera apta para cruzar entre los dos océanos. Históricamente ha sido de relevancia”, señala Karen Manzano, investigadora adjunta en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, en Chile. La doctora en Estudios Americanos indica que “el Canal de Panamá es una gran obra de ingeniería, pero siempre ha estado supeditado a las lluvias”.

Fuente: Los Tiempos