Julio Kempff: “El Estado nunca enfrentó al narcotráfico como corresponde”


A 40 años del crimen de Huanchaca, Julio Kempff recuerda a su tío Noel Kempff Mercado y advierte que el narcotráfico volvió a ganar espacios en Bolivia

Por César del Castillo

Julio Kempff: “El Estado nunca enfrentó al narcotráfico como corresponde”
Julio Kempff visitó EL DEBER para rememorar las cuatro décadas del asesinato del naturalista Noel Kempff en Huanchaca

 



Fuente: El Deber

Cuarenta años después, Huanchaca aún golpea la memoria de Julio Kempff. Su tío, el naturalista Noel Kempff Mercado, murió durante una expedición científica y el crimen sacudió a Santa Cruz. Hoy mira aquel episodio desde el presente y lanza una advertencia: el narcotráfico volvió a ganar espacios y poder dentro de la sociedad boliviana.

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Han pasado 40 años. ¿Qué aparece primero cuando recuerda a Noel Kempff Mercado. ¿Su obra o la tragedia de Huanchaca?

Hay sentimientos encontrados. Uno recuerda el drama, la tragedia, el crimen de Huanchaca, y eso todavía nos golpea la memoria, particularmente a quienes estuvimos cerca en ese momento. Pero, por otro lado, uno recuerda la obra maravillosa que hizo el profesor Noel Kempff y eso llena de regocijo, porque lo que sembró todavía está a la vista en Santa Cruz.

Era un apasionado de la naturaleza. Trabajó con la flora, la fauna, las aves, los ofidios y la apicultura. Basta mirar los tajibos, los toborochis y otras especies que forman parte de la ciudad. Santa Cruz era mucho más pequeña hace 40 años y quienes continuaron aquella labor de arborización supieron mantener buena parte de ese legado.

Huanchaca también produjo una reacción social contra el narcotráfico. ¿Qué cambió después de aquel crimen?

Antes de Huanchaca, gran parte de los cruceños convivíamos con gente vinculada al narcotráfico. Estaban incrustados en nuestra sociedad y no existía una diferenciación social tan clara como después. El crimen fue determinante para que Santa Cruz reaccionara. Se les dio la espalda, hubo repudio y la sociedad hizo respetar sus espacios.

Eso fue muy importante porque permitió establecer un límite: había cosas que no podían normalizarse. Lo lamentable es que, 40 años después, siento que eso se ha revertido. Hoy el narcotráfico vuelve a mostrarse con una dimensión mucho mayor. Lo que entonces nos impactó, por el tamaño de lo que se descubrió en Huanchaca, hoy debería preocuparnos todavía más.

El asesinato de Noel Kempff Mercado y sus acompañantes ocurrió mientras realizaban una expedición científica en la serranía de Huanchaca. Para Julio Kempff, aquel episodio no solo marcó a su familia: modificó la relación de la sociedad cruceña con el narcotráfico y convirtió el rechazo social en una barrera frente a su penetración

 ¿Qué diferencia encuentra entre el narcotráfico de hace cuatro décadas y el que observa actualmente?

La dimensión. Hace 40 años se sabía que había narcotráfico, pero no con la magnitud que vemos hoy. Ahora tenemos organizaciones que disputan espacios y aparecen hechos de sicariato que antes eran aislados. Da la impresión de que existe una guerra entre grupos por controlar el tráfico de drogas. Eso no se veía entonces.

Y el riesgo ya no se limita al negocio de la droga. Cuando estas organizaciones acumulan poder económico, empiezan a penetrar otros espacios. Por eso digo que hemos empeorado notablemente. No podemos acostumbrarnos a escuchar que apareció una fábrica, ocurrió un ajuste de cuentas o cayó alguien vinculado al narcotráfico como si fueran hechos normales de la vida cotidiana.

¿El Estado boliviano tiene responsabilidad en que el narcotráfico haya ganado esos espacios?

Creo que el Estado nunca enfrentó al narcotráfico como corresponde. En Huanchaca hubo denuncias de encubrimiento y hoy uno vuelve a observar que se detiene a personas que están en los niveles inferiores, mientras las cabezas muchas veces desaparecen. La lucha se vuelve muy cuesta arriba cuando el Estado no pone un límite firme.
También preocupa lo que ocurre cuando personas vinculadas a estos delitos terminan liberadas. Yo cuestiono la actuación de fiscales y jueces en esos casos. Si las instituciones no funcionan, la capacidad económica del narcotráfico termina siendo una ventaja enorme. Para combatirlo se necesita un Estado que investigue, procese y llegue hasta quienes manejan las estructuras, no solamente hasta quienes ocupan el último eslabón.

¿Qué debería aprender una generación que no vivió Huanchaca y para la que aquel crimen es apenas una referencia histórica

Que debemos ser cuidadosos con nuestro actuar y no darle espacio al narcotráfico. Hay que mantenerlo fuera de nuestros ámbitos sociales y combatirlo dentro de las posibilidades y responsabilidades de cada uno, sabiendo que enfrentarse a estas organizaciones implica riesgos. Pero esa conciencia debe comenzar en la familia.

El narcotráfico es un peligro muy grande. Envenena a los jóvenes con la droga y, con su poder económico, puede destruir conceptos básicos de una sociedad. Huanchaca debería servir para recordar lo que ocurre cuando se normaliza su presencia. Hace 40 años Santa Cruz reaccionó y marcó distancia. La tarea de esta generación es evitar que aquella frontera vuelva a borrarse.

Fuente: El Deber