Las leyes 018 y 026 superan los 16 años de vigencia, mientras que la 1096 acaba de cumplir ocho. El Órgano Electoral plantea subsanar vacíos sobre candidaturas, debates, paridad y transfugio, pero también afrontar a las plataformas digitales
Por Mauricio Quiroz Terán

Fuente: El Deber
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se fijó noviembre como plazo para concluir una propuesta de reformar las tres normas que sostienen el sistema electoral boliviano. La revisión llega después de un ciclo de cinco procesos electorales y en momentos en que el país debate cambios a la Constitución, tiene pendiente completar la elección de autoridades judiciales en algunos departamentos y afronta campañas políticas cada vez más condicionadas a las redes sociales y la inteligencia artificial (IA).
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“No podemos ir a un nuevo proceso electoral con la actual norma”, afirmó el presidente del TSE, Gustavo Ávila. Según la autoridad, la experiencia acumulada en las elecciones judiciales, las dos vueltas de los comicios generales y las dos vueltas subnacionales, dejó al descubierto contradicciones, vacíos y procedimientos que se deben corregir.
La base normativa electoral está formada por la Ley 018 del Órgano Electoral Plurinacional y la Ley 026 del Régimen Electoral, ambas promulgadas hace 16 años; además de la Ley 1096 de Organizaciones Políticas que acaba de cumplir ocho años.
Las dos primeras leyes nacieron mucho antes de la expansión de la IA generativa, mientras que la tercera precede al uso masivo de herramientas capaces de producir en segundos audios, fotografías y videos difíciles de distinguir de contenidos auténticos. Sin embargo, el rezago no es solo tecnológico. Ávila recordó, en ese marco, que algunas disposiciones aún recogen criterios heredados de la década de 1990.
“No tenemos una sola palabra en nuestras normas que hable de medios digitales. Tenemos que avanzar con eso”, advirtió el presidente del TSE. El señalamiento coincide con otra alerta que hizo en diciembre de 2025, cuando identificó entre los desafíos del sistema electoral la regulación de la IA y de las plataformas digitales, el fortalecimiento de la justicia electoral digital y la lucha contra la desinformación.
La preocupación ya no es hipotética. Un estudio regional de IDEA Internacional documentó el uso de videos falsos, audios manipulados y asistentes automatizados en las elecciones de Brasil y México. El organismo advierte que, aunque el efecto electoral comprobado de esas prácticas todavía es limitado, su potencial disruptivo aumenta a medida que las herramientas son más accesibles y sofisticadas.
La Unesco y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señalan, además, que la IA ya interviene en la producción, distribución y consumo de información electoral, desde los algoritmos que ordenan lo que ve cada usuario hasta la generación de mensajes falsos o segmentados. Para Sylvie Coudray, responsable de Libertad de Expresión de la Unesco, la gobernanza de la IA y de los flujos de información dejó de ser una preocupación futura y se convirtió en una prioridad presente, según el informe conjunto de ambos organismos.
Ahora bien, entre los asuntos que el TSE plantea revisar están la sustitución de candidaturas hasta 48 horas antes de la votación, la paridad y alternancia, los debates obligatorios, las encuestas, el transfugio político, los referendos revocatorios, la venta de candidaturas y el uso de organizaciones políticas como “taxipartidos”. También se analizará la posibilidad de que nombres y fotografías de senadores y concejales aparezcan en las papeletas.
Ávila remarcó que cualquier cambio debe realizarse “dentro de la Constitución”, que establece los mecanismos para ajustar el texto, un proceso en el que están inmersos los actores políticos.
Fuente: El Deber
